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Bastian tiene 40 días y los Rego lo sostienen uno a uno. Lo miran y, apenas caen las primeras lágrimas o alguien llega para dar el pésame, se lo dan al de al lado. Su mamá y sus abuelos reciben abrazos y repiten una y otra vez: “¿Vos lo podés creer? 26 años”.

El domingo a la madrugada Christopher Rego (26) fue asesinado de dos disparos. Los investigadores creen que disparó uno de los agentes de Prefectura que realizaban un control sobre la calle Amancio Alcorta, en el límite entre Nueva Pompeya y Parque Patricios, a 300 metros de la entrada de la Villa 21-24.

Christopher Rego tenía 26 años y un hijo de 40 días.

Christopher Rego tenía 26 años y un hijo de 40 días.

La víctima recibió dos tiros en la espalda. Herido, siguió manejando unos metros hasta que quedó inconsciente y chocó con dos autos estacionados. Atrás llegaron otros prefectos que limpiaron la escena y escaparon. Este miércoles fueron detenidos ocho agentes y el Ministerio de Seguridad decidió exonerarlos de la Fuerza.

Este miércoles, familiares, amigos y vecinos de la víctima marcharon para exigir justicia. “Prefectura asesina” y “La Prefectura no te cuida, te mata”, fueron algunas de las consignas que mostraron los manifestantes.

La esposa de la víctima, con su hijo recién nacido. (MARTIN BONETTO)

La esposa de la víctima, con su hijo recién nacido. (MARTIN BONETTO)

A Christopher le decían “Bocha” y el jueves había celebrado su cumpleaños. Era fanático de Huracán y hacía 40 días había nacido su primer hijo, Bastian. Trabajaba haciendo repartos de carne, igual que su papá y sus dos hermanos. Hacía unas semanas había comprado una Partner blanca a un vecino para poder independizarse y hacer entregas por su cuenta. 

“El sábado a la noche mi nuera se fue con el bebé a un cumpleaños. Él salió con la camioneta a llevar a un amigo a la casa y la iba a buscar. Fue más o menos a las dos de la mañana. Se asustó porque se había olvidado los papeles en la casa. Se la había comprado hacía poquito, todavía no la terminaba de pagar y tenía una deuda por eso. Creemos que por miedo a que le quiten la camioneta o le cobren una multa, quiso evadir el control”, relató Alejandra, la mamá de Christopher. 

El dolor de la familia de la víctima, durante la movilización para reclamar justicia. (MARTIN BONETTO)

El dolor de la familia de la víctima, durante la movilización para reclamar justicia. (MARTIN BONETTO)

“Bocha” iba por la calle Amancio Alcorta, a unas cuatro cuadras de su casa. Según la reconstrucción que hicieron gracias al relato de los testigos, dobló por Ancaste para eludir el control porque no tenía los documentos. En el cruce con la calle Iguazú lo interceptaron y le dispararon por el lateral derecho y por detrás. A los pocos metros perdió el conocimiento y chocó contra dos autos estacionados.

“Fue gatillo fácil. Si era un control, tenían que tener conos, chalecos, todo para identificarse y no había nada. El juzgado tiene como cinco videos entre cámaras de seguridad y filmaciones de testigos. Se ve toda la secuencia. Y además una persona vio todo, llamó al 911 y contó lo que pasó. Mi hermano se murió en la ambulancia”, contó Jonathan Rego (29). Y agregó: “El testigo supuestamente estaba protegido, pero ya fueron prefectos a buscarlo a la casa para amenazarlo. Si la causa tiene secreto de sumario no sé cómo pudieron averiguar el nombre y la dirección, alguien lo filtró. Vamos a pedirle al juzgado que lo proteja porque es importante”. 

Según fuentes de la investigación habrían participado tres prefectos del supuesto control en el que quisieron frenar a la víctima. En los videos a los que tuvo acceso la fiscalía N°31, a cargo de Daniel Pablovsky, se observaría un auto con el que siguieron a Christopher y se detuvieron a levantar las vainas para escapar sin dejar rastros

Las banderas para reclamar justicia por "Bocha". (MARTIN BONETTO)

Las banderas para reclamar justicia por “Bocha”. (MARTIN BONETTO)

Mientras avanza la investigación, el Ministerio de Seguridad de la Nación decidió exonerar a los ocho prefectos que estaban de guardia esa madrugada. “Tomamos la medida porque no informaron el hecho ni dieron aviso a los jefes y no realizaron el acta correspondiente”, confirmaron fuentes oficiales. Los agentes fueron identificados como el oficial ayudante Axel Díaz Guevara; los marineros Jaqueline Acosta, Lucila Carrizo, Rubén Viana y Mariano Paredes; y los cabos Javier Fernández, Pablo Brítez y Cristian López. 

No es la primera vez que personal de Prefectura es denunciado en la zona. En septiembre de 2016 otros siete agentes terminaron detenidos después de que dos jóvenes de 15 y 18 años denunciaran haber sido golpeados y torturados por un grupo prefectos en Barracas, a unas 20 cuadras del lugar donde Christopher fue asesinado el domingo.

“Tengo pediatra para el control de Bastian. ¿Qué le voy a decir cuando me pregunte por su papá? Yo tendría que estar durmiendo con mi marido, pero estoy durmiendo con mi mamá. En un mes cumplo años, tengo que volver a trabajar y no sé cómo voy a hacer sola con el bebé. Yo lo que quiero es que me devuelvan al padre de mi hijo, nada más y nadie lo va a hacer”, lamentó Luana, la esposa de Christopher.

Una marcha para reclamar justicia

Pasadas las 18 familiares, amigos y vecinos de la víctima hicieron una manifestación desde Los Patos al 2900 y marcharon por Avenida Caseros pidiendo Justicia. Jorge, el papá de Christopher, lo recordó: “Yo le decía a mi hijo que se prepare, porque yo estoy enfermo y no me queda mucho tiempo. ‘Él me respondía ‘no, papá, quiero que conozcas a mi hijo’. Y yo le decía que se apure, nos reíamos de eso. Y ahora, mirá: 40 días tiene el bebé ¿vos me lo podés creer? 26 años mi hijo y me lo sacaron”. 

“Es gatillo fácil. Es un asesino que mató a mi hijo. Quiero que se haga justicia hasta el final”, agregó Alejandra, su mamá, mientras cientos de personas se sumaban a su reclamo. 

Juan Manuel, el suegro de la víctima, contó: “Mi hija estaba en mi cumpleaños y pasó todo esto. Toda la gente que lo viene a acompañar, a pedir Justicia, habla de cómo era él. Yo lo adoraba y lo quería mucho, pero mi hija está destruida, es el amor de su vida. Hay que tener cuidado cuando pedimos mano dura o policía en la calle, porque esto también pasa. Y es terrible”.

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