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Con detalles que a veces lo llevaban a perder el hilo discursivo, Martín Lanatta (44) volvió a sentarse este jueves frente al juez en el juicio por la fuga del penal de General Alvear y relató paso a paso el plan que supuestamente organizaron las autoridades de la Unidad, para que junto a su hermano Christian (46) y a Víctor Schillaci pudieran salir sin dificultades del complejo. “Te quieren muerto, pero si te vas te damos documentos nuevos, un helicóptero y un millón de pesos para que te retractes, en un video, de lo que dijiste sobre Aníbal Fernández”, le habría prometido Mario Bolo, por entonces director Regional del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).

Ese, según el imputado, era el plan que derivó en el escape ocurrido el 27 de diciembre de 2015 a la madrugada. Lanatta explicó que todo comenzó después que se emitió el informe del programa PPT, el 2 de agosto de ese año, donde responsabilizó al ex jefe de Gabinete nacional por la autoría intelectual del triple crimen de General Rodríguez. Por esas muertes los Lanatta y Schillaci cumplían condena a perpetua en General Alvear.

El propósito de esta oscura trama era -según le habrían dicho a Lanatta los organizadores- romperle el culo a la gobernadora y para que te retractes de las acusaciones contra Aníbal Fernández”.

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Para las autoridades penitenciarias, la nota que dio en prisión al programa “Periodismo Para Todos” (PPT), de Jorge Lanata (Canal 13), perjudicó las chances del entonces pre candidato a gobernador por el FPV. “La cagaste y ahora nos están tirando de las bolas desde el gobierno (de Daniel Scioli). Nos dijo (Florencia) Piermarini (ex jefa del SPB) que la orden de mantenerlos aislados es de (Ricardo) Casal (ex ministro de Justicia)”, le habrían advertido, según relató este jueves en una nueva audiencia del juicio. Luego comenzaron los movimientos dentro del penal (los trasladaron a celdas de castigo y luego a Sanidad) y otras irregularidades.

Lanatta declaró ante el tribunal: “Quiero aclarar que yo me contacté con un productor del programa porque quería contar la verdad. Ratifico lo que dije entonces y lo que dije el lunes aquí, porque hubo algunas confusiones. El responsable intelectual del triple crimen fue Aníbal Fernández. Y también de la fuga. Lo que hice entonces fue exponer a este delincuente ante la sociedad porque no quería que fuese Gobernador”.

“¿Cómo conoció a Fernández?”, quiso saber el juez José Luis Ruiz. “Lo conozco de Quilmes. Yo trabajaba para Aníbal Fernández cobrando 10 mil dólares por los trámites para sacar la portación de armas por fuera del Renar. La plata era para la corona, iba hacia arriba. Entre nosotros le decíamos ‘La Morsa’“, reconoció. También recordó que Andrés Meiszner, vinculado al polifuncionario kirchnerista, era el titular del por entonces Registro Nacional de Armas (hoy Anmac): “Él rechazaba pedidos de portación de armas y me los pasaban a mí”, detalló. “Escribí todo en cuadernos que tiene la jueza (María) Servini de Cubría”, agregó el imputado. “¿Eran marca Gloria?”, quiso saber Ruiz, entre risas.

Víctor Schillaci (36) y los hermanos Martín (44) y Cristian Lanatta (46) están siendo juzgados por la Triple Fuga. (MAURICIO NIEVAS)

Víctor Schillaci (36) y los hermanos Martín (44) y Cristian Lanatta (46) están siendo juzgados por la Triple Fuga. (MAURICIO NIEVAS)

Veinte días después del programa lo visitó un presunto enviado del dirigente kirchnerista, el abogado Antonio Solivaret. “Si gana Aníbal yo voy a a ser Procurador (de la Corte) y ustedes salen en una semana. Vamos a abrir las rejas con las manos”, le habría dicho, antes de ofrecer dos millones de dólares para que desmintiera el contenido del reportaje. Según Lanatta, esa conversación fue grabada con una cámara oculta en una birome. Parte de ese video se filtró y su situación se complicó dentro de la cárcel.

Tras la derrota de Fernández en las elecciones, llegaron las advertencias: “Te tenés que ir de acá. O querés morir en la cárcel?”, asegura Lanatta que preguntó un directivo del penal. El imputado detalló que la presunta oferta evadirse se la hizo Bolo y que debía arreglar los detalles con César Luis “Rompehuesos” Tolosa, subdirector de seguridad del penal de General Alvear. Ambos fueron desplazados luego de la fuga.

“Bolo venía a tomar mates a Sanidad. Una vez trajeron salamines y comimos con Tolosa”, recordó Lanatta. Allí habrían programado reducir las guardias (como ratificó uno de los agentes en la audiencia del miércoles) y organizaron también la entrega de la ropa de penitenciarios, las “facas” y los borceguíes que usarían para evadirse. Lanatta explicó que prefirió armar un fusil de juguete con palos de escobas, patas de una mesa y otros objetos que tenían, para “no tener que lastimar a nadie”.

“Escribí todo en cuadernos que tiene la jueza (María) Servini de Cubría”, aseguró Lanatta. “¿Eran marca Gloria?”, preguntó el juez, entre risas.

Verborrágico y disperso, tanto que el juez Juan José Ruiz le pidió varias veces que se tranquilizara, el acusado nunca dejó de vincular su escape con la causa de las muertes de Sebastián Forza (34), Damián Ferrón (37) y Leopoldo Bina (16) masacrados de 16 balazos en 2008. Incluso aseguró que cuando ya se habían alejado de la cárcel y estaban en plena fuga, en uno de los autos de apoyo -supuestamente provistos por funcionarios penitenciarios- “estaba sentado el autor material del triple crimen: el oficial de la Bonaerense, Maximiliano Martínez, ex jefe de la DDI de Quilmes y del sector de Delitos complejos”, agregó.

Allí fue cuando decidieron continuar solos: “Agarrá el volante y manejá. Rajemos. Nos tenemos que ir”, le ordenó a su hermano Christian, esa madrugada, cuando estaban en la rotonda de ruta 6 y el acceso a Florencio Varela. Hasta allí habían llegado en una Toyota Hilux manejada por alguien que no conocían pero que le cedieron los organizadores del plan. “Si no le tembló el pulso para matar a los tres en General Rodríguez, no le iba a costar nada matar tres más“, fue su razonamiento.

A partir de ese momento comenzó otra etapa de la dramática evasión que conmocionó al país hasta que los condenados cayeron en la provincia de Santa Fe, a mediados de enero de 2016.

Ante una pregunta de la fiscal Silvia Langone, el imputado no pudo determinar cómo sabía que Martínez asesinó a Forza, Ferrón y Bina. Mencionó que lo conoció cuando le entregó un celular el día previo a la masacre y no mucho más. En este punto de la historia terminó la declaración del menor de los hermanos presos.

Luego se presentaron cinco testigos: dos penitenciarios; dos hermanos que ayudaron a quienes fueron atacados por los prófugos y un agente que recordó una fuga cuando recién inauguraron General Alvear, la única antes de la protagonizada por Schillaci y los hermanos Lanatta.

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