Este lunes llega a Buenos Aires la anunciada misión del Fondo Monetario Internacional para evaluar el cumplimiento del plan de rescate financiero por 50.000 millones de dólares acordado con el gobierno nacional. Será la primera revisión del programa argentino en el marco del acuerdo Stand-By que durará desde este lunes 13 al 22 de agosto.

El equipo técnico que encabezará el jefe de la misión para Argentina, Roberto Cardarelli, comenzará su trabajo a las 9 de la mañana con el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne, en una visita que al final quedará atravesada por los llamados “cuadernos de la corrupción”, que salpica por completo al gobierno de los Kirchner pero también a buena parte del empresariado nacional ligado a la obra pública.  Pero además porque el impacto de las confesiones inéditas de los empresarios que pagaron retornos ilícitos a los funcionarios que respondían directamente a los ex presidentes Néstor y Cristina Kirchner, viene teniendo un impacto negativo en los ya inestables mercados argentinos

Los cuadernos de la corrupción estarán en las conversaciones entre Dujovne y Cardarelli, cuyo objetivo inicial será el de monitorear las cuentas del Estado. El Gobierno se comprometió a ajustar las cuentas y bajar la meta de déficit fiscal a 2,7% en 2018 a 1,3% en 2019, en medio de una inflación proyectada de 27% para 2018.

La coincidencia entre la llegada de la misión del Fondo y el desfile de arrepentidos por los tribunales de Comodoro Py es de alta importancia. Justo en abril pasado el Consejo Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional había anunciado que ampliará e institucionalizará el análisis de la corrupción en sus países miembros de manera “sistémica, imparcial, eficaz y franca”. Y ello implicará un control periódico sobre las deficiencias en materia de gestión de gobierno en la lucha contra la corrupción, y para ello evaluará de cerca cómo se llevan a adelantes los controles fiscales, la supervisión del sector financiero, del banco central, regulación del mercado, del Estado de derecho y la lucha contra el lavado de dinero así como la financiación del terrorismo.  “Todos sabemos que el arraigo de la corrupción es económicamente perniciosa y socava la capacidad de los países para lograr un crecimiento económico inclusivo y sostenible”, había dicho la titular del Fondo, Christine Lagarde al conocerse esta decisión, que además muchos la consideraron coincidente con la explosión de las investigaciones por el Lava Jato en Brasil y las ramificaciones de la corrupción de Odebrecht en toda América Latina. 

Desde la Oficina Anticorrupción se viene reclamando a los organismos del Estado urgente puesta al día de capítulos reclamados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), como la lucha antisoborno, que algunos cumplen  -como la Unidad de Información Financiera – y otros no aún, como el poder judicial. 

Ahora, el FMI meterá más presión. Según se informó cuando el Fondo concluya con las evaluaciones en materia de corrupción, el siguiente paso será el de evaluar el impacto económico de sus deficiencias en las gestión del goiberno. Según concluyeron en abril desde el Fondo, la corrupción genera menor crecimiento. Sus propios datos afirman que el empeoramiento en el ranking de corrupción del percentil 50 al percentil 25 se asocia a una caída del crecimiento del PBI per cápita de medio punto porcentual o más. 

Cuando se concluyan las evaluaciones presentarán recomendaciones en materia de políticas anticorrupción. Paralelamente, el organismo también podrá reservarse el derecho de hasta cancelar o retrasar líneas de crédito y programas de ayuda a los países donde considere que “la corrupción es un riesgo económico”. 



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