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Estaba preso y le otorgaron salidas laborales. Sin embargo, todo parece indicar que utilizaba su tiempo fuera de la cárcel para otras cosas: está acusado de haber robado una joyería en el horario en el que debía estar trabajando. El insólito caso lleva la firma del juez José Villafañe, el mismo que liberó antes al asesino de Abril Bogado (12) y a otros dos presos que mataron al recuperar su libertad.

El 4 de enero pasado, dos ladrones entraron a robar a la joyería Cónsul, ubicada en 47 y 7, en el centro de La Plata. Los asaltantes conocían en detalle el funcionamiento del negocio.

Nicolás Messina Márquez se presentaba en las redes sociales como "arbolito".

Esperaron a que llegaran los dueños –un matrimonio con su hija– que abrieron el local a las 9.30 pasadas y se metieron detrás de ellos. Los amenazaron con un arma y los encerraron en el fondo. Los ladrones, que llevaban gorras y anteojos para no ser reconocidos, vaciaron varias vitrinas con relojes, joyas y sacaron el dinero de dos cajas registradoras. Pusieron todo en dos mochilas y un bolso, y se fueron. Sólo tardaron tres minutos.

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De la investigación surgieron dos pistas que comprometen a un preso de la Unidad Penitenciaria N° 9 del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB). Se trata de Gastón Nicolás Messina Márquez (33), quien cumplía una condena de tres años y seis meses por “amenazas calificadas y portación ilegal de arma de fuego”. La pena se cumplía en agosto de 2019, pero gozaba de salidas transitorias.

Fuentes del caso aseguraron que Messina Márquez fue reconocido por agentes de inteligencia del SPB en las filmaciones del robo. Además, lo comprometió una huella dactilar recolectada por la Policía Científica.

Los investigadores confirmaron que el acusado tiene, desde abril del año pasado, permiso del juez de Ejecución de Penas N° 2 de la Plata, José Villafañe, para salir a trabajar de lunes a viernes de 8 a 19 en una galería comercial, ubicada también en 7 y 47.

El 21 de octubre, Messina Márquez incumplió con el horario de regreso y le suspendieron las salidas. Pero tres semanas después las recuperó.

En sus perfiles sociales, el detenido decía que trabajaba de “arbolito”, aunque en los expedientes que le concedieron las salidas, ni siquiera se especifica su actividad ni quién lo contrató. Para darle el permiso alcanzó con “su palabra de honor”, según los expedientes a los que accedió Clarín.

En ese contexto, el sospechoso mantuvo las salidas hasta el jueves, cuando fue identificado. Ese día, cuando regresó al penal, quedó a disposición del fiscal Jorge Paolini.

Los investigadores ordenaron allanamientos en tres locales de la galería en la que Messina Márquez trabajaba. Se trata de una zapatería, una joyería y un bar que, supuestamente, también funcionaban como “cueva” para cambiar dólares.

La Policía también fue a la casa del acusado. En los procedimientos se incautaron dólares, euros y bolívares por un valor de 250 mil pesos, además de joyas y relojes que serán peritados para saber si fueron parte del botín. La Policía tiene también identificados a otros dos sospechosos, apodados “Hache”-ex barra de Estudiantes- y “Puma”.

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No es la primera vez que el juez Villafañe le otorga salidas transitorias a presos que luego son acusados de delinquir. El caso más presente es el de “Pepito” Echegaray, un preso que debía salir en julio de este año y que Villafañe liberó en 2015. “Pepito” está acusado de matar a Abril Bogado (12) durante una entradera en Ringuelet, el 5 de noviembre pasado. El juez quedó en el ojo de la tormenta y hubo sectores que pidieron su destitución.

Tras el crimen de Abril, el oficialismo bonaerense impulsó un proyecto para reformar la Ley 12.256 y restringir las salidas transitorias, ampliando la cantidad de delitos por los que ya no se podrá gozar del beneficio. Por ejemplo, se incluirían el homicidio simple y el intento de abuso sexual -antes la prohibición era solo para los consumados-.El proyecto está en el Senado provincial.

Ayer, resurgió el malestar con Villafañe. En el Gobierno provincial dicen que sus fallos “no son ilegales” pero están viciados de “activismo ideológico” y que lleva al límite el “garantismo”.

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