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Matías Terrón (31) era analista de sistemas y su esposa estaba embarazada, pero no él pudo conocer a su hijo. Hace dos años, en Avellaneda, quiso escapar de los ladrones y lo ejecutaron por la espalda. Este martes, en los Tribunales de Zamora, fueron condenados los dos hermanos acusados del crimen.

El monto de la pena se dará a conocer el miércoles 22 de agosto, según indicó el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de Lomas de Zamora, integrado por Roberto Lugones, Roberto Conti y Beatriz López Moyano.

Esto causó la angustia de los familiares de Terrón. Emmanuel, hermano de la víctima y abogado querellante en el caso, le dijo a Clarín: “Es una cosa más de todas las que tenemos que atravesar los familiares de víctimas“.

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Los hermanos Esteban y David De Luca habían llegado al juicio acusados de “homicidio criminis causa, robo agravado y daños”. Para ellos, el fiscal Héctor Toneguzzo y la abogada querellante Marina Pirro reclamaron una pena a prisión perpetua.

El 22 de junio de 2016, por la noche, Matías llegó en su Fiat Punto hasta la casa de la amiga que le cuidaba los perros mientras él y su mujer trabajaban y estudiaban.

Vio venir a la chica y estacionó, sobre la calle Necochea al 1700, en Sarandí, mientras ella entraba a buscar a sus mascotas para entregárselas. Pero en la espera pasó lo inesperado.

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Mientras ella estaba adentro de la casa, los hermanos De Luca lo habían sorprendido. Se le habían subido al coche, lo habían amenazado con un arma y lo habían pasado a otro auto, el Volkswagen Gol Trend gris que habían robado el día anterior.

Así lo habían llevado secuestrado hasta el cajero del Banco Galicia que queda en avenida Mitre al 2400, donde lo obligaron a retirar 3.000 pesos. Le robaron las tarjetas, el celular y le revisaron el DNI para obligarlo a llevarlos a su casa.

Más de una vez, al hablar de lo que sentía por Jésica, Matías le había dicho a su hermano Emmanuel que era capaz de matar por esa mujer. Ahora, además, estaba embarazada de su primer hijo. No llevaría a sus secuestradores con ella.

Emmanuel Terrón, Matías Terrón y su mujer, Jésica.

Emmanuel Terrón, Matías Terrón y su mujer, Jésica.

Matías dejó que los asaltantes creyeran que la dirección que figuraba en su DNI era la de su hogar. En realidad, era la de la casa donde se había criado, la misma que sus padres habían dejado semi vacía semanas atrás al decidir mudarse a un barrio cerrado en busca de seguridad. Y allí los llevó, a Luis María Campos al 2900, en Sarandí.

Al ver que Matías no estaba en la calle, la joven que le cuidaba los perros había llamado a Jésica, alarmada. Así se enteró su familia. Néstor, el padre del joven, lo llamó al celular y lo atendió una voz. Pero no era él.

Matías tuvo un accidente. Chocó contra un semáforo, le mintieron.

Néstor escuchó, de fondo, un handy policial. El mismo que habían escuchado otras víctimas de los hermanos De Luca. En cuanto empezó a dudar, le cortaron.

Los familiares de Matías Terrón, asesinado en Sarandí (Avellaneda), durante una marcha. FOTO PEDRO LAZARO FERNANDEZ

Los familiares de Matías Terrón, asesinado en Sarandí (Avellaneda), durante una marcha. FOTO PEDRO LAZARO FERNANDEZ

Nadie sabrá nunca si Matías escuchó el llamado de su padre. Con las manos atadas detrás de la espalda, presionado por los asaltantes en la casa que no era su casa, intentó un último movimiento de desesperación: en un descuido de sus captores, logró salir corriendo a la calle.

Apenas si hizo unos 30 metros. Uno de los asaltantes lo siguió hasta la vereda, le apuntó y le disparó por la espalda dos veces con una pistola calibre 40. La tragedia de los Terrón se profundizó pocos meses después. Néstor, el padre de familia, murió de cáncer.

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