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Los hinchas de Huracán ya venían enojados con Patricio Loustau por el penal que sancionó a los 15 minutos por una mano de Garro. Es verdad que la mano del jugador local estaba imprudentemente despegada del cuerpo y la recomendación de la FIFA en ese sentido es implacable, pero las pasiones son enemigas naturales de la prudencia. Así que el clima ya venía caldeado en Parque Patricios para cuando terminó el primer tiempo.

Y entonces llegó una jugada que los indignó a todos. Iban 47 minutos del primer tiempo cuando Gamba madrugó a Pinola en un pelotazo alto. El delantero se llevó la pelota y encaró a Armani, que consiguió tapar su remate pero dejó el rebote en el borde del área.

Para capturar la pelota, apareció Diego Mendoza, que se desplazó hacia la derecha para dejar fuera de alcance al arquero y mandar el balón a la red. Todos festejaban en Parque Patricios, pero de pronto apareció Patricio Loustau para sancionar una falta y anular el gol, lo que se desató una airada protesta de los jugadores locales.

En un primer momento pareció que el árbitro había cobrado una falta de Gamba contra Pinola por un manotazo en la disputa por la pelota. Era una falta demasiado fina, aunque después se pudo apreciar que en realidad sancionó un agarrón del delantero a Armani, que impidió al arquero ir a buscar la pelota y tapar a Mendoza.

La sanción, como se demostró en las repeticiones de la televisión, era inobjetable. Aunque nada les quitará la bronca a los hinchas de Huracán, que se imaginaban ya arriba en el marcador. Su ilusión fue demasiado efímera.

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