Los casos de fiebre amarilla registrados en Brasil obligan a extremar las medidas sanitarias, sobre todo en la frontera. El Boletín Integrado de Vigilancia Epidemiológica del Ministerio de Salud Pública de la Nación, correspondiente a la primera semana de este nuevo año, advierte que si bien no se detectaron casos confirmados en Argentina, en el marco de la vigilancia de los casos febriles, se estudiaron 162 pacientes, los cuales resultaron negativos. Asimismo, desliza un dato que no es menor para la provincia: “En el marco de la vigilancia de posibles epizootias de fiebre amarilla -es decir, que ataca a un número elevado e inusual de animales- se estudiaron cuatro primates no humanos, provenientes de Corrientes, Formosa, Jujuy y Misiones. Todos los casos resultaron negativos para fiebre amarilla en el Laboratorio Nacional de Referencia”.

 

La situación reviste importancia teniendo en cuenta que es la época de mayor tráfico fronterizo, con motivo de vacacionar en las playas brasileñas, siendo el Estado de Santa Catarina uno de los principales destinos. Justamente, según informó la cartera de Salud del vecino país, allí se detectaron dos casos, los cuales están en estudio.

 

“Considerando que una década atrás, el brote de fiebre amarilla y la onda epizoótica que había afectado el sudeste y sur de Brasil alcanzó posteriormente a Argentina y Paraguay, es necesario realizar un minucioso seguimiento del comportamiento de la fiebre amarilla en el sur y sudeste de Brasil durante el período 2017-2018”, asevera el parte epidemiológico argentino.

 

En esa línea, desde el Ministerio de Salud Pública de la provincia emitieron un parte con estrictas advertencias para los viajeros. “Se recomienda especialmente a las mujeres embarazadas o en edad reproductiva extremar las medidas de prevención de picaduras de mosquitos y mantener relaciones sexuales seguras, debido a la asociación entre el virus zika y el riesgo de malformaciones fetales, como microcefalia. También los adultos en general pueden presentar consecuencias neurológicas”.

 

“Además si durante el viaje o al regreso se presentan síntomas de alerta como fiebre, dolor muscular o articular, vómitos, malestar general o sarpullido, no se debe automedicar y consultar inmediatamente al médico”.

 

“Desde la Actualización Epidemiológica de Fiebre Amarilla publicada por la Organización Panamericana de la Salud (OPS), Organización Mundial de la Salud (OMS) el 27 de octubre de 2017, Brasil y Perú notificaron casos nuevos de fiebre amarilla.

 

En Brasil, después del brote de fiebre amarilla registrado entre el segundo semestre de 2016 a junio 2017 con 779 casos confirmados, 262 defunciones y 1.659 epizootias, sobrevino un período con escasa transmisión en humanos. En efecto, se notificaron casos confirmados en las semanas epidemiológicas 28, 8 y 40 del año pasado en el Estado de San Pablo (dos casos) y en el Estado de Rio de Janeiro (un caso). Los casos confirmados en San Pablo, uno en la SE 38 y otro en la SE 40 (caso fatal que corresponde a un hombre de 76 años), tienen como lugar probable de infección el municipio de Itatiba. El caso en Río de Janeiro tiene como lugar probable de infección el municipio de Guapimirim” detalla el parte epidemiológico argentino.

 

Y agrega: “Las autoridades de Brasil informaron sobre un caso en investigación con lugar probable de infección en Brasilia, Distrito Federal, en un área de ocurrencia de epizootias; así como dos casos bajo investigación en el estado de Rio Grande do Sul y otros dos en Santa Catarina. Otros 37 casos continúan en investigación en otros estados”.

 

En un contexto similar, el director de Epidemiología de Misiones, Jorge Gutiérrez, había explicado los riesgos de ser una provincia de frontera. “Si bien estos estados se localizan a una media de distancia de 1.000 kilómetros de Misiones, somos la provincia que más cerca está de estas zonas donde se han detectado casos en humanos y en monos. Y la gran movilidad migratoria que se da nos expone a riesgo de dengue, zika, chikungunya y ahora está la amenaza de la fiebre amarilla. Para esta última enfermedad hay vacuna prevista por el calendario oficial”. En ese sentido, insistió en la inmunización a la población que no se haya aplicado la dosis, que está disponible en los vacunatorios de manera gratuita.

 

Recomendaciones para viajeros
El Ministerio de Salud de la Provincia recordó a los viajeros que elijan como destino zonas con predisposición a contraer enfermedades como el dengue, zika o chikungunya que son transmitidos por el mosquito Aedes aegypti reforzar las medidas de prevención para evitar el contagio.

 

Evitar exponerse al aire libre durante las primeras horas de la mañana y al atardecer, las horas de mayor actividad del mosquito.

Usar mangas largas y pantalones largos si se desarrollan actividades al aire libre.

Utilizar espirales o tabletas repelentes.

Proteger las cunas o cochecitos de bebés con mosquiteros tipo tul al permanecer al aire libre y cuidar que permitan una correcta ventilación.

Utilizar repelentes sobre la piel expuesta y renovar su aplicación cada 3 horas aproximadamente. Deben utilizarse productos que contengan DEET (N,N-dietil-m-toluamida) ya que son los más eficaces.

Rociar también la ropa con repelente porque los mosquitos pueden picar a través de las prendas de tela fina.

En los bebés menores de dos meses de edad no se recomienda utilizar repelentes.

En los niños mayores de dos meses se deben usar repelentes con concentraciones de 10% de DEET. Se recomienda leer las etiquetas de los productos.

Utilizar preservativo en todas las relaciones sexuales para evitar contraer zika.

 

Se recomienda especialmente a las mujeres embarazadas o en edad reproductiva extremar las medidas de prevención de picaduras de mosquitos y mantener relaciones sexuales seguras, debido a la asociación entre el virus zika y el riesgo de malformaciones fetales, como microcefalia. También los adultos en general pueden presentar consecuencias neurológicas.
Además si durante el viaje o al regreso se presentan síntomas de alerta como fiebre, dolor muscular o articular, vómitos, malestar general o sarpullido, no se debe automedicar y consultar al médico.