Dos operaciones de tráfico de drogas se superpusieron en la vida y la muerte de la británica Laura Michelle Hill en Argentina. La “Operación Greengage” y la “Operación Guildenroede”, entrelazadas e investigadas por la Policía de Lancashire y por la holandesa, esconden las razones de su tragedia, ocurrida el 1° de octubre del 2007 en Buenos Aires.

“Blondie”, como la había bautizado la banda, vivía temporariamente en San Telmo con “Juan Carlos”, un “venezolano” que en realidad era colombiano. ¿Su destino? Iba a ser “mula”, una misión que, mayoritariamente, en esta banda cumplían ciudadanos de Europa del Este.

La investigación británica comenzó en 2006 y reconstruyó las actividades de un grupo que operaba desde Lancashire, Escocia, Liverpool, Croydon, y Ámsterdam para llevar cocaína desde Bolivia y Colombia, vía Argentina, para ser distribuida en Holanda, España y Gran Bretaña. Al menos 25 personas fueron detenidas y nueve condenadas con penas severas.

Dion Kenkridrick Lee, alias “Dreads”; Michael Paul Hailwood, alias “Scouse”; y Michael Williams, alias “Markis”, eran los que coordinaban las actividades en Holanda y organizaban el reclutamiento de “mulas”. Desde 2007 a 2008 estuvieron involucrados en el tráfico de cocaína desde Sudamérica a Gran Bretaña y Holanda, antes de ser adulterada e importada a Gran Bretaña. La banda tenía una conexión en Ámsterdam, otra en la británica Croydon, en Preston y Lancaster, en Leeds y Bradford y en Arbroath, Escocia.

El método preferido eran las “mulas” que viajaban desde Alemania, Ámsterdam o París a Buenos Aires para mover la droga. Al llegar a Europa, la cocaína era trasladada en ferrys, aviones, ómnibus o autos hacia Gran Bretaña. La inteligencia que desplegó la Policía de Lancashire demuestra que el origen de la cocaína era boliviano. Pero los jefes de la organización estaban en Buenos Aires.

Si bien entre las “mulas” había británicos, ellos eran mayoritariamente “supervisores” para que nadie les “mexicaneara” los envíos y se quedara con la cocaína.Las “mulas” detenidas en Holanda y Gran Bretaña demostraron que los que llegaban con la droga desde Argentina ingerían 800 gramos en bolsas, con una pureza del 75 al 86 por ciento. Los exámenes forenses de los correos humanos detenidos cuando ingresaban a Gran Bretaña, con la droga ya “cortada” en Holanda, revelan que la pureza era del 16 al 21 por ciento.

En la operación “Grengage” y la operación “Guldenroede” hay un denominador común: los nombres de los traficantes. Primero se autorizaron escuchas a Michael Williams, que reclutaba las mulas para llevar la droga de Sudamérica a Holanda y Gran Bretaña. Luego se identificó a su principal socio, Michael Hailwood, para llegar a Jason Bowley, Leslie Philip Graham y el escocés Edward McIntosh; todos los que “coptaron” a Laura Hill como “mula”. Con base en Croydon, donde ella vivía, en Liverpool, en Ámsterdam y en Escocia, nadie sabe cómo la captaron.

Pero la investigación muestra que Laura fue detenida el 23 de mayo del 2007 junto a Michael Hailwood por la Policía en Ámsterdam en un auto. Los liberaron enseguida.

Los sellos en el pasaporte de Laura Hill. El aeropuerto de Schiphol en Amsterdam el 14 de marzo del 2007 y su entrada a Argentina el 19 de agosto del 2007.FOTO NOEL SMART

Según la Policía, Laura se sumó a la banda en Holanda. Salvo un viaje a Escocia, donde también tenía sede el grupo, estos eran los únicos sellos que había en su pasaporte.

Cuando Laura Hill apareció muerta en San Telmo, los principales miembros de la banda estaban en Argentina. Lesley Graham había entrado el 6 de septiembre; el 11 de septiembre llegó Jason Bowley y el 21 aterrizó Michael Hailwood.

El día que la Policía encuentra el cuerpo de Laura, Hailwood y Graham se van del país. Graham regresa el 5 y vuelve a partir el 8 de octubre. Nadie lo detiene ni interroga. El 9 de octubre parte Jason Bowley, a quien Hailwood habían enviado a Buenos Aires a “disciplinar” a Laura, que se resistía a traer la droga por temor a ser detectada. Él informó a la banda que Laura estaba muerta.

No fue el único. El colombiano Brayan Alexander Córdoba Martínez viajó a Argentina desde Holanda, fue contactado por un tal “Steve Van” para ayudar a un amigo llamado “Rony”, que estaba con una mujer rubia, que no era otra que Laura. El 3 de octubre del 2007, Córdoba contactó a “Steve Van”, que era Michael Williams, para informarle de la muerte de Laura. “Rony” era Leslie Philip Graham, el “supervisor” de las “mulas”, según la Policía holandesa.

En Buenos Aires, el Departamento de Drogas Peligrosas de la Policía Federal seguía a una banda de colombianos que se preparaba a exportar droga a Europa. Escuchaban las conversaciones de Francisco Andrés Chang, alias “Chino”, que actuaba como traductor entre las “mulas” y la banda de origen colombiano. En esas grabaciones se escucha una conversación entre el colombiano Angelmiro Cáceres García, alias “Tabla” o “El Mago”, con Chang para discutir la operación de drogas, que debían trasladar Laura Hill y el búlgaro Vasil Petrov, que también actuaba como correo humano.

Chang estaría a cargo de un laboratorio para procesar cocaína. Es la otra pata de la operación “Greengage”, investigada por los policías argentinos.

Angelmiro Cáceres García fue extraditado desde Colombia en 2008 por pedido del juez federal de Lomas de Zamora, Carlos Alberto Ferreiro Pella, por tráfico de cocaína y éxtasis. Pero lo liberaron y nada más se supo de él. La causa fue la número 4.804, en el mismo juzgado que pidió una investigación sobre Laura Hill que nunca se completó.

En Gran Bretaña Hailwood y Williams continúan cumpliendo largas penas de prisión por tráfico de drogas clase A.



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