El nacimiento de la mejor Liga del mundo tuvo que ver con una tragedia. Con un papelón que Inglaterra le contó al mundo. Sin querer. Pero sin poder evitarlo. El último 29 de mayo se cumplieron 33 años del día más dramático de la máxima competición de clubes de Europa, la misma Champions League que en su última cita colosal cobijó el duelo entre Liverpool y Real Madrid, en Kiev.

Pero sucedió.

En un estadio vetusto, el de Heysel, en Bruselas, la tragedia mostróò números de horror: 39 muertos por falta de organización, por violencia, por odios.

Pasó en el contexto del partido más importante del año. Jugaban la Juventus -esa que entonces conducía desde el campo de juego Michel Platini, también ex presidente de la UEFA- y el Liverpool la final de la Copa de Campeones. A pesar de los muertos a la vista de todos, más allá del drama inadmisible, el partido se jugó. Hoy parece una mentira bien contada o cualquier cosa ajena al fútbol de estos tiempos. Pero así fue.

En simultáneo, casi obligadala competición local más influyente fuera de su territorio se resignificaba. 

Aquel episodio fue un final y un principio. El fútbol inglés, dueño de tantas tradiciones, de mágicas historias, parecía preso de sí mismo más allá del éxito que sus clubes exhibían. Los hooligans lo dañaban en territorio propio y en el exterior con sus peleas de bar de ebrios y en sus calles cercanas a los estadios. Como retratan algunos documentales y películas  y hasta como lo cuenta Nick Hornby en su libro Fiebre en las gradas (Fever Pitch, en su idioma original). Terminó resultando un hito. Desde Heysel, todo cambió.

La UEFA sancionó duramente a los clubes ingleses: se quedaron sin competir en Europa durante cinco años. Los mejores, los más ganadores, corridos a un costado. Era el epílogo del dominio de Los Fundadores. Entre 1976 y 1984 los clubes ingleses habían ganado siete de los ocho trofeos de la competición más relevante. Cuatro del Liverpool; dos para el inverosímil Nottingham Forest de Brian Clough y uno para el Aston Villa en su primera resurrección.Lo sucedido en Heysel resignificó el fútbol inglés. Algunos cracks se fueron tras aquel contexto de un escenario importador. Los que se destacaban en Inglaterra -sobre todo en el seleccionado- comenzaron a partir al continente, a la tierra de la UEFA, la que lo había sancionado. Se fueron las estrellas y el fútbol local perdió brillo, mientras aprendía a sacarse de encima a los violentos -los tan temidos hooligans– y a reconstruir su propio espacio. Comenzaba el principio del fin para la desmesura.

Cuatro años después, cuando ya no había lugar para más dolores, otra tragedia aconteció: el sábado 15 de abril de 1989, en el estadio de Hillsborough, en Sheffield, 96 personas murieron aplastadas contra las vallas del estadio a causa de una avalancha. Jugaba otra vez el Liverpool; esta ocasión ante el Forest, por la FA Cup. Desde entonces, ya nada fue igual.

El Museo del Fútbol, en Manchester, ofrece una mirada definitiva sobre el episodio: lo cuenta como un antes y un después en el fútbol inglés. Ya nada sería igual allí. Y ese detalle mucho se parece al retrato de una consecuencia. La Liga inglesa, la Premier que ahora comienza se muestra al mundo como lo mejor del mundo. 

Desde aquel subsuelo comenzó esta historia de la mejor Liga del mundo. Hoy la Premier League es la número uno en términos de valor de mercado, según señala el sitio especializado Transfermarkt. Y la más penetrante en cuanto a cantidad de televidentes. China y el sudeste del Asia dan cuenta del detalle, desde Singapur hasta cualquier comarca menor de Laos. 

Con unos 1.400 millones de euros invertidos en refuerzos, la Premier cerró en estas horas el periodo de transferencias para el torneo que ya está en marcha. Es la número uno según cuenta el mercado. Una novedad que retrata este tiempo: los arqueros volvieron al centro de la escena. Se rompieron todos los récords. Llegaron Kepa Arrizabalaga (del Athletic de Bilbao al Chelsea, en 80 millones de euros; la compra más cara de la competición) y Alisson Becker (de la Roma al Liverpool en 73 millones de euros).

Según cuentan las casas de apuestas y los sitios especializados hay seis candidatos, no tan distantes, en este listado: Manchester City (con Pep Guardiola), Liverpool, Chelsea, Manchester United, el Tottenham Hotspur de Pochettino y el Arsenal, ya sin Arsene Wenger. Dicen que son parejos, como en ninguna otra Liga de las grandes. Se verá.



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