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El segundo disparo se escuchó un minuto después del primero, como si hubiera habido un remate. Luego, la mujer salió de la casa de Mar del Tuyú donde pasaba sus vacaciones junto a su papá, un hermano de 14 años, un sobrino de 7 y su chiquita de 6 años, agarrándose la cabeza. Repetía: “¿Qué hice?, ¿qué hice?”.

Los dos varones más chicos le reclamaban a la mujer a los gritos: “¿Qué hiciste?”; mientras su padre volvía a la carrera desde la playa, distante unos 50 metros de la vivienda, alertado porque algo grave le había sucedido a su nietita.

La familia Quiroga veraneaba en Mar del Tuyú.

En el interior de la casa, el cuerpo de Luana Quiroga (6) yacía sobre la cama. Tenía dos heridas de bala en el abdomen: los dos plomos le habían perforado su diminuto cuerpo y el colchón, y los peritos los encontraron en el piso. Murió desangrada en el lugar.

“Según los testigos, entre el primer disparo y el segundo hubo como un minuto de diferencia. ¿Si la remató? Creemos que sí”, especularon ante la consulta de Clarín fuentes con acceso al expediente.

Su mamá, Rosa Edith Quiroga (31), sargento de la Bonaerense de la comisaría de Turdera de Lomas de Zamora y con licencia médica desde junio de 2017, está detenida por el crimen de su hija. Para matarla usó el arma reglamentaria de su padre, efectivo de la Policía de la Ciudad, porque la suya debió entregarla a las autoridades no bien se le abrió la carpeta médica.

Rosa Edith Quiroga (31) está detenida por el crimen de su hija. Sargento de la Bonaerense, estaba de licencia psiquiátrica. (Facebook)

“Cuando la policía llegó al lugar, la detenida les refirió: ‘La maté porque estaba enferma y no quería que sufriera’. Pero no consta que fuera así”, indicaron las fuentes consultadas. Es más, en la autopsia realizada al cuerpo de la nena en la morgue judicial de Dolores no surgió que padeciera alguna enfermedad.

El futuro de Quiroga dependerá de los psiquiatras. Hoy debía declarar ante el fiscal de la UFI descentralizada N°2 de La Costa, Martín Prieto, pero el defensor oficial pidió una prórroga de 24 horas. “Alegó que no veía bien a su defendida, que ella le dijo que había estado internada en el hospital psiquiátrico (Braulio) Moyano y que no estaba tomando la medicación que le habían prescripto”, explicaron a este diario.

“El médico de la policía que atendió a Quiroga en un primer momento le informó a la Justicia que, si bien la paciente estaba ubicada en tiempo y espacio, la notaba inestable, con una reacción de corte psicótica”, argumentaron las fuentes.

Ante esto, Quiroga -que fue desafectada de la Fuerza por Asuntos Internos de la Bonaerense- será evaluada por un psiquiatra, quien determinará si la mujer está en condiciones de prestar declaración o debe ser internada en un instituto psiquiátrico, explicaron las fuentes a este diario cómo sigue el proceso judicial.

Y agregaron que, en caso de que se determine que no está en condiciones de declarar ante el fiscal, será la Justicia de Garantías la que decida cuándo, a dónde y por cuánto tiempo deberá ser internada y evaluada por especialistas, por lo que el proceso penal se suspenderá hasta que la mujer esté en condiciones de afrontar los cargos.

A Quiroga se le imputa el delito de homicidio doblemente calificado por el vínculo y el uso de arma, que prevé una pena de prisión perpetua.

Clarín pudo averiguar que la sargento Quiroga, nacida el 14 de febrero de 1987 y en la Fuerza desde abril de 2010, estaba con carpeta médica en la Bonaerense desde junio del año pasado por distintas dolencias y enfermedades.

“El 5 de enero pasado le dieron una licencia psiquiátrica por trastornos de ansiedad”, revelaron fuentes con acceso al legajo de Quiroga. En esa fecha fue que le quitaron el arma reglamentaria.

El homicidio

Según la autopsia, “la nena estaba boca arriba sobre la cama cuando recibió los disparos. Las balas ingresaron cerca del ombligo y salieron a al altura del omóplato, atravesaron el colchón y fueron encontradas abajo de la cama”.

La descripción de la mecánica del crimen es tremenda. Según los peritos, la mamá de la chiquita estaba de pie frente a su hija cuando le disparó con la pistola Browning calibre 9 milímetros perteneciente a su papá. Lo que no saben es si la nena estaba dormida cuando la mataron. Y los investigadores sospechan que el segundo tiro, efectuado casi un minuto después del primero, fue para rematarla.

Al momento del homicidio, en el dúplex -ubicado en calle 62, entre avenidas Costanera y 1- que había alquilado la familia para veranear estaban el hermano de la detenida de 14 años y su sobrino, de 7. Los especialistas le recomendaron al fiscal del caso que sus declaraciones sean postergadas por al menos 48 horas, ya que ambos chicos están en shock.

El abuelo de la chiquita asesinada, en tanto, estaba en la playa, a unos 50 metros de la vivienda cuando ocurrió el homicidio. Se había ausentado por una hora, cuando regresó a la casa se encontró con el horror y fue él quien tuvo que subir al primer piso de la vivienda para constatar lo sucedido. “Deberá dar explicaciones de por qué dejó su arma reglamentaria de la Policía de la Ciudad, no sólo cerca de los chicos, sino de su hija que estaba de licencia psiquiátrica”, señalaron las fuentes.

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