Con el objetivo de terminar de recomponer las relaciones con el sector castrense, el presidente Mauricio Macri anunciará el lunes “una profunda reconversión” de las fuerzas armadas que incluirá una nueva definición legal del rol militar en la democracia del siglo XXI, entre otros cambios.

La reconversión incluirá la creación, por primera vez en la historia argentina, de unidades conjuntas integradas por militares del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea y el cierre de algunos cuarteles. La promesa es acompañar este proceso con la “incorporación de tecnología y más adiestramiento y capacitación”, adelantaron a Clarín fuentes gubernamentales.

Los anuncios incluirá el lanzamiento de “directivas presidenciales” para dar un nuevo marco legal al desempeño de las FF.AA. Aunque las fuentes no lo admitieron, este nuevo marco significaría la anulación o modificación del polémico decreto 727 de la ex ministra de Defensa Nilda Garré. El paquete de medidas es más grande, pero las fuentes se negaron a adelantar otros detalles.

El 29 de mayo pasado, Macri había dado una pista sobre ese nuevo encuadramiento legal cuando afirmó en el colegio militar que “necesitamos Fuerzas Armadas que se adapten a las necesidades del siglo XXI y preparadas a las amenazas que hoy nos preocupan“,  en alusión al apoyo logístico a las fuerza colaboración con otras áreas del Estado” en alusión a la lucha contra el narcotráfico que libran las fuerzas de seguridad. Terminadas las hipótesis de conflicto limítrofe con Chile y Brasil, el gobierno habla de “nuevas amenazas”, en alusión al narcotráfico y el terrorismo internacional.

Los militares esperan la derogación o la modificación de ese decreto del ex presidente Néstor Kirchner y Garré que restringió el uso de la fuerza militar solo contra ataques de fuerzas extranjeras que respondan a un estado, lo que por ejemplo impide usar a los militares para contrarrestar un hipotético ataque del grupo terrorista Al Qaeda. Esta profunda definición conceptual abrirá un enorme debate con el kirchnerismo.

La “reconversión” Macri la había anunciado por primera vez en diciembre del 2016 en una reunión con su gabinete ampliado realizado en el centro cultural CCK.

En fuentes militares se afirmó que el estado mayor conjunto elevó la semana pasada un proyecto de “reconversión”. Este suponía dividir el país en tres zonas operaciones: norte, centro y sur, cerrar “más de diez cuarteles” y crear unidades conjuntas con efectivos de las tres fuerzas. Una fuente del gobierno afirmó que “se descartó dividir el país en tres teatros de operaciones”.

En sectores militares se apoya la decisión de la reconversión, pero se teme que la venta de cuarteles, algunos ubicados en centros urbanos, terminen siendo “una operación inmobiliaria para conseguir fondos que permitan bajar el déficit fiscal y no la venta de inmuebles para obtener recursos propios y modernizar el equipamiento militar”. Aunque todavía no hay información oficial, varias de las unidades que se desmovilizarían “están en Entre Ríos”, comentó una fuente militar.

El último gran cambio militar en democracia fue en 1997 cuando el entonces presidente Carlos Menem tomó la polémica decisión de abolir el servicio militar obligatorio y lo cambió por el servicio de voluntarios. En ese momento, el Ejército tenía 80 mil efectivos y hoy tiene solo 19 mil. Es decir, prácticamente la misma estructura de cuarteles la preserva y cuida con solo una cuarta parte de la masa necesaria de tropa.

Desde ese momento, las FF.AA sufrieron el mayor recorte presupuestario que cayó de casi un equivalente al 2,8 por ciento que permitió el ex presidente Raúl Alfonsín al 0,8 que lo dejó la ex presidenta Cristina Kirchner, recordó el ex ministro de Defensa Horacio Jaunarena. Este recorte y la falta de renovación de aviones, tanques y barcos y la reducción de gastos en mantenimiento dieron el contexto para que el 15 de noviembre se produjera la tragedia del submarino San Juan.

Ahora se preguntan en sectores castrenses cómo será el criterio del gasto militar. Las fuerzas armadas no vieron un peso, por ejemplo, con la venta del edifico de la ex sastrería militar en el barrio de “Las Cañitas”. Además, en marzo pasado, el Gobierno, anunció que además de crear un parque nacional o una reserva natural en Campo de Mayo, construirá un “polo logístico” para facilitar la desconsolidación de la carga que miles de camiones y trenes traen a la Capital Federal y al Gran Buenos Aires. Desde el gobierno se aclaró que estos dos proyectos “no tocarán los edificios de las guarniciones militares existentes, ni las áreas de memoria donde funcionaban campos de concentración durante la dictadura”. El anuncio del futuro de Campo de Mayo en ese contexto tranquilizó a la diputada de Cambiemos Elisa Carrió quien temía que la más grande área militar del país iba a terminar siendo un barrio de countries.

La reacción de Macri para reconvertir las ff.aa. comenzó cuando leyó el 9 de julio pasado una nota de este autor publicada en Clarín que resumía las expectativas militares con Cambiemos. “Al leer el artículo el presidente llamó a jefes de Estado Mayor a Tucumán y ordenó a la jefatura de Gabinete apurar las medidas que estaban en estudio”, contó una fuente militar. Primero hizo dar un aumento salarial del 20 por ciento, en lugar del 8 por ciento que se había anunciado, y ahora se metió a fondo con la reconversión.

Mientras tanto, el Gobierno empezará el 1° de agosto el anunciado redespliegue militar con el envío de la primera parte de 3 mil efectivos del Ejército a Misiones, con base en la localidad de “Eldorado” a fin de lanzar un nuevo operativo “Escudo Norte”. Ese día se desplegarán los primeros 500 oficiales, suboficiales y soldados voluntariados con la idea de completar la cifra en unos meses más. El redespliegue permitirá, por otro lado, que unos mil gendarmes y prefectos puedan ser movilizados al Gran Buenos Aires y otras zonas urbanas para cumplir tareas de seguridad.

Además, de los 500 militares, radares y recursos logísticos se tomarán 4 aviones de entrenamiento avanzado Texan de la Fuerza Aérea para sumarlos al operativo, afirmaron fuentes militares a Clarín.

Al acto de lanzamiento iría el ministro de Defensa Oscar Aguad y el jefe del estado mayor conjunto de las FF.AA., teniente general Bari Sosa, entre otras autoridades. Paralelamente, se espera un decreto de Macri para que los militares también comiencen a dar seguridad a las represas hidroeléctricas y otros “objetivos estratégicos” que ahora custodia la Gendarmería. Sobre este punto, se mantendrá a los gendarmes en la seguridad de las centrales nucleares porque tomaron un curso de 6 meses en EE.UU.

Mientras Macri realizará el martes 30 de julio, tras regresar de su viaje a Sudáfrica para participar de la reunión de los presidentes del grupo de los países emergentes llamados Brics, que siempre se hace unos días antes o después del 9 de Julio.

El redespliegue es esperado en el Ejército aunque todavía no se conoce el marco legal con que actuarán controlando la frontera contra el narcotráfico. Se prevee que cada patrulla militar tendrá un gendarme para actuar en caso de contacto con delincuentes comunes, como hizo el kirchnerismo cuando lanzó los operativos Fortín I, Fortín II y Escudo Norte. En otras palabras, esperan lo que se llama “reglas de empeñamiento” para que no haya eventuales problemas legales con esta movilización. Se sabe que el ministerio de Hacienda ya autorizó las partidas para los gastos del redespliegue y ahora falta el anuncio de Macri del lunes para conocer el contexto general.



Fuente