Invitada a “La noche de Mirtha”, María del Luján Telpuk recordó la noche de 2007 en que descubrió la valija de Antonini Wilson con US$ 790.550.

“’No pasa nada’, lo tranquilicé a mi jefe. ‘Se olvidó la declaración, pobre hombre’, dije con inocencia”, rememoró la exagente de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, que hace poco más de dos meses recibió con indignación la prescripción de esa causa.

Telpuk detalló este sábado cada uno de los movimientos de aquella jornada, que se extendió más de lo habitual. “Cuando llega el avión, a las 2.45 de la madrugada, la persona de Aduana me dice: ‘Luján, ¿qué vamos a trabajar a esta hora? Dejalos que se vayan’. Y no, yo estaba ahí para cumplir una función”.

Pasan las valijas. Hasta que una despierta su sospecha, “un sexto sentido”, como lo llama ella.

“Se veían como seis tapas de libro pero con mucha densidad. Nunca había visto algo así”, comentó. Entonces, llamó a Antonini, que entra en escena. Y comenzó el diálogo que recordó en el programa de Mirtha Legrand.

-¿Qué pasa?

-¿Esta valija es suya?

-Sí- ni dudó.

-¿Qué trae?

-Libros-, y yo veía libros.

-¿Algo más?

-Sí, unos papelitos-, y me hizo un gesto, como ‘nada interesante’.

-Bueno, ábrala-, fue automático.

Ahí el semblante de Antonini cambió totalmente. “Se puso pálido, empezó a sudar. Dije, bueno acá hay algo raro, pero no sabía con qué me iba a encontrar”.

-Por favor, tome su valija, colóquela acá arriba y ábrala-, le ordenó, mientras del otro lado solo había titubeos y demoras.

Antonini abrió el cierre de la valija. “Y veo, así impunemente porque no estaba oculto, los fajos de dólares y más fajos de dólares metidos a presión, como cuando a uno no le cierra la valija”.

“Y le dije ‘Ah, con que libros…’“. Mi cara habrá sido de sorpresa.

Tras preguntarle cuánta plata traía, Wilson le respondió: “Habrá 60 mil dólares”. “Encima me tomaba el pelo”, recordó Telpuk.

Entonces, salió corriendo a buscar a su superior y le dijo “encontré un poquito de plata”.

“‘Uh, Luján’ Se agarró la cabeza y dijo una mala palabra”, fue la reacción de su jefe.

“No, no pasa nada. Con esa inocencia de pueblo que todavía tenía dije ‘pobre hombre, se olvidó la declaración'”, le respondió ella, con una sonrisa en la cara.

“Siempre tengo esa cuota de bondad con la gente, pensando que no es tan mala. Ya no la tengo más”, concluyó.



Fuente