Un dato destacado de la polémica ley que aprobó el Parlamento israelí es que no hace mención alguna a la igualdad y los derechos que asisten a las minorías. Esos puntos son parte integrante, en cambio, de la Declaración de Independencia de Israel en 1948.

Ese documento que esta nueva norma de algún modo busca enmendar, estableció explícitamente que Israel “garantizará la completa igualdad de derechos sociales y políticos para todos sus habitantes independientemente de su religión, raza o sexo”. La Declaración ampliaba esas garantías a la libertad de religión, de conciencia, de idioma, educación y cultura.

La omisión ha desconcertado a analistas y académicos, entre ellos Amir Fuchs, que encabeza el programa Defending Democratic Values en el Instituto de Democracia de Israel. En declaraciones que consigna la cadena CNN el especialista explicó que “no hay ningún país en el mundo que no haya enumerado específicamente el derecho a la igualdad en su Constitución, por lo tanto, es difícil entender por qué los autores de esta ley insisten en no incluir estos valores”.

Añadió que “el derecho a la igualdad está incrustado en los valores que abarcan la Declaración de Independencia, que ha sido el documento definitivo que enmarca el carácter del Estado de Israel en los últimos 70 años”.

En febrero pasado la ministra de Justicia israelí, Ayelet Shaked dio una noción de hacia donde se aspiraba llegar con la nueva norma y los costos que implicaría.

“Se debe mantener el carácter del Estado de Israel como Estado judío, y esto a veces se produce a expensas de la igualdad”, afirmó la funcionaria según informó el diario Haaretz. Distinguió entonces entre los derechos civiles y los nacionales. “Israel es un estado judío. No es un estado de todas sus naciones. Es decir, derechos iguales para todos los ciudadanos, pero no derechos nacionales iguales”, dijo.



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