Una muerte enfrenta a dos familias de Gualeguaychú: los Galarza y los Pastorizzo. Desde que Nahir, de 19 años, terminó con la vida de su novio Fernando, de 20, el caso provocó un gran movimiento mediático -hasta llegó la estadounidense CNN- y un despliegue de voceros y abogados, con una traición de por medio.

La familia de Nahir se define como “de Gualeguaychú de toda la vida”. Viven en una casa de dos pisos, en un barrio de clase media. Tenía cuatro habitantes, hasta que el 29 de diciembre la joven fue trasladada al Hospital Centenario y finalmente a la Comisaría del Menor y la Mujer, donde permanecerá hasta cumplirse la prisión preventiva de 60 días. Pasa las horas en una celda de 2 x4 metros. En el tintero quedará su deseo de ser abogada: con 19 años, había pasado a segundo año de la carrera.

Juntos. Fernando con Gustavo, su padre, en una foto familiar.

En esa casa siguen los padres y el hermano de Nahir, un chico de 16 años con retraso madurativo. Desde que se supo del crimen, los Galarza son hostigados y Clarín presenció el momento en que pasa un auto, el conductor baja la ventanilla y grita: “¡Asesinos!”. Por eso, quieren irse. “La gente te dice cosas. Todos quieren linchar a mi hija, pero ya está, ya se entregó. Ya va a pagar por lo que hizo”, dijo a este medio la mamá, Yamina Kroh. “Seguramente acá no nos vamos a quedar mucho tiempo. ¿Cómo lo va a entender mi hijo? ¿Cómo le trato de explicar algo que va a ser inexplicable?”, se pregunta. Yamina iba al gimnasio junto a su hija todas las mañanas y asegura que la chica “ayudaba en las cosas de la casa”.

Su marido, Marcelo Galarza, es oficial principal en la Policía de Gualeguaychú. Está en servicio desde hace 24 años, aunque –a partir del caso y por ser el portador del arma del crimen- dejó de estar en funciones. Galarza hizo el curso de cadetes con la persona que hoy en día dirige a toda la Policía de la provincia. “¿Cómo hacen para evitar que su poder influya en la investigación?”, consultó Clarín al fiscal a cargo de la causa, Sergio Rondoni Caffa. “Todo lo que es actuación policial ya casi está terminada”, respondió y agregó que ahora trabajan la fiscalía, procuración y un órgano de inteligencia criminal, además de que “se saca fotos de todo el procedimiento, está la constancia”.

El abogado. Rebossio, el defensor de Nahir, envuelto en una polémica.

De la familia Pastorizzo se sabe poco. A diferencia de los Galarza, ellos optaron por el hermetismo. “Les agradecemos pero no daremos notas. Sepan respetar nuestro dolor”, respondió a Clarín el padre de la víctima, Gustavo Pastorizzo.

Lo que sí mencionó fue una traición que lo enfurece. Contó a este medio que el abogado de los Galarza trabajaba para él y “se pasó al otro bando”. “El ‘Sr’ Víctor Rebossio es aún mi letrado en familia. Aún le queda un año como mi patrocinante. ‘Doctor’, ¿eso no es falta de ética? Bueh, el colegio de abogados me lo dirá en estos días”, señaló Pastorizzo. Por su parte, el fiscal Rondoni Caffa confirmó a este medio que entre ambos existió una relación laboral. Clarín se contactó con Rebossio para pedirle su opinión, pero no obtuvo respuesta.

Detenida. Nahir está en la Comisaría del Menor y la Mujer.

Fernando vivía con su mamá, Silvia Mantegazza, en una calle de tierra, descampada, y de difícil acceso. Ella trabaja en la dirección de rentas. Los padres están separados desde hace muchos años y el joven visitaba a su papá -que es empleado de un correo privado- casi todos los fines de semana. Tenía dos hermanos, Carla y Daniel, que viven en Buenos Aires.

A Fernando, sus amigos le decían Perry, por “Perry el ornitorrinco”, un dibujo animado de la TV. Era un chico muy conocido en Gualeguaychú. “Siempre estaba contento”, recuerda uno de sus amigos. Era fanático de Boca y quería estudiar Administración de Empresas. Había hecho el trámite de inscripción en la Universidad Autónoma de Entre Ríos (UADER) y, junto a dos amigos, iba a mudarse a Paraná a principios de febrero para comenzar su carrera.



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