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El llanto de Paula (30) se transformó en desesperación. Pero en vez de caerse, usó ese dolor como motor para la acción. Como si fuera una constante en su vida, el no tener paz ni dormir tranquila ahora siente que ni siquiera puede confiar en la Justicia.

Y así, como en estos 17 años que viene batallando para meter presos a todos los que la obligaron a prostituirse y abusaron de ella (sus padres, sus proxenetas y ese cliente especial que pagaba con cheques por sus servicios), ahora, denunció a los fiscales que no le avisaron que su violador iba a ser liberado anticipadamente ni le dieron la chance de defender sus derechos como víctima.

2017. Paula, frente a la Alcaldía de Tribunales, espera para ver en persona el traslado del último prófugo: Osvaldo Valdez. (Archivo)

En estos 17 años yo sólo luche por que se hiciera Justicia. Hoy yo sólo pedía que me escucharan, que no callara mi voz, porque era mi derecho”, dice la denuncia, a la que accedió Clarín, que presentó al titular interino de la Procuración General de la Nación, Eduardo Casal, contra los fiscales de ejecución penal Guillermina García Padín y Diego García Yomha, y el secretario de esa dependencia, Pablo Bender.

Todo comenzó a fines de marzo, cuando Paula se enteró que el 16 de marzo la Sala Nº 1 de la Cámara Nacional de Casación en lo Criminal y Correccional le había concedido el beneficio de la libertad condicional a Alberto Pampín, condenado a 5 años de prisión por el Tribunal Oral Nº 17, por el delito de promoción a la prostitución de un menor de 18 años.

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Pampín, empresario que se dedicaba a la iluminación de espectáculos, era ese cliente especial que abusaba de Paula en los prostíbulos donde había sido enviada por sus padres cuando tan solo tenía 13 años. Fue acusado porque pagaba con cheques por sus servicios y, cuando la condena quedó firme, se fugó.

Fue Paula quien lo buscó, lo encontró y en agosto de 2014, 13 años después, se lo marcó a la Policía para que fuera preso. Desde entonces y hasta marzo de este año, estuvo detenido en el penal de Marco Paz.

Alberto Pampín goza de libertad condicional.

Hoy, Pampín goza de libertad condicional y su víctima no sólo se enteró de casualidad sino que denuncia que fueron “vulnerados sus derechos a ser informada y escuchada en todas las instancias del proceso”.

“Ese derecho se me arrebató por la desidia de la fiscalía”, reza la denuncia de Paula y agrega que no “se presentaron” pese a que fueron notificados en “tres oportunidades de la audiencia de debate” donde se definiría si se le otorgaba el beneficio de la libertad condicional a Pampín, rechazado en primera instancia por el Juzgado de Ejecución Penal y con un duro informe psicológico en contra del detenido: “No muestra una actitud crítica respecto a la prostitución, en cuanto ejercicio de poder”.

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“Queda demostrado que la Fiscalía de Ejecución Penal tenía pleno conocimiento de cuando se realizaría la audiencia de debate, a la cual decidió de manera unilateral no presentarse y, de esta manera, vulnerar mi derecho a ser escuchada”, enfatiza Paula en un texto muy duro contra quienes debían garantizar sus derechos.

“Fue un proceso que se inicio en el año 2001, con una denuncia mía cuando yo tan sólo tenía 14 años, porque todos mis derechos habían sido vulnerados. Fue un proceso muy largo y doloroso donde, prácticamente, no tenía ningún derecho, y donde los únicos derechos que importaban y que se garantizaban eran los de aquellas personas que me habían quitado mi condición humana para convertirme en una cosa, en una simple mercancía. Hoy, luego de 17 años, mis derechos siguen siendo vulnerados, violentados y violados por la fiscalía que era quien debía garantizar que esto nunca más volviera a suceder”, cierra la denuncia de una mujer que siente que no tiene paz.

La orden de Interpol de captura de Pampín. El empresario seguía viviendo en su casa y trabajando en su empresa. Paula lo encontró.

Además de destacar que la fiscalía en cuestión es la que tiene la, denominada “Tragedia de Flores” del 1994 y que sí se presentó a la audiencia de debate por ese caso y le dio la chance a Matías Bagnato de hacer valer sus derechos como víctima de Fructuoso Alvarez, Paula relata que fue a averiguar a la fiscalía qué pasó en su caso y le dijeron que: “Me debía olvidar del tema”. Y ahí es donde se entera que ni siquiera se habían presentado a la audiencia de Pampín.

Y agrega que conversó con Bender, el denunciado secretario de la fiscalía sobre el tema, y éste le expresó que “no se habían presentado a la audiencia, porque ellos solamente iban a las que le interesaban por una cuestión de política criminal”, y que su caso “no era uno de ellos”.

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Y que también le refirió “que él no me tenia que dar ningún tipo de explicación”, que “creían que (la audiencia) no se había llevado a cabo” y que se “buscara un abogado particular que me patrocinara”. En la denuncia, Paula da fechas y formas en la que fueron notificados en tres oportunidades de la audiencia sobre la liberación de Pampín.

“Me quitaron la posibilidad de que en esta etapa de Casación mis derechos estuvieran representados”, se lamenta Paula que no puede creer que tanto esfuerzo durante los últimos 17 años se hayan hecho humo “por desidia de la fiscalía”.

Paula, en una de las tantas notas con Clarín desde que en 2014 se conoció su lucha. (Archivo)

“En estos 17 años yo sólo luché por que se hiciera Justicia. Hoy yo sólo pedía que me escucharan, que no callara mi voz porque era mi derecho”, se sinceró Paula y se echó a llorar.

Paso a paso, una lucha que llevó años

Paula -que no se llama Paula y que es abogada desde los 4 fue abusada, y era su mamá la que recibía dinero a cambio. Su papá, un ex policía de la Federal, la visitaba de vez en cuando porque tenía otra familia.

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A los 6, fue hallada en situación de calle e internada en un instituto de menores de Otamendi. De allí salió para irse a vivir con sus abuelos maternos, pero uno sufría demencia senil y el otro era alcohólico. Por eso, se mudó con la tía que le cobraba a sus amigos para que la violaran: “La plata la dejaban en una mesita cuando se iban”.

Así fue que regresó con su madre hasta que el padre la entregó para que la prostituyeran en marzo de 2001. Primero recayó en un casa donde el dueño abusaba de ella y luego la mandaron a los departamentos de Gallo 1527 piso 1 y Uruguay 459 piso 1, que regenteaban Osvaldo Aníbal Valdez y Hugo César Peña y de donde era cliente Pampín.

En noviembre de ese año, Paula le contó a la vicedirectora de su colegio todo y aún hoy recuerda que “no entendía por qué la mujer lloraba mientras me escuchaba”. Así fue rescatada y comenzó su batalla judicial.

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En 2005, la Justicia habilita a Paula a acusar a sus propios padres y los involucra en la misma causa contra Valdez, Peña y Pampín. Y en agosto de 2010, el Tribunal Oral en lo Criminal N°17 porteño condenó a los padres a 10 años de prisión por abandono de persona; a Peña y Valdez a 8 años por promoción de la prostitución de una menor; y a Pampín a 5 años por el mismo delito.

Tres años después, la Corte Suprema de Justicia de la Nación confirma la condena para los cinco. Los padres de Paula van presos, los otros tres se fugan. En 2014, el primero en caer preso es Peña. Y, tras una investigación de Paula, arrestan a Pampín en su casa. El empresario seguía yendo a su lugar de trabajo con normalidad en todo ese tiempo en el que estuvo prófugo.

Osvaldo Valdez, detenido y preso en Marcos Paz. Era uno de los proxenetas de Paula. (Archivo)

En 2016, la sombra volvió a caer sobre Paula: sufrió amenazas telefónicas, la golpearon en la vía pública y por eso hizo una denuncia: sospechaba de Pampín, quien estaba tramitando las salidas transitorias- y de Valdez, aún prófugo.

En septiembre de 2017 y por las denuncias que hizo por amenazas, se activa una búsqueda del único prófugo del caso y lo detienen en su lugar de trabajo: un garaje de La Rioja al 1100. No se resistió y dijo: “Ya sé por qué me buscan. Ya perdí, me encontraron”.

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Cuando Paula sentía que, ya con todos presos (su padre murió en la cárcel), por fin podía rehacer su vida, llegó la desilusión más fuerte: en marzo pasado se enteró que Pampín fue beneficiado con la libertad condicional y que quienes debían velar por sus derechos “no lo hicieron”.

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