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Mientras el conductor de Uber denunciado por haber abusado de una pasajera sigue en libertad, la indignación de los taxistas sigue creciendo. José Ibarra, titular del Sindicato de Conductores, fue el primero en levantar la voz en contra de la aplicación que, pese a estar prohibida en la Ciudad, sigue funcionando.

“Cuando nosotros decimos que Uber es ilegal y reclamamos por un freno definitivo a esa empresa fantasma, tenemos motivos. No se trata sólo de que vulnera nuestros derechos, evade impuestos y precariza a los trabajadores, sino que además somos conscientes de que pueden pasar cosas como la de la otra noche. Arriba de un auto de Uber puede pasar cualquier cosa“, sostuvo Ibarra.

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Y brindó datos de lo que sucede en otros lugares del mundo con la aplicación. “Hasta junio de este año, hubo 150 denuncias de abuso sexual contra choferes de Uber en Estados Unidos. En Inglaterra, donde terminaron prohibiéndolos, contabilizaban un ataque por semana contra las mujeres. Esto está en los medios de esos países, solamente hace falta buscar en Internet y se encuentran datos alarmantes. Parece que en Argentina siempre llegamos tarde a la realidad” , sostiene el sindicalista.

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Si bien había habido denuncias en las redes por choferes de Uber que trataron de manera impropias a pasajeras, lo ocurrido en Villa Urquiza no tiene precedentes. Luego de la denuncia, los voceros de la aplicación comunicaron que el chofer –que continúa prófugo- había sido dado de baja y que colaborarían con las autoridades para su identificación.

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Para Ibarra, parece poco: “Un chofer de taxi legal pasa por exámenes profundos. Necesita tener un certificado de antecedentes penales limpio, le hacen tests psicofísicos, el Gobierno porteño evalúa su aptitud y en cada coche está colgada del asiento trasero una ficha con todos sus datos para información del pasajero. En cambio, cuando alguien hace un viaje con Uber, puede estar manejando un delincuente. ¿Es aceptable que sigamos diciendo que como es más barato todo vale? Les pido a los padres de las chicas que hablen con ellas sobre los peligros de subirse a un auto de un desconocido. Puede pasar cualquier cosa”

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