Fueron tres golpes en un lapso de cuatro meses. Al primer banco ingresaron con uniformes de una empresa de limpieza. Al segundo, vestidos como trabajadores del correo. Y en el último simularon la entrada de un cliente en sillas de rueda.

El original modus operandi quedó registrado en las cámaras de seguridad. Con esas pruebas, la Fiscalía de Rosario llevó a juicio al líder de la organización. Un tribunal lo condenó a 19 años de prisión.

A Sergio Martín Cañete, alias “Mono”, de 32 años, le achacaron los delitos de robo calificado y tentativa de robo calificado a entidades bancarias, además de portación ilegítima de arma de fuego y resistencia a la autoridad. Cayó preso en la huida del último atraco. Saltó del auto e intentó esconderse en un establecimiento rural. Pero lo atraparon.

Cañete y sus secuaces lograron burlar a la policía en los dos primeros robos, en el banco Municipal de Empalme Graneros (al oeste de la ciudad) y en el banco Macro de Roldán, localidad próxima a Rosario. Se esfumaron con 2 millones de pesos entre ambos golpes.

La suerte se les acabó el 27 de agosto del 2015 cuando salieron con 300 mil pesos del banco Credicoop de Pérez, otra ciudad vecina.

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Los fiscales tenían pinchados los celulares de varios sospechosos. Esa mañana, escucharon en una de las líneas que había otro golpe planeado. Emitieron un alerta y la policía montó un operativo especial en las inmediaciones del banco.

La persecución duró más de 15 minutos. “Tirá miguelitos”, “prepará los fierros”, “bajate con la metra”, gritaron desesperados los ladrones cuando advirtieron que estaban acorralados. Los diálogos también fueron incluidos como prueba en el juicio.

Cañete es el noveno integrante de la banda condenado. Otros ocho laderos del grupo ya fueron sentenciados en distintos procesos penales. La creatividad y la sofisticada logística de la banda sorprendió desde un principio a los investigadores. Todos los atracos fueron sin violencia. No hirieron ni a empleados ni a los clientes.



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