Alberto Trímboli fue fundador y presidente de la Asociación Argentina de Salud Mental (AASM). Ahora es el flamante presidente de la Federación Mundial de Salud Mental (WFMH). Está en Trieste, en un congreso de salud mental, pero se toma un rato para darle una entrevista a Clarín a propósito de la polémica por el proyecto de modificación de la reglamentación de la ley de salud mental.

– ¿Por qué esta modificación en su reglamentación se intenta hacer por decreto y no de manera que pueda ser discutida por toda la sociedad?

– La autoridad de aplicación, o sea el Ministerio de Salud, tiene el derecho de cambiar la reglamentación, eso no se discute. En este caso, es evidente que la intención del ministerio no sólo es cambiar la reglamentación, sino que lo que se está intentando es cambiar la ley por decreto, ya que, seguramente, han evaluado que, si se enviara al Congreso un proyecto de modificación de la ley, no existiría ninguna posibilidad que sea avalada por la mayoría de los legisladores. La actual Ley Nacional 26.657 de Salud Mental fue votada por unanimidad en el Congreso de la Nación en el año 2010, pone énfasis en cuestiones clave, como la interdisciplina, la inclusión sociosanitaria y los derechos humanos, que dan como resultado que la persona con padecimiento mental tenga los mismos derechos que el resto de las personas que sufren padecimientos físicos u orgánicos. Esta ley es considerada en la actualidad la mejor ley de salud mental del mundo.

– ¿Este proyecto modifica la concepción de salud mental?

– El proyecto de modificación del Ministerio de Salud no sólo intenta cambiar la concepción de salud mental, sino que intenta eliminarla, poniendo el acento en la enfermedad. Deja de lado el concepto de sufrimiento psíquico y sólo toma en cuenta las enfermedades mentales incluidas en el Capítulo V de la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud. Si una persona no está etiquetada por algún sistema de clasificación, con esta ley, no tiene derecho al acceso a los servicios de salud. También cambia el término “usuario” por el de “paciente” dando una connotación de pasividad, en lugar de persona con derechos.

– ¿Reinstala la idea del manicomio y las internaciones forzadas?

– Con la nueva reglamentación, que fue impulsada por sectores de poder con fuertes intereses de tipo económico, como son las clínicas psiquiátricas y las autodenominadas comunidades terapéuticas de rehabilitación de adictos, y que a todas luces va en contra de la letra y el espíritu de la ley, se volvería a los tiempos más oscuros en que los pacientes no tenían derecho alguno y estaban condenados al encierro. De firmarse esta reglamentación se volvería a dar vigencia a los hospitales o clínicas monovalentes cerradas, cuando en la reglamentación actual, las internaciones de salud mental son un último recurso y que, en caso de ser necesarias, deben realizarse en hospitales generales, para eliminar el estigma y la exclusión que muchas veces los hospitales monovalentes provocan. La actual reglamentación prohíbe las internaciones en las clínicas u hospitales monovalentes.

– ¿Vuelve a la idea del Estado tutelar?

– Sí, se vuelve al paradigma tutelar, quitándole derecho de decidir a la persona e introduciendo la idea de peligrosidad de la persona y más poder a la Justicia. Es lamentable, en momentos en que el mundo ve a la Argentina como líder y modelo en los abordajes de salud mental, que el Ministerio de Salud haya elaborado un proyecto de derogación de la actual reglamentación de la ley, impulsando otra en la que se da por tierra todos los aspectos positivos e introduce otros que significan un alarmante retroceso en el abordaje de los padecimientos mentales. La Argentina, luego de la promulgación de la ley 26.657, es colocada como ejemplo en materia de salud mental. Tanto es así, que este mes he sido honrado con el cargo de presidente de la Federación Mundial de Salud Mental (WFMH), por los próximos dos años. Soy el primer argentino que asume ese cargo desde su fundación, en 1948. Esto no debe ser tomado como un mérito propio, sino que es el logro del conjunto de los actores del campo de la salud mental en general. Es decir, en el mismo momento en que se reconoce a la Argentina en materia de salud mental, el Ministerio de Salud, presionado por representantes de intereses de tipo económico, intenta dar marcha atrás con los avances conseguidos en materia de salud mental y derechos humanos.

– ¿Qué pasa con los tratamientos de las adicciones?

– Las adicciones vuelven a tener un tratamiento especial, siendo excluidas del campo de la salud mental, quedando, las personas con consumo problemático de sustancias, a merced de tratamientos de dudoso efecto terapéutico, donde se utiliza el encierro, los castigos y la medicación como unas herramientas. Con la nueva reglamentación, quedaría borrada la interdisciplina, poniendo a todas las disciplinas debajo de las órdenes del médico. La interdisciplina es el pilar fundamental en los tratamientos de salud mental, ya la salud mental es un campo en el que convergen múltiples saberes para entender algo tan importante como es la persona.

– ¿Qué pasa con el órgano revisor de la ley?

– El Organo de Revisión es un organismo creado por la ley, independiente, encargado de controlar el cumplimiento de la ley de salud mental, especialmente a lo que se refiere a los derechos de los pacientes y busca que sean tratados con dignidad y no se violen sus derechos. La reglamentación que intenta ponerse en marcha coloca al Organo de Revisión dentro de la órbita del Ministerio de Salud, es decir, el organismo que debe controlar, entre otros al Ministerio de Salud, se controlaría a sí mismo, algo inadmisible desde todo punto de vista. Es lamentable, pero en lugar de avanzar y de atender las necesidades de los usuarios, tenemos que estar alertas ante el acecho de ciertos sectores de poder, que no descansan y están agazapados esperando un descuido para destruir todo lo que afecte sus intereses.



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