El calor que azotó a Santa Fe esta semana -con picos por encima de los 50 grados de sensación térmica- vino acompañado por invitados inesperados: las palometas.

En los últimos siete días, en dos balnearios distintos de la capital provincial, 18 personas fueron atacadas por palometas, en lo que constituyó un evento con pocos precedentes por la cantidad de mordeduras en tan poco tiempo.

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“Hacía como siete años que no teníamos este tipo de ataques de palometas en las playas santafesinas. Por suerte todas las personas fueron atendidas por los guardavidas y no se necesitó trasladar a nadie a un centro de salud. Pero es algo que preocupa”, explicó a Clarín Sergio Berardi, del Sindicato Único de Guardavidas (Sugara).

Los especialistas señalan a las altas temperaturas y el río bajo como uno de los argumentos para que las palometas se acerquen a la orilla pero no descartan que algún descarte de carnadas que utiliza gente que concurre a pescar en inmediaciones de los balnearios genere un lugar propicio para la presencia de estos peces.

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“Como guardavida, uno lo primero que hace es atender al herido y luego recomienda abandonar el agua a las personas pero no nos hacen mucho caso. Estamos sumando más insumos a los botiquines de cada guardavida e intentando mejorar la comunicación con la gente agregando banderas especiales por precaución y evaluando otros métodos para intentar concientizar también”, agregó.

Los ataques tuvieron lugar en la Laguna Setúbal, en balnearios de la costanera Oeste y en Los Alisos, una playa de barrio El Pozo.

Hasta ahora no se han registrado casos de mordeduras en la costanera Este. Pues allí la profundidad de las aguas es mayor, como también lo es la corriente. Esto, en principio, no favorecería la presencia de esa especie, pariente de las pirañas.

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“El agua en estos últimos días estuvo cálida. Entrabas y no te refrescaba“, explicó a Clarín un vecino del barrio El Pozo que pasa sus buenos ratos en Los Alisos, la playa de su zona. Para dimensionar esto alcanza con exponer la sensación térmica que tuvo la capital provincial con 55° y una temperatura de 42°, en el centro de la ciudad.

Si bien en la zona hay que remontarse siete años atrás para un antecedente similar en los ataques de las palometas, en Rosario (150 kilómetros al sur) en 2013 se constataron más de 60 ataques de palometas en distintos balnearios de la ciudad. Y también en el verano de 2017, aunque en menor número.



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