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“Hay instantes que te marcan para siempre”, contaba Mauricio Pochettino en una entrevista con el diario Sport cuando todavía era un bravo marcador central del Espanyol de Barcelona. Se refería a un concepto: el de la confianza del conductor. Recordaba sus días inaugurales, con 18 años, en el Newell’s de Marcelo Bielsa, allá por 1990. Sin refuerzos, un Bielsa joven confiaba en una zaga central de pibes: el grandote de Murphy y un tal Fernando Gamboa eran los elegidos para afrontar una campaña de la que nadie imaginaba ese final de apoteosis

Mauricio Pochettino era un pibe en el estricto sentido del término. Tenía 18 años, un cuerpo que desmentía su adolescencia y una cara que contaba todos los asombros. Jugaba en la Primera de un Newell’s exitoso, que todavía se recuerda en cada caminata por el Parque de la Independencia o por cualquier rincón de la inmensa influencia leprosa.

Bielsa todavía no era el entrenador universal en el que se convirtió luego. Recién comenzaba su recorrido más visible en el club que ahora le puso su nombre al estadio. Bielsa no era todavía El Coloso. Pero ya tenía esa virtud tan reconocible en él: su capacidad para cautivar desde la palabra y desde el ejemplo. Y otra más: la de arreglarse con lo que había, la de la austeridad. También un síntoma de confianza

Pochettino lo vio al Loco -como le decían a aquel entrenador que los marcó para siempre- sollozar en el vestuario visitante del Morumbí, tras perder la final de la Libertadores de 1992, por penales, contra San Pablo. En esa escena de dolor compartido descubrió de qué se trataba la pasión. Hoy la aplica en el Tottenham Hotspur, ya como entrenador. Aplica todo, también la austeridad nacida de la confianza.

Mauricio Pochettino conversa con el exjugador de la NBA Steve Nash  durante el entrenamiento del equipo en la universidad Loyola Marymount, en Los Ángeles, durante la pretemporada de los Spurs en Estados Unidos. (EFE)

Mauricio Pochettino conversa con el exjugador de la NBA Steve Nash durante el entrenamiento del equipo en la universidad Loyola Marymount, en Los Ángeles, durante la pretemporada de los Spurs en Estados Unidos. (EFE)

Sirve el dato: el Tottenham cerró este jueves el mercado de pases de la Premier League -la más onerosa del mundo- sin realizar ningún fichaje. Se trata de una caso inédito desde 2003 (detalle de un Leeds que en la campaña 03/04 terminó descendiendo). Quince años pasaron hasta que este entrenador argentino, candidato de Selección, dijo que no hacía falta traer a nadie al club de White Hart Lane, allí donde Osvaldo Ardiles y Julio Villa fueron superhéroes por un rato largo.

Con unos 1.400 millones de euros invertidos en refuerzos, la Premier cerró en estas horas el periodo de transferencias para el torneo que comenzará mañana. El Chelsea y el Everton movieron -sobre el final- las mayores cifras en un mercado que tuvo una novedad la celebración de un puesto: el de los arqueros. Se rompieron todos los récords. Llegaron Kepa Arrizabalaga (del Athletic de Bilbao al Chelsea, en 80 millones de euros; la compra más cara de la competición) y Alisson Becker (de la Roma al Liverpool en 73 millones de euros).

La contracara de los Spurs en el mercado fue el Liverpool, que gastó unos 200 millones de euros en cuatro jugadores. Además del brasileño Alisson llegaron Fabinho, Naby Keita y Xherdan Shaqiri.

“Me complace mantener a todo el plantel”, remarcó el técnico argentino en el sitio oficial del club londinense. “Hubo muchos rumores durante el verano sobre jugadores que podían salir y el club hizo un gran esfuerzo para renovar a Kane. Él es un caso, pero también hay muchos otros casos”, añadió, tras la Supergira de la Millones, esa pretemporada de los gigantes.

Le insistieron, le preguntaron. Continuó: “No estoy preocupado, no estoy triste, estoy muy feliz. Mantener a nuestros mejores jugadores fue nuestro objetivo y lo hemos logrado”. Y siguió en idéntico sentido:  “Si no puedes agregar un jugador que pueda mejorar tu plantel, lo más importante es asegurarte de no perder a tus mejores jugadores y creo que fue un gran trabajo del club mantenerlos”.

“El mercado estaba loco, el Mundial cambió la mentalidad de todos. No vendimos jugadores y con 25 futbolistas en el equipo es difícil sumar jugadores. No se trata de agregar porque está de moda firmar a jugadores”, completó el Pochettino, quien volverá a ofrecerle protagonismo a los Spurs, que este año participarán de la Champíons League y de la Premier que comienza este fin de semana.

“Confío en lo que tenemos”, dijo, sonriente. Es una apuesta fuerte. La aprendió de Bielsa. La pone en práctica. Mal no le va…

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