“Onde tem tiroteio” (¿Dónde hay tiroteo?) es una aplicación hecha a medida para los habitantes de Río de Janeiro. Basta bajarla en el celular para saber, con precisión, en qué lugar de la ciudad se escuchan disparos o hay enfrentamientos.

El miércoles y el jueves de esta semana saltaron los alertas: las balas zumbaron de lado a lado en la Linha Amarela, la autopista de triple mano que bordea el Aeropuerto Internacional Tom Jobim y pasa por el exclusivo barrio de Barra da Tijuca.

Los dos hechos ocurrieron entre las 8 de la mañana y el mediodía, a la altura exacta de Ciudad de Dios.

El miedo recorrió la espina dorsal de los automovilistas que cruzaban la línea de fuego en el momento exacto de las hostilidades. Muchos no esperaron a que se acallaran los estampidos: abandonaron sus autos para guarecerse en algún lugar. Otros se parapetaron detrás de sus propios coches y muchos colocaron sus niños en los pisos de los vehículos con la esperanza de eludir las balas.

OTT. La app para saber dónde hay un tiroteo en Brasil.

Las escenas, capturadas por las propias víctimas circunstanciales del terror, son dantescas. En una de esas filmaciones instantáneas, una mujer embarazada corre despavorida junto a su marido, mientras con una mano sobre la inmensa panza intenta proteger su hijo por nacer. En otra, se observa un ómnibus que acaba de chocar contra un poste, luego que el chofer perdiera el control. Una buena cantidad vehículos bloqueó esa vía al quedar atravesados en la búsqueda desesperada del retorno a contramano.

El caos parecía no tener fin el mediodía del jueves, cuando los vecinos de Ciudad de Dios formaron barricadas, y les prendieron fuego, en esa autopista clave para el transporte carioca. Fue por cuenta de un “operativo” para detener narcotraficantes que inició la Policía Militar y que produjo tres víctimas fatales, todos “sospechosos” según dijeron. Las autoridades del batallón BPM 18 indicaron que la protesta había sido ordenada y montada por secuaces de los narcos.

Mirá también

Una banda de narcos se atribuyó la muerte de 14 personas en Brasil

El barrio Ciudad de Dios fue escindido en dos en 1997, al inaugurarse precisamente la famosa Linha Amarela. Apenas cinco años después, en 2002, se estrenaba “Cidade de Deus”, una película de éxito mundial que dirigió “in situ” Fernando Meirelles. Con sus historias llevadas a la pantalla grande, la comunidad se tornó famosa.

La favela Rocinha violencia con tiroteos por los choques entre bandas narcotraficantes

Comenzaron a llegar ONGs seguidas por algunos inversores que se animaron a montar negocios. Y en 2011, los vecinos se agolparon para ver una celebridad: el presidente Barack Obama, de vista en Brasil, recorrió varias cuadras de la favela. Para entonces, la Unidad de Policía Pacificadora (UPP) había convertido el barrio en una suerte de “edén”. Duró lo que el Mundial y las Olimpíadas, como todo en la capital carioca.

Luego vendría la crisis que destruyó ilusiones. Los conflictos armados entraron por un lado de la puerta giratoria, mientras que por el otro salieron aquellos que se habían animado a montar comercios y servicios.

Según “Fogo Cruzado”, otra de las aplicaciones que permiten identificar lugares de riesgo a través de una plataforma digital colaborativa, enero fue un mes récord en número de tiroteos en Río: sumaron nada menos que 668 casos, lo que representó un aumento de 117% con relación al año pasado. Y fue “Ciudad de Dios” la que registró mayor intensidad, con 41 enfrentamientos, seguida de la Rocinha con 32.

Sin embargo, para las autoridades, tanto locales como nacionales, no hay que revolver el avispero.

La policía asiste a una mujer que en tró en pánico medio del tiroteo en la Linha Amarela, frente a Cidade de Dios. AP

El secretario de Seguridad Pública del estado fluminense, Roberto Sá, declaró que acciones como las verificadas esta semana en la autopista –que va del aeropuerto internacional a las playas del oeste—son una “respuesta del narcotráfico” ante la represión. “Es lamentable percibir, una vez más, que una avenida importante como la Linha Amarela sea cerrada debido a una situación de violencia.

Eso ocurre porque la policía está trabajando allí para evitar delitos contra nuestra sociedad”. La eficacia de ese combate está, no obstante, en duda. Según un testimonio fotográfico de profesionales de O Globo, los narcos continúan con suficiente libertad como para exhibirse en motos con armas largas. Incluso, llegan a mostrar su arsenal en las proximidades del edificio que alberga la Unidad Pacificadora. Esos mismos periodistas revelaron que las bandas delictivas han instalado barreras en calles de la comunidad, “hechas con pedazos de vía férrea y miguelitos”.

Mirá también

En Río de Janeiro se mezclan políticos y narcos en la cárcel de Dios

El ministro de Defensa, Raúl Jungmann, se lamentó “del bloqueo en la Línea Amarilla, algo extremadamente grave y lamentable”. Pero juzgó que la prensa brasileña se ha tornado “alarmista”. Admitió que “hay que hacer la denuncia. Pero es preciso equilibrar un poco las críticas”. No es lo que piensa el cineasta José Padilha, director de “Tropa de Elite”. Para él, “el destino de Río sería otro si la sigla UPP significara Unidad de Pacificación de la Policía”. Juzgó que el ex gobernador Sergio Cabral, hoy preso por corrupción, debería haber “tomado por asalto los batallones (policiales) en vez de las favelas”.

Paulo Lins, autor de la novela “Ciudad de Dios” –que dio origen al filme–, acaba de publicar una columna conmovedora. “Escribí Cidade de Deus en 1997. Y salí de la comunidad hace casi 30 años”. Había vivido en ella entre los 6 y los 36 años. “Volví allí unas pocas veces más para encontrar a mis amigos. Pero muchos se mudaron y otros murieron. No tengo más motivos para regresar”. De acuerdo con el escritor, su libro tiene una parte de ficción, pero “es más fruto de una investigación coordinada por la antropóloga Alba Zaluar”. Ese estudio se publicó con el título: “Delito y delincuencia en las clases populares” y “en verdad, es la historia de Brasil”, concluye Lins.



Fuente