[ad_1]

Los grandes ídolos quedan en la memoria de los hinchas. Pueden tener veintitantos, pasar los treinta o tener una tribuna con su nombre. Incluso, pueden haber pasado a la eternidad. Pero esa condición de ídolos no la pierden. Carlos Tevez es uno de ellos. Fue y volvió varias veces y no perdió esa condición. Ni siquiera cuando eligió tomarse un respiro y probar la ostentosa excursión del fútbol chino. La sigue teniendo hoy, en el comienzo de un semestre de pura exigencia para Boca, en el que ya no tiene un lugar entre los titulares. Y como ídolo que es, también cumple con gestos que emocionan.

Este domingo, mientras el plantel de Boca se iba a los vestuarios, Tevez demostró su grandeza con un simple saludo. Al llegar a la escalera que desemboca en el túnel, le hizo “cosquillitas” al vidrio que separa el campo de juego con la tribuna y generó un momento de felicidad para un chico con síndrome de Down que lo saludaba.

Descreído de lo que había sucedido, el pequeño miró a sus padres y volvió la vista hacia el campo de juego para recibir también el saludo de Cristian Pavón.

Carlitos, al ver la reacción del chico, sonrió como no lo había hecho aún en el partido. Ese gesto valioso borra cualquier penal fallado. La imagen del ídolo no se mancha. Bien merecido lo tiene.

[ad_2]

Fuente

COMPARTÍ ESTA INFO CON TUS AMIGOS