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A sólo un día de que la jueza Patricia Asaro decidiera hacer lugar al pedido de un preso por homicidio para salir de prisión con el fin de hacer gimnasia para adelgazar, otro detenido solicitó recibir un beneficio similar en Puerto Madryn, Chubut.

En esta oportunidad, solicita las salidas por cuestiones espirituales.

Se trata de Angel Yañes, condenado por el homicidio de Raúl “Pajarito” Barra, un crimen con sello mafioso que ocurrió en Puerto Madryn a principios de 2014.

La carta donde consta que el pastor quiere recibir a Yañes, condenado a 8 años de prisión por homicidio en un juicio abreviado.

Por el crimen de Barra, además, fue condenado Héctor Millapi. El y Yañes reconocieron ser los autores del homicidio durante un juicio abreviado y recibieron una pena de 8 años de prisión de efectivo cumplimiento.

El beneficio de salidas solicitado por Yañes fue elevado ante el Juez de Ejecución Penal, por tratarse de un condenado, aunque sus familiares también presentaron una nota en la que manifiestan la decisión de un pastor de recibir al preso, al menos, tres veces por semana con el fin de realizar estudios bíblicos y participar de su culto.

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Fue la abogada de Yañes, Luciana Capone quien presentó el escrito ante la jueza Marcela Pérez Bogado, donde expresa: “Familiares de Yañes nos han acercado nota suscripta por Carlos Alberto Paye, pastor a cargo de la Asociación Evangélica ‘Asamblea de Dios’, en la que él mismo manifiesta la posibilidad de recibirlo y curar su espíritu”.

El caso

El crimen por el que fue condenado Yañes tuvo el sello de la mafia. Barra viajaba en su moto junto a otro hombre cuando un vehículo se le cruzó. Desde el interior de ese auto, dispararon cuatro balazos. Los atacantes huyeron del lugar y también, la persona que acompañaba a la víctima, quien murió pocos minutos después.

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Los testigos del ataque dieron datos precisos a la policía sobre las características del coche involucrado en el crimen. Así, cuatro sospechosos fueron detenidos, se secuestró el auto y se incautó el arma que se habría usado en el homicidio.

Desde el inicio de la investigación, los investigadores siguieron la línea de un presunto ajuste de cuentas.

Había dos datos que, en principio, la policía y la Justicia usaron para para armar el hilo conductor de la historia marcada por la venganza.

El primero dato surgió de la propia víctima: “Pajarito” Barra, propietario de un bar en Trelew, se había ido a a vivir a Puerto Madryn porque, aparentemente, era hostigado por un grupo de personas, entre quienes estarían sus homicidas.

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Es más, semanas antes de la muerte de Barra, el domicilio de su madre en Trelew había sido atacado a balazos por desconocidos.

El otro elemento vital que llevaba la causa hacia un ajuste de cuentas estaba fundado en saber quién acompañaba a Barra cuando le dispararon y por qué se escapó -ileso- del lugar antes de que llegara la policía. Pero esa incógnita nunca fue develada: nunca se supo su identidad, sí se especuló con que lo había entregado.

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