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Cuando ese viernes al atardecer, esa mamá se retiró del consultorio del barrio Cámara de Alta Gracia, Córdoba, al que había llevado su nena, jamás pensó que no volvería a ver a la dentista de su hija. Mucho menos que las crónicas policiales tendrían el nombre de la odontóloga Silvia Maddalena (38) como víctima al día siguiente.

Pero la salida de esa mamá y esa nena del consultorio de Maddalena, ubicado en avenida del Libertador 1019, a las 19.50 del viernes pasado fue clave para los investigadores que intentan reconstruir los últimos minutos de la dentista asesinada, un caso que conmociona a la ciudad de Alta Gracia, ubicada a 40 kilómetros de la capital cordobesa.

Maddalena era soltero y vivía a unas calles de donde tenía el centro odontológico.

Si bien el fiscal de Alta Gracia Alejandro Peralta Ottonello no descarta ninguna hipótesis, por la forma en la que Maddalena se manejaba en su consultorio -que no dejaba entrar a nadie que no conociera y chequeaba quien llegaba con el portero visor- las sospechas más firmes del caso apuntan a que Silvia conocía a su asesino.

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“Pero eso no significa que, tal vez, alguien la haya interceptado cuando salía. Como se dice en la jerga policial: ‘Que le hayan ganado la puerta’. Todo es materia de investigación”, explicaron fuentes del caso a Clarín.

La cuadra de avenida del Libertador al 1000, en Alta Gracia, donde ocurrió el crimen.

Lo cierto es que entre las 20 del viernes pasado y las primeras horas de la madrugada del sábado 19 de mayo, Maddalena fue asesinada en el marco de lo que se sospecha fue un “ataque sexual”. Y, si bien falta el resultado final de la autopsia, creen que la asfixiaron.

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El cuerpo de la odontóloga fue hallado el sábado por su papá, que al no tener noticias de su hija y al notar que en el centro odontológico que está al frente de su casa estaban las luces prendidas, decidió ir a ver qué pasaba.

El cadáver de Silvia yacía en el piso del consultorio en el que solía atender.

Fue el padre de Maddalena quien descubrió el cuerpo. Su mamá estaba de viaje por España al momento del crimen.

La última persona que la vio con vida fue esa chiquita que fue atenderse acompañada por su mamá. Luego, y según consta en el expediente, Silvia usó su celular por algunos minutos y nada más se supo de ella.

Además del análisis del celular de Silvia, de las cámaras de seguridad de la zona y de los testimonios de amigos, familiares, vecinos, pacientes e, incluso, el cuidacoches de la cuadra; los investigadores esperan los resultados de las pericias para poder develar quién asesinó a Maddalena.

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