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Santiago y Washington. Agencias.
​El Banco Mundial reconoció que manipuló los datos de competitividad de Chile en una acción motivada política que perjudicó la imagen del gobierno socialdemócrata de Michelle Bachelet. El ejecutivo chileno calificó la noticia como “una inmoralidad pocas veces vista”.

En declaraciones a “The Wall Street Journal”, el economista jefe del Banco Mundial, Paul Romer, pidió disculpas por el error y admitió las motivaciones políticas detrás de la falsificación de los datos para mostrar indicadores más bajos durante el segundo mandato de Bachelet. Ese juego pudo haber favorecido las posibilidades del presidente electo el centroderechista Sebastián Piñera que ganó el 17 de diciembre pasado de modo contundente el balotaje contra el postulante oficialista Alejandro Guillier. Romer reconoció que las cifras estuvieron “contaminadas” por las posiciones políticas del funcionariado de la institución.

Bachelet, a través de su cuenta de twitter, caracterizó como “muy preocupante lo ocurrido con el ranking de competitividad del Banco Mundial. Más allá del impacto negativo en la ubicación de Chile, la alteración daña la credibilidad de una institución que debe contar con la confianza de la comunidad internacional”. En tanto, en el comunicado oficial, el ministro chileno de Economía, Jorge Rodríguez Grossi, insistió que se trata de “una inmoralidad pocas veces vista”. La manipulación habría sido hecha por el economista a cargo de la construcción del ranking, Augusto López-Claro, con el objeto “de hacer ver un deterioro económico durante el gobierno de Michelle Bachelet, con intenciones básicamente políticas”, añadió el funcionario.

Según The Wall Street Journal, Romer explicó que las irregularidades se concentraron en el ranking de competitividad empresarial, que es uno de los principales informes económicos del Banco Mundial, en el que se habría cambiado reiteradamente la metodología para tergiversar los datos. Romer aseguró que corregirá y recalculará los marcadores nacionales de este registro, lo que tendrá un impacto sobre todo en Chile, cuya clasificación ha sido “especialmente volátil” y estuvo “potencialmente contaminada por las motivaciones políticas de personal del Banco Mundial”. La clasificación de Chile ha fluctuado entre los lugares 25 y el 57 desde el año 2006 y durante el gobierno de Bachelet, el ranking de Chile se deterioró sistemáticamente, mientras que bajo el mandato de Piñera subía constantemente.

“Quiero disculparme personalmente con Chile y con cualquier otro país en el que transmitamos una impresión equivocada”, dijo Romer, quien admitió su responsabilidad en los problemas, “porque no aclaramos lo suficiente”. El ejecutivo añadió que el Banco Mundial está comenzando el proceso de corrección de los informes pasados, y republicando los que no fueron objeto de cambios en la metodología y subrayó que no podía defender “la integridad” del proceso que condujo a esos cambios en la metodología.

La revisión también podría mostrar cambios significativos en otros países, según el periódico, pero no se aclaró cuáles serían. En Santiago, el ministro Rodríguez Grossi consideró las declaraciones de Romer “muy francas y honradas”, pero revelan “un escándalo de proporciones”. Añadió que “esperamos que la corrección del índice sea rápida, pero el daño ya está hecho y es de esperar que nunca más vuelva a ocurrir que se manipulen estadísticas con objetivos políticos, y menos en un organismo como el Banco Mundial”, concluyó.

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