“El pico de esta tendencia fue en 2015. Ese año, según los registros propios de la Fuerza, oficiales de la Policía Bonaerense sufrieron 261 robos de pistolas reglamentarias. En 2018 se denunciaron 62 casos”.

El dato se conoció este fin de semana en un informe especial de Clarín referido a la seguidilla de ataques a policías por parte de delincuentes cuya principal intención es hacerse con un arma, para luego venderla en el mercado negro o directamente utilizarla en futuros actos delictivos.

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La acumulación de casos debe actualizarse cada semana, pues los hechos se reiteran con cierta cadencia. Esta vez le tocó a un oficial de la Policía Bonaerense que fue atacado en calle 30, entre 36 y 37, de la ciudad de La Plata.

Según denunció en la comisaría 4ta., con jurisdicción en la zona, se detuvo un instante para atender una llamada en su teléfono cuando fue sorprendido por motochorros. Eran las 22.30 del domingo.

Uno de los ladrones se bajó de la moto y encañonó al policía, que estaba a bordo de su Volkswagen Gol Trend color azul. Hasta ese momento, los ladrones no se habían percatado que su victima era policía.

Cuando comenzaron a sacarle las pertenencias, encontraron el arma reglamentaria y el chaleco antibalas. Los ladrones se fueron con una pistola Bersa Mini Thunder, municiones y dos cargadores completos. También se llevaron el uniforme del oficial de la Bonaerense.

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El policía llamó al 911 y aportó todos los datos del hecho. Los operativos que se realizaron luego no dieron resultado positivo. Se abrió una causa por “robo” y la investigación quedó a cargo de la UFI 9.

La situación sufrida por este policía no pasó de un robo, diferente a los dos hechos que marcaron impacto en los últimos días y que reavivó la situación de los agentes que portan su arma y visten su uniforme en todo momento.

Más allá de las estadísticas, dos crímenes cometidos en las últimas semanas alertaron sobre los riesgos que corren los agentes.

Lourdes Espíndola (25) esperaba un colectivo a 15 metros de la Autopista del Oeste cuando un hombre bajó de un Renault Clío. Los testigos contaron que luego de gritar “todos al piso”, disparó contra la mujer policía. Luego le quitó su arma reglamentaria y escapó. Fue el sábado, en la zona de Ituzaingó.

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El otro episodio ocurrió en Glew, horas antes. Un ladrón de 18 años ingresó a una vivienda sabiendo que adentro dormían tres policías. Mató a Tamara Ramírez (26), agente de la Policía Local de Almirante Brown, hirió a su novio y escapó con dos pistolas.

Los precios de armas en el mercado negro varían mucho por la zona y la oferta del momento. Según pudo saber Clarín, una pistola 9 milímetros (la reglamentaria de las distintas policías del país) puede pagarse hasta 25 mil pesos.

El precio elevado vuelve más atractivo el robo. Los asaltantes pueden vender las armas, especialmente demandas por narcos, o utilizarlas para cometer otros hechos. Encontrar a un policía puede representar el comienzo de un raid delictivo.



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