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Se sabía de antemano que la segunda jornada del juicio contra Gastón Berganza (36) iba a ser corta, pero nada hacía prever la intensidad que se vivió en la pequeña sala del Tribunal Oral Criminal N° 5 de San Isidro.

Las caras de todos se transformaron y hubo gestos de tensión, de expectativa y hasta de alivio no bien la auxiliar letrada leyó la lista de testigos del día. Allí figuraban Vadim Lapenkov e Iván, el taxista, las dos personas que estuvieron con Diego Feinmann (33) la noche del crimen. Dos de los testigos directos del homicidio frente al restorán “Fettucine Mario” de Pilar aquel 20 de noviembre de 2015.

Gastón Berganza, acusado por asesinato de Diego Feinmann, junto a sus abogados José María Vera y Roberto Lameiro. (Luciano Thieberger)

En el mismo momento que Lapenkov, ayudado por muletas, ingresó al recinto del piso 11, Berganza sacó del bolsillo delantero derecho de su jean chupin un cuadradito metálico, del tamaño de un chocolatín. Tenía la imagen en relieve de la Virgen de Luján. “Es un regalo de mi abuelo paterno”, le diría luego a Clarín el imputado por dos cargos de homicidio agravado, uno en grado de tentativa.

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Tenso al extremo de pararse para poder pispear lo que marcaba el testigo en uno de los croquis sobre la disposición de los coches, el empresario no se desprendió de esa imagen ni un segundo. Mientras, Lapenkov daba detalles de cosas que aún no se habían ventilado en el juicio, como por ejemplo, que Feinmann increpó a Berganza, quien estaba con su novia de ese entonces y ex de la víctima, María Laura Alayón, la hija de la mujer y la madre del imputado; cuando aún no habían ingresado en su BMW M5.

Imágenes de la reconstrucción del crimen de Diego Feinmann. El empresario Gastón Berganza, acusado del homicidio, en su BMW y con el arma en sus manos.

Diego bajó rápido (del taxi) gritando ‘acá estoy, acá estoy‘. Todos apuraron el paso, Laura le dijo algo a la nena, se metieron en el auto y Diego le pateó la puerta del conductor. Le decía: ‘Bajate, cagón’. Ahí se abrió la ventanilla del coche y le tiró. Como yo lo había seguido, se me vino encima con el disparo, nos dimos vuelta y salimos corriendo cada uno para un lado. El auto dio marcha atrás y salió arando. Y cuando lo miro, estaba tirado, le salía mucha sangre”, recordó Lapenkov, de quien no se supo nada en estos dos años: “Tuve miedo y desaparecí”.

El amigo

El amigo de la víctima relató que una semana antes del crimen, Feinmann le mostró una foto en Facebook de Berganza y le indicó que era la nueva pareja de su ex. “Me dijo que se juntaba con los amigos en un restorán de Pilar”. Explicó que le pidió que lo acompañara porque “quería mostrarle que (María Laura Alayón) estaba saliendo con los dos al mismo tiempo, para que la deje”.

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También refirió que la víctima no aceptaba la separación de Alayón, que la relación de ambos en el último tiempo “iba y venía porque ella le decía que se cansaba de él y él se ponía triste” y que hacía un mes que ya nada pasaba entre ellos cuando ocurrió el homicidio.

Además, dijo que estaba seguro que el acusado “había visto fotos” de Feinmann y que hasta habían hablado por teléfono. “Diego sabía que ella tenía otra relación, le dijo con quién y una vez que él la llamó, Laura le contó que estaba con él (Berganza) y Diego le pidió que le pasara. Se insultaron”, respondió el testigo, quien se mostró muy enojado porque en la comisaría los policías querían dejar asentado que el homicidio fue en el marco de un robo. “Yo los paré en seco y les dije: ‘Esto fue un problema de polleras. Yo la conozco a Laura, era la novia de mi amigo’”.

Diego Feinmann, fue asesinado el 20 de noviembre de 2015. Tenía 33 años.

El taxista

Se llama Iván, es el taxista que llevó a Feinmann y Lapenkov hasta la puerta del restorán Fettucine Mario y, si bien lo esperaban en la primera jornada del juicio y faltó, fue el último en declarar en un día intenso.

Aunque ya no tiene abogado que lo represente como particular damnificado, se salvó de milagro la noche del crimen y por eso a Berganza se lo acusa de intento de homicidio: es que parte de los balazos que disparó el empresario dieron en el taxi donde Iván estaba sentado en el asiento del conductor.

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Me cubrí sobre la puerta sin saber para qué lado tenía que cubrirme. Gracias a Dios fue para el lado correcto”, señaló. Una de las balas pegó en el tablero detrás del volante, según las pericias.

El tiro en el tablero del taxi de Iván.

No entiendo por qué me disparó. Si no me bajé ni le entorpecía el paso. Yo me quedé en el coche. No lo juzgo, pero si me mataba qué hacía mis tres hijos. Yo estaba laburando”, se quejó y agregó: “Me pareció fuerte y excesiva la cantidad de disparos”. Fueron cinco en total.

Cuando le preguntaron si recibió amenazas, reveló: “Salía del circo Rodas de Mar del Plata con mis hijos cuando me sonó el teléfono. Era una voz masculina que me decía: ‘Vos no sabés nada’”. Y le apuntó a Berganza. Contó que estuvo un mes escondido por eso, con mucho miedo, que se mudó y que sus chicos perdieron el año lectivo a causa de sus temores.

María Laura Alayón, ex de Feinmann y ahora ex de Berganza.

Es más, admitió ante el Tribunal que tras la amenaza le mandó un mensaje privado por Instagram al acusado. Ante Clarín, describió ese texto: “Tenía bronca, le dije algo así como que le hubiera salido más barato arreglar conmigo que pagarle a alguien para que me amenace”. Y durante el juicio se mostró muy enojado porque Berganza jamás le pidió disculpas. “Me intentaste matar, pará flaco”, soltó.

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Poco antes de eso había contado que, si bien no sabía a quien iba a ver Feinmann, sí vio salir a las mujeres (que iban con Berganza) del restorán, que la víctima prácticamente se tiró del taxi cuando pasaron el BMW, que escuchó un ‘Bajate, cagón’ y cuando intentaba desde el asiento del conductor cerrar la puerta del coche que la víctima había dejado abierta, comenzaron los disparos y se atrincheró sobre su costado, por lo que no vio qué pasó en la calle.

Sobre el final, Iván se defendió ante las sospechas de la estrategia de la defensa, que lo incluyen en un plan para emboscar al empresario la noche del homicidio. Alegó que fue a trabajar, que no sabía ni a dónde iban y dijo: “Siento que quieren hacerme partícipe de algo”.

El caso

“Feinmann estaba convencido de que si lograba romper la relación, ella volvería con él”, contaban por entonces allegados a la víctima sobre su obsesión por recuperar a María Laura Alayón: hasta llegó a armarle perfiles truchos en redes sociales donde se burlaba del empresario y la presentaba como “prostituta y vividora”. Ese fue el detonador que culminó con su muerte y ahora tiene a Berganza en el banquillo de los acusados.

El Twitter falso que habría armado Feinmann para burlarse de Berganza.

Aquel 20 de noviembre, Feinmann fue en el taxi de Iván con su amigo Lapenkov al restorán “Fettucine Mario”, en Pilar. La víctima increpó al empresario. “Le pegaba trompadas al vidrio, lo insultaba y le gritaba: ‘Bajate, cagón’”, dice en el expediente. Fueron cinco tiros los que siguieron.

La ventanilla del BMW de Berganza.

Con Feinmann agonizando, Berganza huyó de la escena y unos 15 minutos después llamó al 911 para contar que lo habían querido asaltar. Los agentes del SAP que tomaron contacto con él dijeron que no les cuadraban sus dichos: “Había algo raro”.

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