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Rubio es único, como la ciudad de donde viene“. La azafata Olivia Sievers habla de su perro, un vagabundo de Puerto Madero que un día decidió sentarse en la puerta del hotel donde la vio partir y no mover sus patas de ahí hasta verla regresar.

No se separaron más: ella lo “adoptó” y se lo llevó a vivir a Alemania, donde ahora ambos son famosos. Tanto, que Rubio es una especie de “embajador” argentino en tierras europeas.

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Rubio en la puerta del hotel de Puerto Madero donde conoció a la azafata. El la esperó allí una semana. (gentileza Olivia Sievers)

A fines de 2015 el destino lo cruzó con esta simpática azafata de Lufthansa que entre vuelo y vuelo se hospedaba siempre en el mismo hotel de Puerto Madero. El cariño fue fuerte y mutuo: la mujer le hizo mimos y hasta le improvisó una cucha con las mantas de los aviones. El animal -de 5 años, mezcla de varias razas- le respondió con una caída de párpados y un suave movimiento de cola.

Al día siguiente, Olivia salió a pasear y él estaba aún allí. Caminaron juntos durante horas. Se despidieron y ella voló a Alemania. Una semana más tarde regresó y Rubio estaba allí, firme en la puerta del hotel.