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La negociación paritaria de este año empezará con una discusión sobre términos propios de las novelas policiales. Justo cuando los líderes sindicales terminan de disparar el “gatillo” para ajustar el defasaje de la inflación anual de 2017 -que llegó al 24,8%- con lo que habían acordado en las paritarias del año anterior, el Gobierno impulsa la idea de cerrar los aumentos para este año en un 15 % y descartar las cláusulas de actualización automática. Los sindicatos advierten que no aceptarán el nuevo plan:consideran que es un intento por ponerle un techo a las paritarias y que el reajuste inflacionario es la única herramienta para no perder poder adquisitivo.

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“Cuando comiencen la mayoría de las negociaciones en marzo vamos a tener un panorama más claro de la evolución de la inflación y del piso de la discusión. Pero la cláusula gatillo es importante porque descomprime los pedidos de mayores aumentos y nos cubre porque tenes asegurado que no vas a perder. Ojalá que el Gobierno cumpla los objetivos, pero para prevenir está la gatillo. Es una salida lógica, ordenada y nos favorece a todos”, le dijo a Clarín Antonio Cassia, secretario general del Sindicato Unido Petroleros e Hidrocarburíferos.

Los gremios adelantan que en el primer cuatrimestre de este año la suba de precios acumulada alcanzará prácticamente a la mitad de la meta anual del 15% de inflación. Argumentan que ya han sido anunciadas subas en los servicios públicos, el transporte y combustibles, entre otros, y que el índice de Precios al Consumidor Nacional (IPC) señaló que los aumentos de diciembre dieron un 3,1% de inflación.

“Los desaciertos de la macro economía no los pueden pagar los trabajadores. El Gobierno lleva dos años de fracasos en sus perspectivas y pronósticos. Vamos a discutir sin techo, cada uno verá como está en su actividad. Pero vamos a poner una cláusula gatillo para que el salario no puede perder poder de compra”, adelantó Héctor Daer, diputado nacional, líder de los trabajadores de Sanidad y uno de los tres titulares de la CGT.

Otro de los referentes gremiales recordó que el Gobierno no cumplió las pautas inflacionarias en los últimos dos años. “Todavía nos tienen que ajustar la cláusula gatillo del año pasado”, dijo Omar Maturano, secretario general de La Fraternidad, el gremio que nuclea a los maquinistas ferroviarios que empezó a negociar la paritaria este mes. “Nos ofrecieron un 3% por trimestre, con suma fija como anticipo. Les dijimos que no porque todavía no sabíamos la inflación oficial de diciembre. No me imagino una paritaria sin cláusula gatillo. En ninguna discusión hacia adelante podes evitar la gatillo”, anticipó Maturano.

En el otro gremio fuerte de trabajadores de los trenes, la Unión Ferroviaria (UF), tampoco visualizan una única negociación para todo 2018. “No vemos una negociación anual, con o sin gatillo. Como en 2017 acuerdos trimestrales y que siga la revisión para no quedar por debajo de la inflación”, agrega Sergio Sassia, titular de la UF.

Otros sindicatos de la CGT confirman que lo primero por lo que peleará la central sindical será para erradicar la idea de un tope de negociación salarial.

Aunque prácticamente ningún rubro empezó la negociación, entienden que el Gobierno ensaya el 15%, tal como dijo ayer el ministro de Trabajo, Jorge Triaca (Ver página 6) para medir el rebote entre los gremios. Incluyen como parte de la presión los anteproyectos legislativos para limitar los mandatos gremiales o la obligatoriedad de presentar declaraciones juradas a los dirigentes sindicales, dos medidas que impulsan oficinas del Gobierno.

Más allá de las pautas del oficialismo, los líderes sindicales dejan en claro que el maridaje que pretenden para 2018 es paritaria y cláusula gatillo o alguna herramienta para que los salarios no pierdan con la inflación.

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