Máximo Abraham (25) quedó detenido por ser el principal acusado del asesinato de dos policías en Tucumán. Y en esa provincia lo conocen, porque es uno de los herederos del negocio de albergues transitorios de su abuela Irma, apodada la “madama tucumana”, quien declaró en el juicio por la desaparición de María de los Ángeles “Marita” Verón.

Pero además del legado familiar, Máximo tiene su prontuario: afronta causas por robo, amenazas y resistencia a la autoridad, y en los últimos días se convirtió en el hombre más buscado de esa provincia por el que llegaron a ofrecer una recompensa de 500 mil pesos.

Su abuela Irma, a quien también conocían como la “Turca” porque había nacido en Siria, construyó una especie de imperio hotelero. Llegó a poseer cuatro albergues durante los años ’70.

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A mediados de marzo del año pasado, la “madama tucumana” murió y parte de ese negocio quedó en manos de Máximo. Heredó participación accionaria en tres hoteles que la familia administra desde hace décadas sobre la ex ruta nacional 38, en El Manantial, según publicó el diario La Gaceta.

Máximo quedó detenido por el crimen de dos policías que acudieron a un operativo tras un llamado al 911 en la capital tucumana, el 13 febrero.

Su arresto fue confirmado por el vicegobernador de la provincia, Osvaldo Jaldo, quien en una conferencia de prensa en la Casa de Gobierno de Tucumán expresó: “Con esto cumplimos en parte con la sociedad tucumana, pero fundamentalmente con la familia policial”.

Lo atraparon luego de ser localizado por la policía en la localidad de El Manantial, en el límite suroeste con la capital tucumana. A Abraham se le imputan los asesinatos de los policías Sergio Páez González y Cristian Peralta.

El sargento Cristian Peralta (37) y el cabo Sergio Paéz González (43) fueron asesinados a balazos.

El acusado fue detenido por personal de la División Homicidios cuando deambulaba por la calle y fue trasladado bajo un fuerte operativo de seguridad a los tribunales tucumanos, donde quedó a disposición de la fiscal que interviene en la causa, Adriana Reinoso Cuello.

Durante la conferencia de prensa que dio junto al ministro de Seguridad provincial, Claudio Maley; el jefe de la Policía de Tucumán, José Díaz, y el legislador José Pucharras, el vicegobernador expresó que “esta no es una causa más porque han fallecido dos policías”.

El jefe policial indicó que a partir de la detención del sospechoso, la Justicia se valdrá de los elementos obtenidos en la investigación para establecer la responsabilidad de Abraham. En tanto, el abogado del acusado, Ricardo Fanlo, anunció que buscará garantías para las condiciones de detención de su asistido.

El joven de 25 años es el principal sospechoso por el hecho que se produjo a pocos metros de la Casa del Obispo Colombres, donde los policías fueron acribillados a balazos desde una camioneta Toyota Hilux gris con vidrios polarizados.

Tras el ataque, el agresor escapó en la camioneta, que fue encontrada días después en Aguilares, donde era preparado para su venta.

Páez González murió en el acto como consecuencia de los cuatro impactos que recibió en el cuerpo, mientras que su compañero, que quedó herido de gravedad, fue trasladado de urgencia al Hospital Padilla pero falleció en el camino.



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