El hallazgo de 800.000 pesos, de presunta recaudación ilegal, en la caja fuerte de la comisaría 1° de La Plata, determinó la intervención de esa seccional y el desplazamiento de siete policías, entre ellos el jefe en una investigación que lleva un año y medio con varios oficiales procesados.

El caso se inició en abril de 2016 cuando, a partir de una investigación de Asuntos Internos, la Justicia allanó la Departamental de La Plata y secuestró sobres que contenían 153.700 pesos atribuidos a las “cajas negras” de la Policía. Esa cantidad no tenía constancia de ninguna procedencia verificable en los libros contables de la institución. Sería, según la acusación, por protección ilegal a comercios y encubrimiento de delitos como prostitución o tráfico de drogas, entre otros. En los sobres estaba anotado el “remito” de cada comisaría y en algunos casos hasta con nombre propio.

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Las sanciones del ministerio de Seguridad se conocieron hoy, pero el operativo en la comisaría 1° –ubicada a tres cuadras de la Gobernación y dos de la Legislatura– se realizó el 1° de septiembre con el auxilio del cuerpo de auditores de la cartera provincial. Allí fueron encontrados los 800.000 pesos, y documentación que será trasladada a la causa madre de la Departamental, tramitada por el fiscal Marcelo Martini y la jueza Marcela Garmendia. Ya hay un pedido de elevación a juicio de los nueve oficiales involucrados en ese episodio.

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En la auditoría del 1° de setiembre, el jefe de Asuntos Internos, Guillermo Berra, requirió del titular de la comisaría, Pablo Fernando Orgoñez, el origen de los $ 800.000. La respuesta fue: “Corresponden a las horas de Policía Adicional (POLAD)” que hacen los agentes en edificios públicos y espectáculos deportivos. “Sin embargo, no había documentación respaldatoria”, dijo Berra a Clarín.

Encuentran 800.000 pesos en una caja fuerte dentro de la comisaría 1° de La Plata, que fue intervenida.

Evaluadas las evidencias, entonces, el ministro Cristian Ritondo resolvió intervenir la repartición y designar al frente al comisario inspector Javier Martínez. En simultáneo con esta medida, desafectó al jefe de la dependencia, comisario Orgoñez; al oficial inspector Hugo Javier Díaz y al oficial principal Diego Ismael Martínez.

El desplazado jefe de la comisaría 1° de La Plata, Pablo Fernando Orgoñes.

También fueron desplazados el subcomisario Cristian Alejandro Maciel, de la Dirección de Infantería; el oficial inspector Sebastián David Cornea, del Taller Departamental de San Martín; la teniente María Verónica Conte, de la Mesa de Entradas, Salidas y Archivo, y el oficial Cristian Arnaldo Ojeda, de la Unidad Policial de Prevención Local La Plata.

La secuencia de estos hechos, de acuerdo con la explicación oficial, incluyó la citación inmediata a los 25 agentes que estaban registrados en un listado donde figuraba el cobro de las horas POLAD. A esa convocatoria concurrieron 15 y sólo dos pudieron justificar el cobro de ese sueldo extra. Los otros 10 que desobedecieron la orden y no fueron a la citación serán sancionados, según las fuentes.

En la jerga policial, la comisaría 1° de La Plata es considerada la “caja” más grande de la capital provincial. Hace más de un año, en principio por la misma calificación de delito (asociación ilícita, recepción de dádiva y concusión) fueron echados el ex suboficial Patricio Masana; el ex titular Marcelo Cifuentes; su segundo, Carlos Arias y un administrador apellidado Suárez Perri. En la oportunidad también intervino el fiscal Martini.

La comisaria 1° de La Plata. FOTO MAURICIO NIEVAS

Masana es el mismo agente involucrado en el robo a la casa del intendente de La Plata, Julio Garro, el 2 de marzo de 2016. Ambos compartían vecindad en el country Grand Bell, uno de los más exclusivos de la capital. Este policía, que continúa preso, quedó detenido al otro día del robo. La evidencia quedó en las cámaras de seguridad, que registraron el ingreso de dos hombres al chalé de Garro donde estaban la esposa, sus cuatro hijas menores, la cuñada y otra nena, sobrina del funcionario.

Posteriormente, el alcalde platense declaró en el juzgado de turno que los ladrones se habían llevado 25 mil pesos, equipos electrónicos y joyas de María Dolores Conde, su mujer.

En un intento para complejizar la causa, la defensa del ex suboficial informó después que el botín comprendía “4 millones y medio de dólares en una valija; 1 millón y medio en una mochila y 700 mil pesos termosellados del Banco Provincia y un ente municipal”. No pudo ser probado por un detalle: el producto del robo, poco o mucho, nunca fue encontrado.

La declaración incluía un mensaje en apariencia mendaz, aunque en algún aspecto anticipatorio: “Masana es una víctima del sistema (desde el momento que en la Fuerza) le enseñaron a ‘manejar’ las horas CORE (extras)”.



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