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“Seis kilowats”. Esa fue la frase que alertó a Oscar Centeno, el ex chofer de Roberto Baratta, a tomar la decisión de escribir todo lo que veía en los ocho cuadernos que revelaron el escándalo de corrupción más impactante del kirchnerismo que incluye coimas millonarias, bolsos, empresarios de la construcción y funcionarios del más alto nivel incluidos los dos ex presidentes, Néstor y Cristina Kirchner.

Centeno había arrancado como chofer de Baratta a principios del 2005 y hasta ese momento no lo conocía. Su contacto era con la familia de Julio De Vido. Como chofer, se encargada de trasladar a “Chela”, la madre del ex ministro de Planificación. Según cuentan sus allegados, empezó a anotar todo por su obsesión por los registros y para orientarse. Escribía los lugares a los que lo mandaban y si en los días siguientes le ordenaban volver, revisaba los cuadernos para orientarse.

Las libretas las guardaba al costado de su asiento o en la guantera del auto y evitaba que los funcionarios que subían lo vieran anotando.

El remisero Oscar Centeno cuando llegó al juzgado a declarar junto al fiscal Carlos Stornelli.

El remisero Oscar Centeno cuando llegó al juzgado a declarar junto al fiscal Carlos Stornelli.

Pero esas rutinarias anotaciones dieron un vuelvo determinante tras una visita a las oficinas de Isolux, la constructora española que según sus anotaciones pagaba coimas a Baratta a través del ex ejecutivo Juan Carlos De Goycochea, hoy acogido a la figura del arrepentido.

Ese día, Baratta salió de la reunión en Isolux junto al ex director de Energías Renovables Ezequiel García con dos valijas. Arriba del auto agarró su teléfono y le dijo a su interlocutor: “Hay seis kilowats”, que en el código de Baratta hacía referencia a los dólares de las coimas.

Los allegados a Centeno aseguran que ese día terminó de entender que algo raro estaba pasando y decidió anotar todo con la mayor cantidad de detalles posibles. Ese viaje que arrancó en Isolux terminó en Juncal y Uruguay, el departamento de los Kirchner, y el encargado de recibir los bolsos fue Daniel Muñoz. Consta en las anotaciones.

Aunque a Centeno le cuesta admitirlo, también dejó esos registros como un reaseguro para apretar a Baratta en el caso de que le soltara la mano en algún momento. Es la misma hipótesis que sostiene su ex esposa Hilda Horovitz.

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