No paraba de repetirlo y repetirlo: “Vos quedate tranquilo que yo me baño en agua mineral”. Mientras Juan José Gil, bautizado El Zar del Juego por los investigadores, le decía esto a otro hombre, la Gendarmería le allanaba todas sus propiedades. Por eso, por las dudas, él ya estaba en la terminal de Buquebus a punto de tomarse el buque. Ahí fue que lo detuvieron, y no fue el único que cayó.