Iba en un auto con una compañera de trabajo, tras una larga jornada laboral. Los dos, policías, iban vestidos de civil, pero llevaban sus armas reglamentarias. Aún así, no pudieron evitar la tragedia. En la puerta de la casa de la oficial, tres ladrones los asaltaron. El subcomisario se identificó y lo mataron.

Todo ocurrió el viernes alrededor de las 23.30 en Kabul, entre El Cairo y Gurruchaga, en el barrio Orione de Florencio Varela. Fue cuando la oficial Gisela Mabel Martínez (27) paró frente a su casa su Volkswagen Up gris en el que había alcanzado a su compañero, el subcomisario Carlos Leonardo Rupchienski (41).

Los dos habían salido de trabajar en la Jefatura Departamental de Florencio Varela. Estaban de franco, pero habían realizado horas adicionales (Cores). Cuando estaban detenidos en la puerta de la casa de la oficial, en Kabul al 1300, de la oscuridad aparecieron tres ladrones armados que los amenazaron y les exigieron sus pertenencias, sin saber que eran policías.

Los dos oficiales se bajaron y amagaron con entregarles sus cosas a los ladrones. Pero en ese momento, el subcomisario, que se desempeñaba como jefe de la Policía Local de Ensenada, se identificó y sacó su pistola reglamentaria. La reacción de los asaltantes fue a los tiros: dos de ellos le dieron a Rupchienski, que sufrió heridas en el cuello y en un brazo y cayó malherido en el lugar.

Los ladrones continuaron con el robo y se llevaron las armas de Rupchienski y de su compañera y también el celular, la billetera y los documentos de ella. Luego se subieron al auto de la mujer policía, en el que escaparon del lugar, según informaron fuentes policiales a Clarín.

Gisela, que salió ilesa del tiroteo, llamó a la Jefatura de la Policía Local de Florencio Varela, en la que trabaja, y contó lo que había ocurrido. Inmediatamente, al lugar fue una ambulancia que trasladó de urgencia al subcomisario al Hospital El Cruce de Florencio Varela, a unas quince cuadras del lugar del hecho. A pesar del esfuerzo de los médicos, el policía murió a los pocos minutos.

Mientras tanto, las jefaturas de Florencio Varela y Lomas de Zamora iniciaron un operativo para dar con los ladrones. En la zona de Camino General Belgrano y Camino Centenario, en Berazategui, ubicaron el VW Up de la policía. Los ladrones, al notar que eran buscados, se bajaron del coche y corrieron para distintos lados. Uno de ellos, un menor de 16 años identificado como I. B., fue alcanzado por la Policía cuando intentaba ingresar a un asentamiento simulando ser un vecino y quedó aprehendido. En su poder tenía un arma que será peritada para saber si es la misma que mató a Rupchienski.

Los otros dos sospechosos eran buscados ayer en la zona de Villa Itatí, en Quilmes. La causa quedó a cargo de la Fiscalía N° 2 del fuero juvenil de Florencio Varela.

“Él era un excelente policía”, dijo a Clarín una familiar muy cercana al subcomisario, quien pidió que no se publicara su nombre. “Empezó su carrera a los 12 años, cuando entró al Liceo Policial. O sea, era un policía con todas las letras”, agregó la mujer. Por eso, el “Gordo”, como le decían, era muy conocido en la Fuerza. Tenía un hijo de 13 años.

Carlos Rupchienski es el primer policía asesinado en lo que va del año en un hecho de inseguridad. La última víctima del 2017 había sido el suboficial auxiliar de la Policía de la Ciudad Martín López Sáenz, cuando le robaron la moto en San Telmo, el 30 de diciembre pasado.

Lo más curioso es que Rupchienski es el segundo policía asesinado en su familia. En 1999 mataron aGustavo Gangemi, quien también era oficial y además era primo del subcomisario que cayó ahora.



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