El miércoles 24 de este mes el presidente Donald Trump recibirá las cartas credenciales de Fernando Oris de Roa, el nuevo embajador de Mauricio Macri en Washington. La inclusión de este empresario muy conocido en el sector agro exportador en la diplomacia argentina sorprendió a los distintos sectores. Este se encuentra en sintonía con el perfil de la actual política exterior. “El interés de Estados Unidos en Argentina es político, el nuestro en ellos es económico”, señaló Oris de Roa a Clarín en una larga entrevista en su casa de Barrio Parque. El jueves, el Boletín Oficial formalizó su nombramiento, que pasó junto a otros cuatro sin tratamiento de la Comisión de Acuerdos en el Senado. El martes Oris de Roa partirá a los Estados Unidos para iniciar su misión.

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-Usted habló habló de tres prioridades en la agenda con Estados Unidos: reducción de pobreza, reducción del déficit y creación de empleo. ¿Cómo los va a trabajar desde la Embajada?

EEUU tiene hacia nosotros un interés político, y nosotros tenemos hacia ellos un interés económico. A EEUU le interesa el tema de la seguridad, el el apoyo internacional, la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Una agenda de corte político internacional. No es que a nosotros no nos interese eso, sino que nuestra agenda es económica. Una agenda para, de alguna manera, abrir el mercado norteamericano a una cantidad de productos que la Argentina exporta, y de esa forma reducir la pobreza, reducir el déficit fiscal y crear empleo. El desafío está en poder trabajar con ellos dándoles satisfacciones a los intereses que ellos tienen con respecto a nosotros, y al mismo tiempo, de una forma diplomática, que eso se traduzca en una actitud más bien positiva con respecto a nuestra agenda económica. Debemos buscar vínculos a un determinado nivel en que esas cosas se puedan sobreentender y de que una forma u otra podamos progresar y hacer que los intereses argentinos en EEUU avancen. Es complejo porque durante mucho tiempo nosotros no trabajamos activamente con los EEUU. Entonces es como que recién ahora, gracias a los últimos dos años de la presidencia del Presidente Macri, se ha reactivado esa relación. Pero “reactivado” no necesariamente quiere decir aún que sea productiva. Lo que encontramos es una buenísima predisposición por parte de ellos para conversar con nosotros. Antes realmente no tenían ningún interés en hablar con nosotros.

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-¿La agenda de los últimos de la gestión anterior fue contradictoria hacia EE.UU.?

-Yo diría hasta con una retórica combativa o no positiva y sin ningún interés en ningún tipo de acercamiento. Con respecto a la agenda política y la agenda económica que queremos desarrollar hay algo de un orden superior. Y es la integración de las dos sociedades.

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-¿A qué se refiere?

-A intercambio estudiantil, asociaciones para investigación en ciencia y tecnología, turismo, ciertamente. Intercambio cultural, debate político, no entre políticos sino a nivel de instituciones sociales. Hay algo que a nosotros nos vuelve locos por ser argentinos, que tenemos ese entusiasmo… Nos quejamos de todo pero siempre queremos regresar al país y estamos contentos de estar acá. Ese encanto creo que hay que de alguna manera explicitarlo, abrirlo, manifestarlo, porque, verdaderamente, por la experiencia que yo tengo en mi contacto con EEUU, les gusta muchísimo. Y nos celebran cuando nos conocen.

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-¿Cuál sera su primera misión en la sede diplomática?

-Conocer nuestra Embajada. Entender las virtudes de cada uno de los funcionarios, la experiencia que tienen, cuál es el plan de acción de cada uno y conocer el potencial del equipo que trabaja hoy en la Embajada.

-¿Se va a vender la residencia en Washington donde antes vivían los embajadores como se planeó el año pasado ?

-No. Se van a vender otros edificios, y eso está en estudio. En Washington, la Argentina tiene varios edificios (entre seis y siete en esa situación) que pertenecen a la Armada, al Ejército, a la OEA… El plan hoy es reformar la residencia y ponerla al día. Ciertamente no me va a tocar a mí, en mi mandato, habitarla, porque va a tardar varios años. Pero sí probablemente me toque supervisar la reforma de esa casa. Y es entendible los dos lados del argumento, si hay que venderla o no. Si uno de los objetivos de la Argentina es reducir el desempleo y la pobreza, parece frívolo dedicarle dinero y tiempo a mejorar una casa que en este momento está cerrada. Cuando uno comprende ambas situaciones hay que tomar una decisión igual. En este caso es preservar la residencia. Es un edificio de 1913, histórico. Y los símbolos son importantes. Así como apenas llegue a EEUU yo voy a usar el escudo argentino en mi solapa, la residencia y la Embajada, la residencia, son símbolos de lo que la Argentina quiere llegar a ser y de lo que fue.

-El titular del nuevo grupo parlamentario de amistad, Michael McCaul, dijo que Argentina y EEUU son aliados naturales, pero la misma no existencia antes de un grupo así muestra las fallas del vínculo ¿Cómo se va a revertir esto?

-El hecho de que seamos aliados naturales significa que naturalmente deberíamos atraernos. Es como tener un vecino del cual uno podría ser muy buen amigo, pero si nunca cruza el corredor para pedirle una taza de harina, no logra una relación. Es decir, potencialmente la relación da para muchísimo. Pero hay que ejercerla. Sobre todo a nivel parlamentario, y esa es una de las mejores noticias. Porque los parlamentos, el Poder Legislativo, es lo que durante más tiempo representa a la gente y lo que más gente representa. Porque las comisiones parlamentarias normalmente son mixtas, en términos de partidos políticos. (Oris de Roa habló además de legisladores de EE.UU. vendrán al país este año)

-El gobierno de EE.UU. volvió a incorporar a la Argentina al Sistema Generalizado de Preferencias comerciales. ¿Ya se conoce su impacto?

-No, porque aún tiene que renovarlo el Congreso de los EEUU. Y eso va a ocurrir este año, más o menos a mitad de año. Pero ya estamos adentro. Lo que se discute ahora es si el Sistema continúa o no, no si nosotros estamos adentro del Sistema o no. Estamos adentro del Sistema. Además, con la ventaja de que es retroactivo, y nosotros ya estamos a partir del 1° de enero. Y se va a poder exportar el volumen que se habría exportado desde entonces.

-¿Hay alguna proyección del impacto económico?

-Hay una proyección que no es muy impresionante, que debe estar en el orden de los 100 millones de dólares, que en el intercambio entre los países no es tan alto. Pero lo que pasa es que a veces hay que avanzar de a 100 millones de dólares a la vez. La ambición de siempre tratar de “pegarla” con algún acuerdo y que eso nos salve no es una cosa que razonablemente se pueda esperar de la vida en general. Ese beneficio del Sistema Generalizado de Preferencias también va a poder ocurrir en la medida en que nosotros tengamos la posibilidad de ir incluyendo nuevos productos, o cambiando productos que están dentro de la lista y que no exportamos, pero los cambiamos por otros que sí exportamos. Entonces el beneficio crece.

-¿Y cómo piensa revertir el déficit comercial de Argentina con EE.UU., que fue la mitad de 2015 pero que llega más de U$S 2.100 millones?

-Yo tengo que conseguirle trabajo a la Embajada. Por mi deformación profesional como empresario, me pregunto quién es mi cliente en la Embajada. Mi plan de trabajo es conseguir que me den trabajo los ministros y los gobernadores. En vez de esperar que ellos vengan a mí y me pidan alguna gestión, entre ellas ir a buscarlos al aeropuerto, como servicio de remisería, yo quiero ir a ellos para investigar cuál es la agenda y a lo mejor yo puedo sugerirles qué puedo hacer por ellos, hasta que se acostumbren a contar conmigo como parte del equipo de ellos. Esto lo hablé con el Canciller Faurie, le pareció muy buena idea y es lo que voy a hacer.

-Como hombre del sector citrícola, usted debe saber que varios funcionarios dan por perdido el reclamo para que Estados Unidos vuelva a bajar el arancel al biodiésel argentino, que subió en 2017.

Yo quiero que vuelva a estar dentro de la agenda. Pero hay una cosa tremendamente importante: es fácil dejar de trabajar porque uno se concentra en un tema que no avanza. El biodiesel es un tema para nosotros, pero que no sea un impedimento para que avancemos sobre los otros 30 temas, de los cuales conocemos 5 y que me toca descubrir cuáles son los otros 25. Yo no voy a renunciar al tema del biodiesel, pero tampoco voy a dejar que ocupe el tiempo que yo necesito para encontrar las otras 25 cosas que tengo que hacer y que todavía no conozco.

-¿Cree que el gobierno de Estados Unidos va a volver a dejar entrar a Timerman?

Yo soy optimista, creo que sí. Pero no depende de nosotros. EEUU está muy atento a los pedidos argentinos, hoy. Como hasta ahora han respondido positivamente, en mayor o menor grado, a las cosas que nosotros hemos solicitado, y el Gobierno nacional ha tomado la decisión de tener una actitud humanitaria hacia este tema (la Cancillería pidió por é), y no de ningún otro tipo, suponemos que el sector consular de la Embajada va a encontrar alguna solución.



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