A falta de un Emmanuel Macron para renovar el partido Conservador y con la primera ministra Theresa May en absoluta debilidad política para enfrentar las negociaciones del Brexit, los diputados Torys británicos están pensado en reemplazarla. El elegido es Philippe Hammod, el actual Chancellor de las finanzas y defensor de un divorcio “soft” con Europa que defienda la economía y los empleos. Un premier “caretaker”, como se llama en Gran Bretaña, que evitaría en este gobierno minoritario frenar una elección general que podrían ganar los laboristas. Pero con el compromiso de que renunciará para poder elegir un nuevo candidato cuando llegue una elección general.

“Si ella puede ser primer ministro, yo lo puedo ser”, dijo Philip Hammond, ex canciller británico, que considera que el Hard Brexit, la partida del mercado único y de la aduana común destrozarán la economía británica.

El “día D” para May es el próximo 29 de junio, cuando se votará el plan de gobierno que leyó la reina en la cámara de los Lores. Sin mayoría parlamentaria, sin acuerdo con los democráticos unionistas protestantes, con un partido dividido entre proeuropeos furiosos y euroescépticos asustados ante la posibilidad que su Hard Brexit se convierta en un Brexit consensuado y parlamentario, nadie quiere especular cómo se votará ese día. Los 3 “whips” parlamentarios torys, que trabajan para reunir los votos, han exigido a los diputados no tomar vacaciones ante la emergencia.

La idea de reemplazar a May por Philipp Hammond, que confrontó duramente a la premier tras la elección, es parte de una alianza con David Davis, el secretario del Brexit. Es él quien tiene aspiraciones de ser el candidato conservador en una elección general, según fuentes Torys contaron a Clarín.

Las negociaciones en Bruselas se iniciaron desastrosamente para Gran Bretaña. Theresa May fue ignorada por sus pares de la UE en su propuesta sobre los derechos de los residentes europeos en Gran Bretaña. A David Davis, un ex comando de las fuerzas especiales del SAS y con un Master en Negocios de la universidad de Harvard, no le fue mejor en su encuentro con Michael Bannier. David admitió ayer que no está “cien por ciento seguro” de que el gobierno británico va a conseguir lo que busca en las negociaciones en Bruselas. Gran Bretaña debe pasar de ser “un irritante miembro de la Unión Europea” a un “aliado amistoso y confortable”, sugirió.

Cuando le preguntó Andrew Maar en la BBC si un desafío al liderazgo de May sería catastrófico para las negociaciones, David respondió: “Sí, sí. Yo pienso que tenemos una buena primera ministra. Sé que está bajo presión, pero la he visto en acción”. Llamó a la amenaza de reemplazarla “un acto de egoísmo”.

A él se sumó un inesperado aliado. El prestigioso y proeuropeo diputado Tory, Ken Clarke, dijo que “jamás” vio “una situación igual en mis 47 años de parlamentario en el partido conservador”. “si la gente estúpida en el partido ahora decide que lo mejor es argumentar sobre el liderazgo, vamos a transformar una situación ya difícil en raramente absurda. La mayoría de los diputados torys no quieren sumergirse en una crisis de liderazgo ahora”. Cree que los resultados electorales y la pérdida de la mayoría van a forzar a la primera ministra a hacer un compromiso sobre un “soft Brexit” para tratar de unir al partido.

Los conservadores consideran que el único camino es un acuerdo interparlamentario con los laboristas, los liberales demócratas y los nacionalistas escoceses para conseguir un “Brexit Consensuado y parlamentario”, que asegure a Bruselas que representa todas las voces y credibilice a Gran Bretaña. Hasta el Arzobispo de Canterbury, máxima autoridad protestante, lo ha pedido hoy para cerrar las divisiones.

Esta idea inquieta a los legisladores euroescépticos, que consideran que su partida de Europa va a ser condicionada por la inestabilidad política sin precedente en el reino. También al canciller Boris Johnson, que tiene como única ambición ser el primer ministro.

Con Francia y Emmanuel Macron como modelo, muchos conservadores creen que hay que aplicar su modelo de exterminio de la vieja clase política y permitir que una nueva generación llegue a la Cámara de los Comunes y al gobierno. Para ellos, Boris y David Davis han cumplido un ciclo y una “nueva generación debe conquistar a los jóvenes”, como hizo el laborista Jeremy Corbyn. Los nuevos nombres son Jo Johnson, hermano de Boris y proeuropeo; Sajid Javid, el secretario de Comercio; Dominic Raab, el ministro de Justicia; o Priti Patel, una mujer de origen indio.

El problema que hoy tienen los conservadores es que, si esta crisis con Theresa May finaliza con una convocatoria a elecciones generales, las gana el laborismo, que les lleva hoy cinco puntos de ventaja. Todo se sabrá el miércoles y el jueves, cuando los votos decidan la suerte de su primera ministra y del gobierno conservador.



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