Mientras la llegada de policías portuarios dispersaba a decenas de africanos que vendían sus bijouteries en el Passeig Colom de la Barceloneta, a unos mil kilómetros de allí, en Tánger, unos privilegiados marroquíes veían en el estadio Ibn Battuta cómo Lionel Messi se convertía en el culé más campeón de todos los tiempos. Con la Supercopa que su equipo le ganó al Sevilla, el ahora primer capitán del FC Barcelona suma 33 títulos, según los medios españoles. O 32 si se da crédito a que en la final de 2005 pertenecía al plantel pero no jugó las finales ante el Betis. Antes de la ida (en esa época se definía en  duelos de ida y vuelta) del 13 de agosto sufrió vómitos y Rijkaard lo desafectó. El 17 debutó en la Selección ante Hungría, en Budapest y para la revancha del día 20, el técnico holandés tampoco lo incluyó.  El número, sea 33 o 32,  impacta para un deportista que acaba de cumplir 31 años. 

Leo cumplió una actuación razonable, la primera por los puntos desde la caída en los octavos del Mundial. Sobre todo en la etapa inicial, tras la pronta desventaja, se lo vio activo. Bajó a conectar y puso buenas habilitaciones cruzadas para los laterales, una de sus tantas habilidades. Un tiro libre suyo derivó en el empate de Gerard Piqué y otra falta cobrada rápidamente, sin esperar a la barrera, dejó con tiempo y espacio a Ousmane Dembelé -el muchachito francés opacado por Pogba y Mbappé en Rusia- para anotarse en la historia del Barcelona con un golazo de campeonato.

Messi fue el más destacado de los sudamericanos presentes. Su compatriota Ever Banega aportó algunos toques de calidad, el colombiano Luis Muriel fue peligroso en los 45 iniciales (asistió en el 1-0) y el brasileño Arthur, en el día de su cumpleaños 22, demostró que puede merecer un lugar en esta plantilla tan calificada. Gremio lo extrañará en la Libertadores. También debutó el chileno Arturo Vidal. No se discute por los cupos en este nivel.

El partido entre los campeones de la Liga y la Copa del Rey viene desde la década del 40. Durante siete ediciones, entre 1947 y 1953, el ganador de ese enfrentamiento, en lugar de la Supercopa actual, se adjudicaba el trofeo Eva Duarte de Perón. La Primera Dama argentina inició el 8 de junio de 1947 en España una recordada y extensa gira por la Europa que aún sufría las devastadoras consecuencias de la Segunda Guerra Mundial. Además de prometer el envío de alimentos a un país que los necesitaba y de discutir con la esposa del Generalísimo Francisco Franco sobre la ideología de los obreros, Evita donó una Copa que se disputó hasta un año después de su temprana muerte.

Hace siete décadas los protagonistas de la Copa Eva Perón fueron, justamente, Barcelona y Sevilla. Ganaron por 1-0 los catalanes, un resultado llamativamente magro para competencias que definieron por 7-4, 7-5… La de esta vez, además de la nueva consagración del crack argentino, tuvo dos particularidades que la transformaron en inolvidable: 1) fue la primera disputada en el extranjero y 2) fue la primera vez que se recurrió al VAR en una competencia española.      

Después de varios experimentos con técnicos foráneos, entre ellos el recientemente despedido del seleccionado argentino, Sevilla apostó a un entrenador nativo: Pablo Machín (43). De flaco legajo como futbolista, sorprendió la última temporada con un 10° al frente del novato Girona. Con la misión de que esta final no se pareciera a la de la Copa del Rey, donde los catalanes golearon 5-0, armó una línea de cinco defensores, confió en que Banega y su connacional Vázquez le manejaran la pelota y apostó a algún contraataque de la dupla Muriel-Sarabia. Al plan, complementado por las atajadas del checo Tomas Vaclik, le faltaron diez minutos para recibir la calificación de exitosa. El derechazo imponente de Dembelé hizo volar por los aires los papeles del libreto. 

Sin embargo, porque el fútbol siempre da segundas oportunidades, en el último minuto dispuso de un penal, tras un desacople entre Ter Stegen y Jordi Alba. El franco-tunecino Wissam Ben Yedder -héroe de Old Trafford, autor del doblete con el que los andaluces eliminaron en la última Champions League al riquísimo Manchester United de José Mourinho- pateó muy débil la falta. El arquero alemán ni siquiera dio rebote. 

Barcelona enseñará su nueva conquista y presentará a su formación 2018/19 en el Camp Nou, este miércoles, en la tradicional Copa Gamper. Enfrente lo desafiará el bicampeón Boca, el de los 20 meses consecutivos como líder del fútbol argentino, un equipo con figuras y ambiciones. El local también las tiene, por supuesto, empezando por el que luce la cinta.



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