La primera jornada de Expoagro 2018, que se inició ayer en San Nicolás, arrojó un saldo muy auspicioso para el sector. En primer término, la visita del presidente Mauricio Macri, que concretó así asistencia perfecta a la mayor muestra de la tecnología agropecuaria del país desde que asumió como titular del Ejecutivo.

Pero más allá del nuevo gesto de respaldo al sector agroindustrial, Macri aprovechó el evento para lanzar una serie de medidas de alto impacto en el sector. La más sensible fue el anuncio de un paquete de medidas de alivio financiero para los productores afectados por la fuerte sequía que afecta a la mayor parte de las regiones productivas. El auxilio será canalizado a través de medidas del Banco Central y del Banco Nación, flexibilizando las normas para acceder al crédito en la emergencia y volcando fondos sin tope según los requerimientos de los afectados.

Al mismo tiempo, anunció la eliminación de una serie de registros e inscripciones, galvanizadas durante los últimos años del gobierno kirchnerista, que complicaban tremendamente la gestión de las empresas agropecuarias, cualquiera fuera su tamaño. Todos esos registros se eliminan y se concentran en uno solo, lo que elimina burocracia y la pérdida de tiempo en llenar papeles que se superponían unos a otros, sin valor agregado alguno ni en materia de fiscalización ni control. Este era uno de los principales reclamos del sector y la primera promesa que realizó el nuevo Ministro de Agroindustria, Luis Miguel Etchevehere, al asumir el cargo en diciembre pasado.

Macri también se refirió a los avances en las tres mesas sectoriales que preside: ganados y carnes, forestal y lechera. Y a la gran inversión que se está llevando a cabo en infraestructura. Mencionó el avance en autopistas y caminos rurales, en este caso con 12 mil kilómetros proyectados en la próxima etapa. Pero también mencionó las obras hidráulicas en curso, recordando que esta sequía sucede a un ciclo de inundaciones que ocasionaron enormes pérdidas hasta fines del año pasado. Mencionó la necesidad de estas obras para afrontar el fenómeno de cambio climático que se expresa con particular virulencia en estas pampas. El subsecretario de Recursos Hídricos, Pablo Bereciartúa, presente en la muestra, dio más tarde detalles sobre las obras de La Picasa, la cuenca del río Salado y otras que resultan fundamentales para garantizar el crecimiento de la producción.

Más allá de estos anuncios, el presidente Macri dedicó un párrafo de su breve discurso a la muy sensible cuestión de las retenciones, “un impuesto malo que demostró que cuando se lo elimina, la producción explota”. Se refería a una de sus primeras medidas, cuando asumió en diciembre de 2015: la eliminación de los derechos de exportación para el maíz y el trigo. Ambos cultivos, que venían en franca decadencia, se recuperaron vertiginosamente, explicando los récords de cosecha de 2016 y 2017. Conviene recordar que todavía se mantienen vigentes las retenciones de la soja, el principal producto agrícola de la Argentina, aunque bajando medio punto por mes desde el nivel del 30% con que se inició el 2018.

Más allá de los discursos y los anuncios, la primera jornada de Expoagro exhibió un buen clima de negocios. Los expositores coincidieron en que si bien el ambiente dista de la euforia de los dos años anteriores, se concretaron muchas operaciones. Los stands que ofrecen equipos de riego fueron los más visitados, como sucede siempre que se atraviesa un año seco. El riego siempre fue un tema restrictivo porque requiere fuertes inversiones, pero ahora se cuenta con mayor oferta de financiamiento tanto desde la banca pública como privada. Sin duda, el crédito es la gran vedette de la muestra.



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