Ángelo Calcaterra, primo hermano del presidente de la República Mauricio Macri, se presentó este lunes en Tribunales para confesar que integró el entramado de sobornos presuntamente pagados al Gobierno mientras él era accionista de la constructora IECSA. Según fuentes del “caso de los cuadernos”, Calcaterra aseguró al fiscal del expediente, Carlos Stornelli, que brindará información real y verificable sobre la mecánica de las coimas o “aportes” por fuera del circuito legal en la que aceptaría haber participado él mismo. Pidió declarar amparado bajo la figura jurídica de “imputado colaborador”.  Las situaciones procesales de Roberto Baratta, de Julio De Vido y también tal vez de la propia senadora Cristina Fernández de Kirchner, imputada en el expediente como jefa de asociación ilícita, serán más complicadas a partir de esta novedad.

El “arrepentimiento” de Calcaterra imprimiría un giro inesperado al expediente judicial, el mundo empresario y la política argentina: sus consecuencias son imposibles de predecir.

¿Afectará al Presidente que uno de sus familiares más sanguíneos y directos, que manejó una de las empresas de construcción propiedad de su familia, se presente a la Justicia invocando la figura de arrepentido y admita que hizo pagos ilegales durante la era K?

Macri no es Calcaterra.  Ni viceversa.

Mauricio y Angelo son primos hermanos.

Se criaron juntos.

“Ámgelo”, como lo llama a su pariente el Presidente de la República, es hijo de María Pía, hermana de Franco, y de Antonio Macri: los tíos de Mauricio.Calcaterra hizo carrera en el holding familiar.  Fue directivo de la empresa “madre”de los Macri, SIDECO.

Y en 2007, Calcaterra le compró a su tío Franco varias empresas, entre ellas la constructora IECSA.

Ganó muchos millones de pesos en contratos de obra pública durante la gestión de los Kirchner, a los que ahora denunciaría. Y a la vez se autoincriminaría, por haberle pagado “aportes” al matrimonio que gobernó la Argentina desde el 2003 al 2015.

Pero IECSA también se vio beneficiada con obras posteriores, durante la administración Macri.

Entre ellas, una inyección multimillonaria en pesos para que la Constructora terminara una obra monumental, el soterramiento del Ferrocarril Sarmiento.

Agotado por las presiones públicas y, sobre todo, por las denuncias judiciales que lo tenían como blanco y protagonista, en marzo de 2017 Calcaterra vendió IECSA al grupo empresario liderado por Marcelo Mindlin.

Entre las denuncias que complicaban a Calcaterra se encuentran las del caso Odebrecht, la constructora brasileña con la que se había asociado.

En el caso de los “bolsos de Baratta”, Calcaterra aparece mencionado en varios párrafos de los cuadernos del remisero Oscar Centeno como nexo con Baratta y su entorno.

Sin embargo, Calcaterra no había sido detenido, ni llamado a declaración indagatoria por el juez de la causa Claudio Bonadio. Tampoco lo había pedido el fiscal Stornelli.

Quien sí está ya preso por este expediente es un ex directivo de IECSA, Javier Sánchez Caballero.

Calcaterra causó sorpresa en Tribunales al acercarse a la Fiscalía de Stornelli para negociar cuáles serían las condiciones de una declaración como “imputado colaborador”.

De este modo, el empresario se garantizaría eventuales atenuantes de importancia en el caso de una potencial condena a la cárcel por pena privativa de la libertad. Siempre y cuando se demuestre que los indicios, declaraciones o pruebas que aporte a la investigación judicial sean sólidos, rotundos, y contribuyan a imputar a autores de delitos de mayor rango que el del propio colaborador.

Si miente, o sus “aportes” a los tribunales resultan insustanciales, terminará preso cumpliendo completa su condena.

Aún se desconoce si y cómo le avisó Calcaterra a su primo, el Presidente, que confesaría como arrepentido en el caso de los sobornos K.

De cualquier manera, y por el motivo que fuere, que el primo hermano del Presidente de la República se ponga a disposición de una Fiscalía como imputado colaborador para declarar e informar sobre sobornos al Gobierno pagados con dinero ilegal de una empresa propia es un hecho único.

El fiscal Stornelli, a quien por sus funciones toca acordar los términos para los imputados que acepten declarar como “arrepentidos”, es muy veloz. Ya son varios los imputados colaboradores en este Caso de Cuadernos K. Con algunos hubo acuerdo y otros pidieron serlo. Ahora, se sumaría nada más ni nada menos que el primo del actual Presidente. Siempre que el magistrado Bonadio firme la homologación de esas declaraciones-confesiones, que ya concederán a estos imputados colaboradores ciertos beneficios procesales.

Como suele repetir en entrevistas el juez Bonadio: una causa judicial casi siempre puede compararse, por su dinámica imprevisible, a una avalancha irrefrenable.



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