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Miguel Angel Pichetto hilvanó, en diez días, tres tropiezos en su cruzada para alinear a los senadores del peronismo detrás del pedido del juez Claudio Bonadío para allanar domicilios, y “oficinas” de Cristina Kirchner.

Guardián del teorema de no desaforar hasta que haya sentencia firme, Pichetto no supo domar una dispersión de origen múltiple : guiño a los K, autodefensa y la inevitable cuota de corporativismo.

De 24 senadores del PJ no K, solo ocho bajaron al recinto. Pichetto, luego de una discusión en el bloque, faltazos cuando se trató el dictamen en comisión y el no quórum de la semana pasada, dictó “libertad de acción” pero solo sumó a un tercio.

Muchas ausencias en la bancada del PJ.

Muchas ausencias en la bancada del PJ.

Un peronista K, que lo malquiere, lo torea con un número malicioso: 41-24-8. “En diciembre era jefe de un bloque de 41 senadores, luego pasó a uno de 24 y terminó al frente de ocho”, lo laceró al rionegrino.

Un habitante del Senado, que se mueve cerca de Pichetto, cree que “hacia afuera quedó como alguien que mantiene su posición y la defiende pero hacia adentro del PJ puede pagar costos”.

Hay que rebuscar otros indicios. Muchos senadores, como sanjuaninos, entrerrianos, fueguinos y de La Pampa, aplicaron una lógica de convivencia local para no tensar el vínculo con los sectores K de sus provincias. 

Un caso testigo. Gustavo Bordet diseña un calendario con elecciones en marzo próximo y sus chances electorales depende de unir a todo peronismo de Entre Ríos, incluso al de ADN K. Con Rosana Bertone, en Tierra del Fuego, y Sergio Uñac en San Juan ocurre algo similar.

Traducción: suponen que habilitar los allanamientos a Cristina puede dinamitar futuros acuerdos con el peronismo K de sus campiñas.

Cristina Kirchner al dejar, este miércoles, el Senado.

Cristina Kirchner al dejar, este miércoles, el Senado.

Omar Perotti, que juega a gobernar Santa Fe, desafió esa lógica: bajó -lo adelantó a gente de su provincia- y le llovieron críticas. “Lo mejor que puede pasar es que se termine cuando antes”, soplaron a su lado. 

En el manojo de factores del no quórum un senador peronista agrega que “muchos creen que lo de Bonadío es un circo judicial” y otros entienden que abrir la puerta a allanamientos pueden ser un boomerang.

Remiten al jujeño Guillermo Snopek que coprotagoniza con el radical Gerardo Morales un thriller a lo Guy Ritchie con divorcios y cuñados. “¿Y si en dos meses le mandan un juez que lo quiera allanar a él?”, teorizan en el PJ.

Otros, como José Alperovich, fueron gobernadores en los tiempos de “los cuadernos”. 

Cerrado el día, el PJ territorial mostró fisuras: el salteño Rodolfo Urtubey y el cordobés Carlos Caserio, junto a Pichetto, Dalmacio Mera y Carlos “Camau” Espínola bajaron al recinto. El resto de los senadores que reportan a caciques del PJ amigable no lo hicieron. 

Al caer el miércoles, en el PJ también se quejaron de la poca destreza de Federico Pinedo y Gabriela Michetti porque Pichetto los anotició que solo garantizaba ocho votos. 

Miguel Pichetto, jefe del bloque PJ.

Miguel Pichetto, jefe del bloque PJ.

“¿Si no llegaban con los propios, para qué hacen la sesión?”, se preguntó uno de los que dio quórum. Impericia o perfidia: al rato, Pinedo culpó al peronismo sin detenerse en el faltazo de Esteban Bullrich, de vacaciones familiares en Europa.

Otra lectura de futuro cercano que circuló en el Senado: si Cambiemos no consiguió ni siquiera sesionar para autorizar los allanamientos, todo indica que no hay chance de reunir los dos tercios necesarios para desaforar a Cristina, pedido que se adivina hará Bonadio.

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