La voz de Antonia Ortiz Medina, la mamá de Diego Feinmann, suena entrecortada por el llanto. Pero este es un llanto distinto al que mostró durante todas las jornadas del juicio contra Gastón Berganza, el asesino de su hijo, al que nunca dejó de mirar fijamente sin encontrar respuesta. Es un llanto de alivio porque este viernes el empresario fue hallado culpable del homicidio y duerme en la comisaría 1° de San Isidro.