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La Fundación Pensar, el think-tank encargado de organizar propuestas para la plataforma presidencial de Mauricio Macri empieza a despertar del coma profundo al que ingresó paradójicamente cuando Cambiemos llegó al poder en diciembre de 2015. El vaciamiento obedeció a que casi todos los cuadros técnicos asumieron cargos en la nueva administración. La conducción quedó acéfala con la partida del presidente de la Fundación Francisco Cabrera al ministerio de Producción y del director ejecutivo Miguel Braun a la secretaría de Comercio.

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En diciembre se decidió que la flamante diputada por la Ciudad Carmen Polledo asumiera la presidencia de Pensar. La designación de la ex vicepresidenta de la Legislatura porteña obedece a un factor: el consenso. Polledo tiene una relación directa y fluida con el Presidente y una relación de estrecha confianza con Horacio Rodríguez Larreta. También recibió el visto bueno los otros pesos pesado de la mesa chica del PRO: la gobernadora María Eugenia Vidal y el jefe de Gabinete Marcos Peña.

El nombre de Polledo incluso había sonado durante el calor de la campaña, como posible reemplazante de Emilio Monzó al frente de la Cámara Baja, una propuesta que pretendía sobre todo disciplinar a Monzó. También se especuló con que podría convertirse en la jefa del bancada del PRO, rol que ejerce Nicolás Massot, mano derecha de Monzó, aunque finalmente se desechó tras la tregua que el titular de Diputados firmó con el jefe de Gabinete.

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“Me siento muy honrada por la confianza. Mi principal tarea será hacer un relevamiento para saber cuál es el estado de situación de la Fundación en las provincias”, señaló Polledo a Clarín, antes de regresar de sus vacaciones.

El comentario de Polledo no es antojadizo. Con Macri en la Presidencia, la Fundación Pensar se concentrará en diseñar planes de gobierno para las diferentes provincias. El Presidente sueña con tener su propia liga de gobernadores a partir de 2019.

Con ese afán, la nueva mesa política del PRO -Federico Salvai, Fernando de Andreis, Humberto Schiavoni, Sebastián García de Luca y Francisco Quintana- volvería a reunirse en los próximos días para empezar a delinear el estado de situación en cada distrito. Una orden bajó desde lo más alto del poder: se privilegiará a los candidatos con “más estructura”. También, se buscará monitorear más y nutrir de recursos -redes sociales, imagen, discurso y voluntarios- a los dirigentes de las provincias.

También se ensayan posibles acuerdos con dirigentes que hoy están fuera de Cambiemos y donde el Gobierno prefiere no oponer seria resistencia, para no malgastar recursos y porque esos dirigentes funcionan como virtuales aliados, aunque no necesariamente se incorporarán a Cambiemos. El caso más notorio es el de gobernador misionero Hugo Passalacqua, que se apresta a acompañar a Macri en una nueva gira por el exterior o el del intendente de La Rioja, el peronista Alberto Paredes Urquiza.

El PRO deberá buscar un nuevo director para la Escuela de Gobierno, tras la partida de Paula Bertol a la embajada ante la OEA. Allí quieren detectar nuevos dirigentes para renovar las listas. Por último, Polledo deberá emprolijar cuentas para buscar financiamiento. En los últimos días trascendió que una de las empresas que aportaba a Pensar en 2015 ganó una licitación para remodelar la Casa Rosada.

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