Como era previsible, Héctor “El Topo” Moreyra se negó a declarar este lunes ante el fiscal de Morón Mario Ferrario, quien lo acusa de ser uno de los protagonistas principales del secuestro y muerte de Candela Sol Rodríguez (11). Su abogado, Sergio Doutre, tiene pensado que hable en la causa, pero sólo cuando pueda leer las nuevas pruebas acumuladas en el expediente. Que son muchas.

Por lo pronto, hoy “El Topo” se llevó una muestra de los avances del fiscal Ferrario, para quien el crimen de la nena fue una venganza narco contra “Juancho” Rodríguez, papá de la víctima, orquestada por el narco Miguel “‘Ángel “Mameluco” Villalba.

Héctor "El Topo" Moreyra, saliendo esta mañana de los Tribunales de Morón.Fotos Alfredo Martinez

Basta leer la acusación que esta mañana escuchó en persona Moreyra para entender que, por primera vez, la Justicia responde al quiénes, cómo, cuándo y por qué detrás del caso. Y también para entender la asociación entre Moreyra (buchón policial), el suboficial de la Bonaerense Sergio Chazarreta y el narco “Mameluco” Villalba, estos dos últimos también citados a indagatoria.

En horas de la tarde, aproximadamente a las 15,30 del día 22 de agosto del año 2011, encontrándose Candela Sol Rodríguez, por entonces de 11 años de edad, en la esquina de su domicilio -Caseros y Bustamante de Villa Tesei, partido de Hurlingham- fue abordada violentamente por tres sujetos“, arranca el relato del fiscal.

Y sigue, con todos los pormenores: “La ingresaron contra su voluntad a una camioneta marca Ford, modelo Ecosport, color negra, con la patente trasera cubierta cuyo dominio posterior pudo determinarse, el que resultó ser FLA 198, que para ese entonces se encontraba registrada a nombre de Alicia del Carmen Cádiz, concubina del teniente primero de la Policía de la Provincia de Buenos Aires Sergio Fabián Chazarreta y sobrina de Héctor Moreyra“.

El policía Sergio Chazarreta (de jeans y campera oscura), esta mañana en los Tribunales de Morón, al ser indagado por el crimen de Candela Rodríguez. Fotos Alfredo Martinez

De acuerdo al planteo fiscal, en la camioneta los secuestradores y la víctima (quien no se resistió porque conocía al “Topo”) llegaron hasta “la zona de cobertura de la antena La Finita, partido de San Martín, zona dentro de la cual se encontraba el domicilio del nombrado Héctor Moreyra, más precisamente a escasos 400 metros de dicha antena“, dice Ferrario y fija el cautiverio de Candela en esa zona al hasta el día 29 de agosto.

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Es entonces donde aparece Gabriel Gómez, condenado a 4 años de prisión en el juicio que se llevo a cabo el año pasado. Gómez “se apersonó a la finca ubicada en la calle Kiernan 992, de Villa Tesei, a fin de constatar si este domicilio resultaba apto para ocultar a la menor. Fue así que finalmente se trasladó a Candela Sol Rodríguez a este último domicilio, en tránsito, en la madrugada del día 29 de agosto de 2011, habiendo habilitado el ingreso a dicha vivienda Néstor Ramón Altamirano, quien frecuentaba dicha morada y vivía a la vuelta de la misma“, sostiene la acusación poniendo también en escena al carpintero que no fue a juicio en 2017 y ahora será indagado en esta nueva etapa.

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Según el fiscal, Altamirano vivía “al lado del inmueble de la calle Charrúa 1069 de Villa Tesei que era frecuentado por Hugo Elbio Bermúdez (condenado a perpetua en el caso), quien en un lugar hasta el momento no determinado, pero entre las 20,30 del día 29 y 8,30 del día siguiente dio muerte a la menor ” asfixiándola.

El fatídico final -agrega la acusación- había sido anunciado por Leonardo Daniel Jara (también condenado ya a perpetua en el primer juicio) desde un teléfono público a las 22,41 del día 29 de agosto” .

El móvil narco

Hasta allí la secuencia de movimientos de la banda. Pero el planteo de Ferrario va más allá y explica por qué la nena fue secuestrada como una manera de “Mameluco” Villalba de vengarse de “Juancho” Rodríguez quien, él creía, había cobrado dinero de la Policía Federal para entregarlo.

En palabras del fiscal: “La organización criminal actuaba con una clara distribución de roles, encabezada por Miguel Ángel Villalba y cuyo objetivo, entre otros, fue obtener el dinero que erróneamente sus autores pensaban que había recibido el padre de la menor para haber entregado al nombrado Villalba a las autoridades policiales, actividad ésta efectivamente realizada por Héctor Moreyra, quien informaba a distintas agencias de seguridad todo lo relacionado con el narcotráfico de San Martín”.

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Villalba -uno de los prófugos más buscados del país- había sido detenido 12 días antes de la desaparición de Candela. Los testimonios de la causa indican que lo entregó Moreyra. Según la fiscalía, éste intentó alejar las sospechas sobre él, apuntándole al papá de Candela, por entonces preso por piratería del asfalto.

Carola Labrador, madre de Candela Sol Rodríguez, la niña de 11 años secuestrada y asesinada en 2011 en Hurlingham. Foto Diego Díaz

Moreyra tuvo activa participación el el desarrollo de los hechos investigados, ya sea en la captación de la menor desde el conocimiento que éste tenía de la misma; su cautiverio en la zona de San Martín, donde vivía, llevaba a cabo sus actividades delictuales y mantenía relaciones promiscuas con las fuerzas de seguridad, las cuales le garantizaban impunidad y le permitían tener conocimiento del curso de la investigación“, concluye Ferrario.



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