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La felicidad se respira en cada rincón del lado rojo de Avellaneda. Independiente vive días de gloria. La alegría por la obtención de la Suruga Bank (la 18ª Copa moderna de su vitrina) viajó desde Japón hasta la Argentina con un par de escalas tras 30 horas de vuelo. El cansancio se disimuló por la alegría de ser nuevamente campeón de la mano de Ariel Holan, el restaurador de la corona del Rey de Copas.

Sin embargo, luego de arribar de la excursión asiática de 11 días en la noche del viernes, el entrenador del Diablo ya se puso a pensar en lo que se viene. Es que no tiene tiempo para perder Independiente, que deberá trabajar a contrarreloj para no perder el tren. Más allá del título, Holan tiene una preocupación: la readaptación de sus jugadores.

No es sencillo para el físico y para la cabeza volver a acomodarse con una diferencia horaria tan grande como la que separa a Buenos Aires de Osaka. Son 12 horas que influyen en el sueño, desde ya, pero también en la alimentación y en la preparación física durante unos días. Dicen los que saben que se necesitan tantos días como horas de diferencia para estar totalmente adaptado. El inconveniente es que el Rojo necesita 12 días y tiene menos de una semana para volver a jugar.

Y ese es el desafío que tiene en lo inmediato este Independiente ganador: sortear el cambio brusco de clima (en Japón sufrieron temperaturas de más de 35 grados), de sueño y de alimentación y no dar ventajas en el intento. El plantel llegó el viernes pasado a Ezeiza, tuvo este fin de semana de descanso, este lunes retomará las prácticas por la mañana en Villa Domínico y el viernes que viene debutará en la Superliga en la segunda fecha (la primera ante San Martín de Tucumán quedó pospuesta) contra Newell’s con viajecito a Rosario de por medio.

Holan ya adelantó en su arribo que ese compromiso seguramente lo afrontará con una formación alternativa. Irá viendo en la semana cómo van asimilando cada uno el regreso. Se verá si mantiene a Martín Campaña en el arco o si tendrá su chance de debutar Milton Alvarez, que llegó desde Deportivo Morón. En la defensa pueden variar los laterales: Emanuel Brítez y Gastón Silva podrían entrar por Fabricio Bustos y Juan Sánchez Miño. La dupla de zagueros se mantendría ya que Nicolás Figal y Alan Franco están suspendidos para jugar ante Santos.

Del medio para arriba, Nicolás Domingo, Fernando Gaibor, Braian Romero y Ezequiel Cerutti son variantes en caso de que no jueguen Francisco Silva, Pablo Hernández, Martín Benítez y Maximiliano Meza.

No cometerá locuras el DT y cuidará piernas de ser necesario. Es que después de volver de Rosario tendrá un duelo copero clave: el martes 21 recibirá en Avellaneda a Santos por los octavos de final de la Libertadores. En el medio será anfitrión de Defensa y Justicia el viernes 24. Y luego viajará a San Pablo para la revancha copera el martes 28.

Serán 4 partidos en 11 días para el Rojo, que busca adaptarse lo más rápido posible para mantener la sonrisa de campeón dibujada bien grande.

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