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Estudian adelantar recortes del 2019 para este año

Como en las misiones imposibles, hay que acertar al momento de cortar cable rojo o cable azul. Como en las sagas que musicaliza Lalo Schifrin, todos los frentes para el Gobierno son potencialmente explosivos. El nervio de los viernes en Olivos lo pone siempre la economía, porque es día de revisión de la agenda en reuniones de coordinación, que maneja Mauricio Macri en persona. Nicolás Dujovne fue protagonista ese día, con el repaso de los efectos de la crisis financiera en Turquía, que golpea a los emergentes y le hace más difícil las cosas a la Argentina.

La tarea del ministro se despliega en la clandestinidad, conteniendo a los inversores y referentes del mercado, que preguntan qué va a hacer Hacienda para resetear el acuerdo con el FMI, que se hizo con un dólar más barato, y de unos indicadores menos preocupantes de inflación. Todos observan el silencio del ministro, que no aparece por los lugares que solía frecuentar, especialmente los medios, y le atribuyen la preparación de una minuta que sea una señal contundente de que se cumplirá el programa, y que no se modificará el mágico número de 1,3% para el déficit de 2019.

Este silencio, que sólo rompe el ministro en esas recoletas reuniones de Olivos, despierta especulaciones de todo tipo. Hay que buscar por el lado del marketing, porque se trata de convencer a los mercados que se van a cumplir las nuevas metas. Si hay que especular, no es equivocado esperar algún anuncio de medidas para adelantar para este año alguno de los ajustes previstos en el proyecto de presupuesto de 2019. Hacer ahora lo que se prometía para dentro de un año. Ocurrirá en estos 15 días clave para la preparación del proyecto de presupuesto.

“No hay nada decidido, todo está en estudio”, confiesan desde esa mesa. Las señales que recogió Rodrigo Pena, subsecretario de Hacienda, el jueves en San Juan, adonde se reunió el Consejo Federal de Responsabilidad Fiscal (el sanedrín de los ministros del área de todas las provincias) fue más que alentador para un cierre colaborativo. La síntesis que se escuchó en Olivos es ésta: 1) en las provincias no hay muchos candidatos a presidente. Todos juegan la local. 2) las restricciones fiscales fuerzan a los gobernadores a ser socios nuestros.

Efecto cuadernazo también habilitó pacto sindical

En el contrafrente de la vidriera que son las reuniones de los viernes, el Gobierno logró cortar un cable rojo que tiene más leyenda que realidad: el poder sindical. La paz en ese frente es siempre un peligro inminente para todos los gobiernos. Las crisis políticas han sido acompañadas de tumultos callejeros, y los sindicatos se han mostrado muchas veces como voceros de la calle. Con eso pueden atar sus caballos en los palenques de Olivos y parlamentar, como hicieron el viernes ante el puñado de funcionarios que les puso delante Jorge Triaca. Estaba todo el arco de gremios, salvo el moyanismo que expresan Hugo y el socio Sergio Palacios de bancarios.

Los ministros Jorge Triaca y Dante Sica, en una reunión con los gremios a fines de julio.

Los ministros Jorge Triaca y Dante Sica, en una reunión con los gremios a fines de julio.

Los demás, todos, llevaron un pliego de acuerdos que celebraron juntos:

– 1) suelta de fondos para las obras sociales, en cumplimiento de promesas por hasta $ 4.000 millones que el Gobierno no honra desde 2016 (DNU 908), a cuenta de los $ 27.000 millones retenidos que se acumularon desde la era Duhalde, en el Fondo Solidario de Redistribución. 

– 2) aislamiento extremo de Moyano en la conducción de la CGT, que sigue cargo del triunvirato. 

– 3) promesa de que el cuadernazo, del lado del Gobierno, se concentrará en las personas y no en las empresas, de manera de asegurar las obras comprometidas, que son la preocupación de los gremios de la obra pública. 

– 4) compromiso gremial de aportar a la convivencia con modos mansos. No fueron estridentes en presencias en la marcha cayetana del martes 7. Tampoco lo serán en un documento que la CGT publicará el 29 de agosto, que redactarán los amanuenses de Héctor Daer y José Luis Lingeri.

Moyano, sin casi nadie que lo defienda

No es poca cosa la paz sindical en la Argentina, con sobredosis diaria de adrenalina. Ese acercamiento transcurre por debajo de agendas más notables -aborto, cuadernazos- y aferra con tranquilidad posiciones que el Gobierno y los gremios quieren que aseguren el mediano plazo. Lo debatieron las dos partes en reuniones previas. El jueves, el arco sindical lo hizo en la sede de UPCN. El mismo viernes, por la mañana, Macri en persona -que prestó por la tarde los salones de la residencia para la reunión de Triaca con los gremios- escuchó y aprobó en la ampliada reunión de coordinación, la posición del oficialismo:

– 1) el aislamiento a Moyano es el objetivo del Gobierno, que lo ha señalado como blanco político no negociable. Los gremios tampoco se mueren por defenderlo porque entienden que lo están obligando a defenderse con lo que tiene a mano. El Gobierno rechazó las instancias de acuerdo que ofreció el camionero. Paga más, para Olivos, tenerlo enfrente.

– 2) El sindicalismo se hace a un costado, y deja pasar los cañonazos, salvo en un tema: la multa al sindicato por no cumplir con la conciliación, que en los papeles supera los $ 800 millones. Macri pidió precisiones en la mesa de coordinación de ese día y se relamió. Por la tarde, los sindicalistas le recordaron a Triaca dos cosas. Una, que la multa es también una amenaza a ellos. Crea una herramienta que van a tratar de desbaratar en defensa propia. “Hoy vienen por el Negro, pero como no soy el Negro no me importó, etc.” Dos: es plata de los gremios, o sea de los trabajadores. Ojo con eso.

Frigerio en delivery-tour ante gobernadores

El número del déficit sigue siendo innegociable, pero choca con el pronóstico de malaria que tiene el Gobierno hasta antes de fin de año. En el acuerdo con el FMI hay un capítulo que prevé la atención de emergencias sociales, para escenarios como los que ya están diagnosticando en oficinas de la Rosada. Por eso, algunos esperan que actúe el Banco Central direccionando fondos que van a amortiguar la situación, especialmente en las provincias. Así como el 1,3% como necesidad estuvo en la charla con los gremios, también figuró en las charlas que mantuvo Rogelio Frigerio a lo largo del país, durante su tour de “delivery” ante gobernadores, casa por casa, para cerrar algún presupuesto pacífico para el año que viene.

El ministro Frigerio, con el gobernador de Mendoza, el aliado Alfredo Cornejo.

El ministro Frigerio, con el gobernador de Mendoza, el aliado Alfredo Cornejo.

Esa gira tuvo algunos momentos ríspidos, como el reto al gobernador de Chubut Mariano Arcioni, que lo visitó el miércoles. El sucesor de Mario das Neves había dicho que él no negociaba ningún prepuesto. El ministro lo sentó en su despacho y le dijo que el Gobierno no quiere quitarle a nadie los suplementos por mayor costo de vida en la Patagonia. La queja venía por el recorte de los suplementos por zona, en las asignaciones que ordenó, y después suspendió el Gobierno, ante el rechazo de propios y extraños.

Carpetas y cuadernos inquietan en Córdoba y en Aysa

Frigerio discurrió ante Arcioni y otros mandatarios sobre la existencia de privilegios e inequidades que hay en todo el país, por acumulación de privilegios sectoriales que el Gobierno quiere eliminar. El estudio de esas inequidades lo exhibe Mario Quintana en cada reunión del presupuesto, para argumentar que hay sobregastos de arrastre de unos $ 100.000 millones de épocas anteriores, o previas a la provincialización de los recursos del subsuelo, en la reforma constitucional de 1994, y los pagos extraordinarios a provincias por regalías presuntamente mal liquidadas que dispusieron Cavallo-Manzano, para conseguir la venia de las provincias a la privatización de YPF.

La historia deberá demostrar la verdad o no de la leyenda que dice que nunca hubo tal atraso en regalías -algo que aún hoy es difícil de cuantificar en boca de pozo- y que se trató del pago de un rescate, para habilitar aquellas privatizaciones. El ajuste que intentó el Gobierno significaba un ahorro de $ 3.000 millones, que en 30 días debe confirmar o derogar definitivamente. Este rap explicativo lo repitió Frigerio en el tour-delivery, ante Sergio Uñac, Alfredo Cornejo, el riojano Sergio Casas y el neuquino Omar Gutiérrez. Cerró la saga el jueves por la noche con fiesta: cumplió años (80) su padre Octavio.

En esas charlas, como en todas en las que se discute plata, hubo inquietud por los efectos del cuadernazo. La principal crispación se vive en empresas como Aysa, coto del gremialista Lingeri, que teme rebotes del caso Odebrecht en emprendimientos de esa firma, que por ahora seguirá en la órbita nacional, pese a que sirve sólo a Buenos Aires y Capital. Hay silencio tenso también en Córdoba, en donde hay obras de por lo menos cuatro de las empresas con directivos en estado variado de arrepentimiento.

Carrió contraataca con denuncia multimedia

La trama judicial va a seguir animando a la barra porque ésta es la semana del tratamiento del desafuero para allanamiento de Cristina de Kirchner y, en la misma sesión del Senado, de la ley de extinción de dominio. Esta norma llega, contra lo que intentaron oficialismo y oposición, sin un texto acordado. Va a ser otra vidriera para el debate ácido entre el peronismo, que tiene el despacho de mayoría, y el oficialismo nacional que busca acelerar la incautación de bienes mal habidos, antes de que exista una condena firme y por la vía civil.

Otras sagas también tomarán temperatura. El Consejo de la Magistratura va a formalizar el cierre del expediente que investiga al juez Ariel Lijo. Es por moción del oficialismo, después de que Pablo Tonelli dijera al cuerpo que ninguna de las acusaciones pudo probarse, porque no apareció en ningún lado dinero compartido con su hermano. La explicación la recibió Elisa Carrió, promotora de ese embate al magistrado. Escuchó y respondió que esta semana va a presentar otra denuncia, y multimedia, porque contendrá un video. Reaparece esta semana por todo lo alto.

Celos y señales en el lanzamiento federal de Pichetto

El peronismo cristinista, que recuperó el control del PJ por mandato judicial, apurará una sesión de la comisión de acción política que creó el último Congreso. Es un grito para demostrar que están vivos, pero nadie sabe si habrá además alguna defensa de la ex presidenta y sus ex funcionarios, señalados en la contabilidad del sargento Centeno. El peronismo federal buscó despegarse de responsabilidades, acompañando el acto de Miguel Pichetto de La Plata. Los maliciosos quisieron sobregirarlo al rionegrino, afirmando que era un lanzamiento presidencial. Éste se cansó de aclarar que era la presentación como “coordinador” del espacio federal, algo que es más importante que mostrarse como presidenciable, un gesto que puede hacer cualquiera sin ningún compromiso.

El senador Miguel Pichetto, en su acto de lanzamiento en La Plata.

El senador Miguel Pichetto, en su acto de lanzamiento en La Plata.

Hubo señales en ese lanzamiento, como la ausencia de referentes del massismo y del salteño Juan Manuel Urtubey. Quizá tomaron a la letra lo del lanzamiento presidencial, como si hubiera una cuestión de cartel. Que lo aclaren entre ellos. Fue una reunión del peronismo “de primer piso”; o sea el peronismo de inversión, sin atención al público, porque la mayoría eran de otro tiempo, como Oscar Lamberto, Eduardo Camaño, “Chicho” Basile o Humberto Roggero. El más joven de los presentes fue Diego Bossio, que se referencia en el bloque federal.

La señal más fuerte, y que tiene que ver con todo -Odebrecht, cuadernos, aborto, interna peronista- fue la presencia del senador Carlos Caserio. Es la tercera pata, junto a Juan Schiaretti y José Manuel de la Sota, de la mesa que manda en el peronismo de Córdoba. Esta formación tiene en sus manos buena parte del destino electoral de todos. Schiaretti no se aparta de la foto con Macri; De la Sota desfila junto a referentes del cristinismo y ahora Caserio se presta a selfie con los federales.

Macri prevenido en viaje al Paraguay

En medio del tembladeral político y judiciales se lo vio al canciller Jorge Faurie con las carpetas de los viajes presidenciales. El más inquietante es esta semana, a la asunción del nuevo presidente del Paraguay, Mario Abdo Benítez, toda una figura como que es el hijo del secretario privado y político del dictador Alfredo Stroessner. Esas tierras coloradas aportan siempre emoción tercermundista, con hechos como que el presidente saliente Horacio Cartes no ha podido asumir como senador, y se queda sin fueros, una condición ambiental indeseable para todo político.

Paraguay es la tierra de la madre del ex director de Yacyretá, Oscar Thomas, el único señalado en el carpetazo que está prófugo, y que su abogado ya anunció que no se presentará y que resistirá su detención hasta la Suprema Corte. Al Gobierno le han advertido que Thomas puede estar refugiado en Paraguay, aunque también hay referencias de que andaba por la India, tras el camino del Sai Baba. Otros, más escépticos y tremendistas, creen que tardará mucho en aparecer.

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