Andrea aprieta los nudos de soga contra el alambrado de la base naval de la Armada en esta ciudad. Cuelga una cartulina: en el medio, una foto de su marido, el submarinista Franco Espinoza; alrededor, 44 personas dibujadas por Bianca, su hija de 6 años. “Al principio le dije a mi nena que estaban buscando a su papá, pero después tuve que decirle que ya no iba a volver”, dice Andrea, conmovida frente al alambrado que, por varios metros, se volvió una especie de santuario en el que familiares, amigos, turistas y locales homenajean a los 44 triuplantes del ARA San Juan.

Foto: Maxi Failla

Mirá también

ARA San Juan: los familiares que aún esperan el milagro, tras dos meses de vacío y dolor

En los papeles que fueron colgados allí se nota que ha pasado el tiempo desde que se perdió el rastro del submarino. Los primeros mensajes de aliento ya fueron borroneados por la lluvia y prácticamente no pueden leerse. Y sin embargo, aún llegan papeles. Pilar Manrique, una turista de Quilmes, pegó una hoja que dice: “Justicia para los tripulantes. Ánimo para sus familiares. No los olvidaremos”. Andrea Galup, marplatense, acomoda las banderas que el viento desata un poco del alambrado: “Ya pasé varias veces por acá, vivo más o menos cerca. Las acomodo porque me parece una muestra de respeto y para que los familiares sientan una pequeña caricia, aunque no se pueda hacer nada para salvarlos de esta tragedia”.

Foto: Maxi Failla.

Mirá también

Submarino ARA San Juan: un tercer buque vuelve a la zona de búsqueda

Entre papeles, estampitas religiosas, gorras y carteles de distintas unidades de las Fuerzas Armadas y estatuillas de vírgenes y del Gauchito Gil, lo que más abunda en este alambrado son las banderas. Casi todas son argentinas, aunque hay una rusa con palabras de agradecimiento dedicadas al país que envió buques y robots de rastrillaje submarino para el operativo de búsqueda.

Entre varias hojas con escritos, se adivinan los dibujos de varios alumnos de una escuela marplatense: en varios hay banderas argentinas, en uno de ellos, el de Mateo, un submarino que sale del agua y un sol muy grande. Alguien colgó una camiseta argentina: tenía impreso el número 14, pero la reacondicionaron para que se leyera “44” en la espalda. Una bandera dice “VIVEN”.

Foto: Maxi Failla

Mirá también

Submarino Ara San Juan: emotivo reclamo de los familiares en la base de Mar del Plata

Una bandera atada aquí el 25 de noviembre, diez días después de la pérdida de contacto con el submarino, dice: “La esperanza no se pierde. Oramos por ustedes. Los estamos esperando”. Sin embargo, a medida que avanzan las fechas de los mensajes, los papeles empiezan a enfatizar sobre el pedido de justicia y memoria para los 44 tripulantes.

Al lado de tallos de flores que se marchitaron, aparecen algunos ramos de rosas plásticas: quien las dejó supo que tendrían que resistir el paso del tiempo. Como Andrea, que envolvió en plástico el dibujo de su hija, y que ahora lo ata fuerte para que no se lo lleve el viento.

Foto: Maxi Failla



Source link