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El joven salió a bailar pero atravesó la peor humillación que, cada fin de semana, sufren los chicos en las puertas de los boliches por parte de los patovicas que deciden quién entra y quién no por su aspecto físico o su vestimenta.

Tras el rechazo, quiso vengarse llamando al 911 para avisar que habían puesto una bomba y que había personas atrapadas en “Museum”, en Perú 535, del barrio porteño de San Telmo, una decisión que le costó una causa penal por intimidación pública, delito que prevé penas de entre dos y seis años de prisión.

Es que no me dejaron entrar”, intentó justificarse el joven, quien quedó a las puertas de un juicio oral.

Según dijeron a Clarín fuentes policiales, el imputado se comunicó la noche del 20 de noviembre pasado tres veces (a las 3.52, a las 3.57 y a las 4.03) al 911 de la Policía de la Ciudad, afirmando que en el local Museum había una bomba y personas atrapadas.

Esto generó la llegada de personal de la comisaría 2° para evacuar a las casi 2.000 personas que había en el lugar y que la Brigada de Explosivos de la Superintendencia Federal de Bomberos pusiera en marcha el operativo donde se inspeccionaron los cuatro niveles del boliche.

Club Museum, boliche de San Telmo, en Perú 535, durante un show de Pablo Lescano. Foto Facebook Club Museum

Al llegar los oficiales de la Policía de la Ciudad, el imputado los abordó y les preguntó si habían encontrado algo adentro del local. Esto llamó la atención de los oficiales, y como no hubo forma de explicar su presencia allí, el personal de la Fuerza constató que las comunicaciones se habían hecho desde su teléfono al 911.

Al analizar los elementos de prueba incorporados durante la instrucción, la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N° 2, a cargo de Carlos Rívolo, consideró que los hechos detallados encuadran en el delito de intimidación pública, previsto en el artículo 211 del Código Penal.

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“El medio elegido por el imputado para suscitar la alarma fue idóneo en tanto fue dirigido a una dependencia estatal especializada en la recepción de denuncias, en dar las primeras instrucciones frente a los distintos tipos de emergencias y derivar el pedido o denuncia a las reparticiones públicas o privadas con competencia”, explicó el fiscal federal al analizar el tipo penal en cuestión.

Por su parte, el ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad, Martín Ocampo, dijo que “el 911 es una herramienta fundamental para el Sistema Integral de Seguridad Publica”.

“Por día se reciben 12.500 llamadas y unas 4.500 se transforman en despachos de unidades por lo que somos muy celosos con estas situaciones y siempre damos intervención a la Justicia porque para nosotros no es una broma“, advirtió.

Este no es el primer caso, ya hubo otros de alumnos que hacían falsas amenazas de bomba en sus colegios y debieron afrontar causas y multas.

El año pasado, un alumno que en 2015 hizo una amenaza de bomba en un colegio de Flores deberá hacer un curso de concientización sobre las consecuencias de ese hecho y tareas comunitarias.

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La “probation” o suspensión del juicio a cambio de la realización del curso y tareas comunitarias fue acordado con el fiscal Diego Velasco y aprobado por el juez Pablo Bertuzzi del Tribunal Oral Federal N° 4.

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