Federico Sturzenegger dejó de ser el presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) y ahora se abre una nueva etapa en el “gabinete económico” del Gobierno. Si bien el propio Mauricio Macri lo había confirmado en el cargo hace dos semanas, la nueva disparada del dólar precipitó la salida del economista de la calle Reconquista.

No había que ser mago para darse cuenta que el mercado estaba pidiendo un cambio y el propio Sturzenegger se convirtió en el fusible que terminó por saltar. Por estas horas vuelve a la mente de los operadores de la city el 28D, el día en que el Gobierno reconfiguró las metas de inflación con el ahora saliente titular del BCRA sentado a la mesa.

Más cerca en el tiempo queda la conferencia de prensa de la semana pasada en la que Sturzenegger encabezó, junto al ahora “superministro” Nicolás Dujovne, la presentación del acuerdo entre la Argentina y el FMI. Como parte del plan para reducir el déficit, el pacto incluye una propuesta para que el Central gane autonomía al tiempo que dejerá de financiar al Tesoro.

Lo cierto es que Sturzenegger se va de la entidad monetaria con una bomba que aún no fue desactivada y que tiene nombre propio: Lebac. Desactivar el próximo vencimiento de las letras del Central será ahora el primer desafío que deberá enfrentar Luis Caputo, su reemplazante en el sillón de Reconquista.



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