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El dólar se disparó un 4% ($1,1) el viernes a $ 29,85 en medio de una mayor demanda para cobertura debido al contexto de incertidumbre e inestabilidad y rompió con la tregua cambiaria del último mes. En ese contexto, un informe de Ecolatina arrojó que los depósitos del sector privado crecieron 12,9% en términos nominales en el segundo trimestre de 2018, lo cual disipó la idea de que la crisis cambiaria jaquea al sistema financiero local.

“Las últimas grandes crisis económicas de nuestro país tuvieron tres momentos: un salto cambiario, que derivó en corrida bancaria y luego crisis de deuda”, sostuvo la consultora. No obstante, remarcó que al analizar la actual crisis cambiaria dieron cuenta que no empeoraron los principales indicadores de solidez de los bancos.

En tanto, afirmó que aunque el nivel de depósitos siguió trepando, se observó una sustitución en su composición producto de la dolarización de activos durante la corrida dado que la participación de los depósitos privados en divisas rozó un tercio en julio de 2018 (máximo desde 2011), cuando representaba sólo un cuarto del total a fines de marzo de 2018. “Por ende, aunque el peso argentino está débil, la confianza de los depositantes en el sistema bancario luce fuerte”, destacó Ecolatina.

Con respecto a los créditos, indicó que en 2017 los préstamos privados crecieron más de 15% interanual en términos reales, impulsados principalmente por el crédito en moneda extranjera. Agregó que esa dinámica se profundizó en los primeros meses del año: los préstamos en pesos se contrajeron levemente en términos reales en el primer trimestre de 2018 (-0,5%) pero el financiamiento en moneda extranjera escaló 8,4%.

Sin embargo, detalló que en el segundo trimestre de 2018 “su evolución empeoró de manera significativa”. En ese sentido indicó que el stock de créditos en moneda local cayó 1,8% en términos reales, a la par que los nominados en moneda dura redujeron sensiblemente su tasa de crecimiento, pasando del 8,4% al 1,8%.

“En julio, la tendencia se agravó: los préstamos en pesos volvieron a caer 1,8% en términos reales y los nominados en dólares cayeron 1,4% en moneda de origen”, afirmó Ecolatina en su informe. Asimismo, sostuvo que esa dinámica negativa respondió a tres causas: el enfriamiento de la actividad; el aumento en el costo de financiamiento; y la mayor incertidumbre y desconfianza que cubrió a la economía argentina.

En relación al riesgo de descalce de moneda, la consultora señaló que las estimaciones del Banco Central (que contempla a los activos y pasivos en divisas del sistema bancario) lo ubicaban por debajo del 15% en mayo (último dato disponible).

“Si bien este número saltó tres puntos porcentuales en relación al cierre del primer trimestre, se encuentra en un nivel acotado. Por otra parte, considerando al cociente entre préstamos y depósitos en moneda dura, el mismo se mantuvo estable durante la corrida (en torno a 53%) y se redujo tres puntos porcentuales en julio por causas adversas (la menor demanda de inversión y consumo a plazo y la dolarización de ahorros)”, añadió.

Por último, Ecolatina sostuvo que el descalce de plazos también permanece en niveles acotados (el ratio entre préstamos y depósitos totales no cambió durante la corrida) y la tasa de morosidad del sector privado -que creció como consecuencia del mayor costo de financiamiento- apenas superó el 2% en mayo.

“Por ende, las chances de que el sistema financiero local sufra problemas de iliquidez o insolvencia son bajas por el momento”, concluyó.

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