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Y las bancas se volvieron a quedar vacías. Más de la mitad de las bancas vacías. En un papelón del Senado, por segunda vez en menos de siete días ante la falta de quórum, no pudo debatirse la autorización de la Cámara -como marca la Ley de Fueros- para allanar los domicilios de Cristina Kirchner, imputada en el escándalo de los “cuadernos de la corrupción” La sesión había sido citada para las 14, pero sólo reunió a 35 senadores (se necesitaban 37), aunque en un momento llegó a haber 36 sentados.

Cristina Kirchner sale del Senado tras el fracaso de la sesión a la que no asistió,. en la que iba a tratarse el pedido de allanamiento a sus domicilios. Foto: Andrés D'Elia

Cristina Kirchner sale del Senado tras el fracaso de la sesión a la que no asistió,. en la que iba a tratarse el pedido de allanamiento a sus domicilios. Foto: Andrés D’Elia

El principal interesado y responsable primario de garantizar al menos su asistencia completa, el oficialismo de Cambiemos, tuvo dos ausencias que pesaron: Esteban Bullrich, quien está de vacaciones en Italia y habría aprovechado para visitar al Papa; y la fueguina Miriam Boyadjian, que tenía una cirugía programada.

En este contexto el PJ hizo su juego, en línea con la grieta que lo atraviesa por el tema Cristina: sólo bajaron al recinto 8 de los 24 senadores del interbloque que conduce Miguel Pichetto.

Los 9 cristicamporistas, como era de esperar, se quedaron bien lejos esperando que fracasara la sesión. La ex presidenta estuvo en el Congreso porque en caso de activarse la sesión hubiera entrado al recinto, para hablar y hacer su autodefensa política, presentándose como una “perseguida” por el juez Claudio Bonadio. Cristina tuvo así en la tácita protección de la mayoría de los senadores, un aliciente, en una jornada de nuevos testimonios de “arrepentidos” como el impactante relato del ex funcionario Claudio Uberti, quien la ubicó en medio de la escena de los bolsos y valijas repletos de millones de dólares de la corrupción.  

También faltaron cuatro ex aliados del kirchnerismo: el misionero Maurice Closs, los tres santiagueños que responden al gobernador Gerardo Zamora. Además del salteño Juan Carlos Romero, el puntano Adolfo Rodríguez Saá (quien sí estuvo la semana pasada), sin contar a su compañera de bloque, que está de licencia por maternidad.

Ante el fracaso, desde Cambiemos le apuntaron duramente al PJ. “Hubo una lamentable decisión política del peronismo de no dar quórum. Claramente buscan entorpecer la acción de la Justicia y someten al Senado a esta situación”, denunció el macrista Federico Pinedo. Consultado por Clarín, Pinedo le restó relevancia a las propias ausencias: “Bullrich estuvo el jueves pasado. Ya se vio allí, había 38 senadores pero no se identificaban todos. Si venía uno nuestro, se levantaba uno de ellos”. La sesión pasó para el próximo miércoles a las 14, y estarían de regreso los cambiemitas ausentes. Pinedo ironizó: “Vamos a tener dos más, ellos tendrán dos menos”.

Sobre Bullrich, no se dejó de recordar ayer el malestar que generó en diciembre pasado cuando también para tomarse vacaciones iba a dejar de presidir la comisión de Presupuesto en la reunión clave en que se iba a emitir dictamen del Presupuesto 2018. Ante las quejas del PJ tuvo que quedarse.

Pichetto salió a negar minutos después de caída la sesión, que se hubiese tratado de una maniobra. “Los que ingresamos somos los los mismos que la semana pasada. No hubo ninguna especulación”. “No se si sería proteger (a la ex presidenta)”, respondió a una pregunta en rueda de prensa. “Es una decisión que han tomado los senadores. Hubo libertad de acción (en el bloque del PJ), no voy a hablar mal de ningún compañero”.

La sesión podría haber arrancado porque retomaba el cuarto intermedio del jueves pasado. Pero en Labor Parlamentaria el martes se acordó empezar con quórum porque caso contrario tampoco lo iba a haber a la hora de votar.

La vicepresidenta Gabriela Michetti se quejó en un momento que por lo menos había seis senadores más “adentro de la Casa”. Una era Cristina. La camporista Anabel Fernández Sagasti confirmó que de haber quórum bajaban a “dar la discusión política” frente a lo que llamó la “persecución política” a la ex mandataria. Pero no hizo falta. Las presencias llegaron a 36 cuando Pino Solanas se sentó momentáneamente en su banca. Se levantó enseguida.

“Hice lo que pude”, cuentan que se excusó Pichetto ante interlocutores oficialistas. Las dos terceras partes de su interbloque, la vieron desde afuera.

Autorizar los allanamientos tiene peso simbólico antes que relevancia judicial, ya que la efectividad de la medida es el factor sorpresa. En cuanto al Senado, por separado tanto Pichetto como Pinedo admitieron que la imagen del cuerpo se ve “afectada” o “dañada”. Varios senadores se interrogan si la presión de la opinión pública podría derrumbar la “doctrina” por la cual no se desafora hasta que no haya sentencia firme. En la mira Carlos Menem, ya condenado a 7 años de cárcel, y ahora la causa de los cuadernos que se cierne sobre la ex mandataria.  

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